La asamblea de Ademu, dijo, evaluó la situación de Caggiani desde ese mismo criterio. “Lo que valoró fue que nuevamente hay una incompatibilidad entre el ejercicio del rol político y ser afiliado al sindicato. Si bien caminamos hacia la defensa de la educación pública, hay señales y manifestaciones de cómo llevar a cabo cierta gestión que generan contradicciones. Los presentes entendieron que no era este el momento de que Pablo Caggiani siguiera siendo parte del sindicato de maestras y maestros”, sostuvo.
López aclaró que la suspensión de la afiliación no es automática y que los estatutos no lo establecen de esa forma. “Estatutariamente no está establecido así, pero claramente están los mecanismos. Por eso digo, debe manifestarse desde la persona. Nosotros no lo entendemos como algo automático”, afirmó.
La dirigente sindical insistió en que el foco del gremio no está en los temas personales, sino en la atención de los problemas de la escuela pública. “Estamos en un estado de situación en que la escuela pública tiene que ser atendida. Lo que estamos requiriendo ahora es justamente el pienso y la deliberada acción de quienes ocupan cargos de decisión, para resolver los problemas que estamos planteando”, subrayó.
En ese sentido, López enumeró las prioridades actuales del sindicato: “Garantizar las condiciones laborales y de aprendizaje para las niñas y niños de acá a fin de año, y de cara a 2026 evaluar cómo se proyecta la ejecución de la ley quinquenal de presupuesto para las reivindicaciones más generales”.
Sobre la moción de desafiliación a maestras que no acataron el paro
Consultada por la resolución referida a las maestras que no adhirieron al paro, López aclaró que no existe persecución alguna dentro del sindicato. “El foco no lo pusimos nosotros ahí. Claramente hay intencionalidades políticas de quienes quieren direccionar las noticias hacia ese lado”, señaló.
Explicó que dentro de una asamblea sindical “circulan discusiones de diferente índole”, tanto cuestiones orgánicas como de plataforma reivindicativa. “La moción de desafiliación a quienes no respeten las medidas sindicales, entre otras el paro, está escrita así y tiene que ver con una cuestión de proyección. Es una moción histórica que aparece cuando se dan instancias de movilización y conflicto, y requiere una implementación”, detalló.
Según López, esa implementación implica un análisis serio y particularizado: “Requiere una intervención del secretariado, que es el órgano delegado para realizar esa tarea. Se hará caso a caso, siempre con diálogo con el colectivo docente al que pertenece la persona involucrada”.
Reiteró además que Ademu no persigue a nadie. “La moción no refiere a número, no da cantidad, no da nombre. El sindicato no tiene una comisión de policía sindical de salir a perseguir a nadie”, afirmó. “Entiendo la preocupación, pero realmente no tiene la dimensión que se le está dando. No estamos en esa etapa de construcción sindical”, insistió.
López destacó que: “En la misma asamblea que se planteó esto hubo más de 100 afiliaciones. Claramente hay confusiones que quieren atentar contra la organización, pero el gremio sigue creciendo”.
Por último, recordó que las maestras y maestros “amortiguan un montón de conflictos” en un contexto de alta tensión social. “Tenemos otras situaciones en Montevideo donde la conflictividad está al borde de estallar. La discusión sobre desafiliaciones no tiene la magnitud que se le quiere dar. Lo que nos preocupa son las garantías para toda la escuela pública”, expresó.