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Columna destacada | Boric

Boric, Lula… y acá la LUC

Por Juan Raúl Ferreira.

Ayer asumió la presidencia de Chile Gabriel Boric. Al mediodía ingresó al congreso como presidente electo y salió ya investido. Investido ingresó Piñera y salió como un simple ciudadano. En México, tras exitosa gira, Lula confirma que será candidato a la presidencia. Las encuestas dan que duplica al presidente Bolsonaro.

En esta región fermental es que va a enfrentar el pueblo uruguayo la desafiante tarea de derogar 135 artículos de la LUC. Boric es el candidato con mayor respaldo electoral de la historia de Chile. Lula, dicen los sondeos, cumplirá esa hazaña en Brasil. El plebiscito en Uruguay es el que se convoca por mayor número de firmas de la historia.

Eppur si muove (pero se mueve), dijo Galileo Galilei tras firmar ante la inquisición que la tierra no giraba. No sé qué edad tendría Lacalle Pou cuando muchos nos andábamos jugando el pellejo por defender las libertades. Pero le hubiera hecho bien que, por lo menos alguna etapa de su vida, le fuera cuesta arriba. Ayuda.

Al pueblo uruguayo no se le lleva a ponchazos, porque no se deja. Ni la dictadura le pudo ganar un plebiscito. La propaganda estaba prohibida, pero había una dictadura. Ahora, en plena democracia, se llevan presa a una señora de 88 años por flamear su bandera del Sí ante una caravana del No. Fue fiel a lo mejor de nuestras tradiciones.

En el interior, funcionarios municipales salen a brocha a borrar los muros rosados del Sí. Pero la gente puede mucho más que eso. Yo he estado en Artigas, Rivera, Tacuarembó, Canelones, Treinta y Tres, en los barrios de Montevideo, y no paro hasta el 27.

Todos los compañeros y compañeras con que me he topado están en esa. Debo de decir que me ha sorprendido la receptividad de la gente. Me conmueve, me emociona, me entusiasma y, sobre todo, me compromete. No es una cruzada partidaria. En Artigas me reuní con el referente blanco Daniel Volpi. Daniel Berger, también blanco, en Tacuarembó, envió un mensaje de adhesión a la radio que me entrevistaba.

No son los únicos. El edil colorado David Helguera de Paysandú, y allí Jorge Rodríguez, a quien conocí militando con Larrañaga, es indescriptible cómo se ha comprometido con la campaña por el Sí. Y no solo gente política y de sindicatos, también dan batalla organizaciones de la sociedad civil, ambientalistas, feministas, etc.

Esto no es contra una ley. Es contra una proyecto de país decidido a puertas cerradas. El presidente insiste en que es lo que votó la gente. Pero en la campaña dijo una y otra vez: “Después del balotaje, decidiremos el contenido de la LUC”. O sea, si lo decidieron después, la gente no lo conocía cuando votó.

Dicen que Lincoln expresó: “Se puede engañar a unos pocos mucho tiempo, a muchos poco tiempo, pero nunca a todo el mundo todo el tiempo”.

La ley tiene 357 artículos, la de mayor cantidad de temas de la historia del país. El artículo 168 (Nº 7 a) de la Constitución dice: “El Poder Ejecutivo no podrá enviar a la Asamblea General más de un proyecto de ley con declaratoria de urgente consideración simultáneamente, ni enviar un nuevo proyecto […] mientras estén corriendo los plazos”.

Acá se tocan no uno sino muchísimos temas. Lo único en común es que castigan a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Desalojo exprés, intereses usureros por tres días de atraso, ajuste mensual de los combustibles (o sea van a aumentar la inflación y bajar los salarios), eliminación de los docentes de los órganos educativos. Lo más triste: con el argumento de la seguridad pública (este mes los crímenes aumentaron 33%). Por ejemplo, perseguir al que tiene “apariencia delictiva”. ¿Quién dice quién parece un delincuente?

Ahora, tras varios porrazos, dicen que no se debe “usar” a Wilson. Obviamente Wilson no puede ser citado en la solución de problemas que no le fueron contemporáneos. Vivió otro tiempo. Pero debe citársele cuando se ataca el proyecto de país productivo y equitativo con el que soñó.

Al Instituto de Colonización, al que Wilson consideraba el paramount de sus sueños, se lo mata en los artículos 357 y 358 de la ley. Se quita, por ejemplo, que los colonos deban habitar la tierras que se les dan. O sea, desde Punta del Este o el exterior administran una inversión.

No, el Instituto es para darle tierra el que la trabaje y habite. En el Compromiso con Usted, Wilson propone que este sistema rija inclusive para los arrendatarios, amparándolos en el sentido totalmente contrario al de la LUC.

El 27 de marzo votamos Sí a un Uruguay para todos y construido entre todos.

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