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Editorial García | avión | Venezuela

COMO EL PATO...

Otra metida de pata de Javier García

El Ministro de defensa debe explicar los motivos de su proceder en relación al avión de bandera venezolana que no permitió aterrizar en Carrasco

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Caras y Caretas Diario

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Un avión venezolano lleva una carga de autopartes embarcada en México y destinada a la filial de Volkswagen en Argentina.

El avión de carga es un avión Boeing que anteriormente tuvo bandera iraní y que fue adquirido por Venezuela para transporte de carga.

El contexto geopolítico de unas relaciones diplomáticas entre Venezuela y Argentina en plena recomposición da marco al incidente.

Hace algunos días se intercambiaron embajadores, Nicolás Maduro dijo sentirse representado por Alberto Fernández y el presidente argentino hace un discurso muy valiente en la Cumbre de las Américas criticando la ausencia de Cuba y Venezuela en la mencionada cumbre.

Maduro desde Teherán expresa un reconocimiento a Alberto Fernández por su discurso.

Se sabe que en el imaginario colectivo y en su trascendencia mediática, el nombre de Irán y los servicios de inteligencia son relacionados con el atentado a la AMIA y la muerte de numerosos civiles en dicho episodio

El contexto geopolítico mencionado es imprescindible para entender la aparición de este avión que la prensa califica como venezolano-iraní, aunque solo es venezolano y cuya tripulación la integran ciudadanos de Venezuela y de Irán.

Se trata de un avión comercial de carga Boeing 747-300 y matrícula venezolana YV 3531, perteneciente a la empresa estatal venezolana Emprasur.

El avió salió cargado de México y luego de hacer una escala en Caracas arribó a Argentina en vuelo directo el 6 de junio.

No pudo aterrizar en Buenos Aires por la densa neblina y aterrizó en Córdoba como escala técnica sin abrir bodega ni cargar combustible.

Al regresar a Ezeiza el proveedor se niega a reponer combustible luego de haber recibido el pago por temor a ser sancionado por el gobierno de EEUU.

En vista de la insólita y sorpresiva negativa, la tripulación decide elegir trasladarse a Montevideo para reponer combustible.

La autoridad aeronáutica uruguaya autorizó la parada técnica y por ese motivo el avión despega con destino al Aeropuerto de Carrasco.

Cuando el avión solicita permiso para aterrizar en la terminal aérea de Montevideo, la autorización se cancela por resolución del ministro de Defensa, Javier García, quien dice haber recibido información de agencias extranjeras que le obligaron a tomar esta resolución sin consultar al presidente y al parecer tampoco al director nacional de Inteligencia.

La mencionada cancelación durante el vuelo es una flagrante violación del Derecho Aeronáutico, porque la autorización para sobrevolar y aterrizar en Uruguay fue emitida por la Dirección de Aeronáutica Civil antes del despegue.

El avión permaneció 1 hora y 40 minutas con su reserva de combustible sobrevolando el Río de la Plata cuando se les comunicó la cancelación de la autorización ya otorgada porque la tripulación alegaba tener en regla la autorización para volar sobre cielo uruguayo y aterrizar en el mismo, máxime si se trataba de una escala técnica.

Parece indiscutible que Uruguay violó el protocolo aeronáutico internacional poniendo en riesgo al avión y la tripulación por la información de una agencia extranjera cuyo tenor no se ha informado aún.

Gabriela Logatto, presidenta de la Empresa Aeronáutica Argentina, declaró que no es cierto que hubiera una alerta sobre ese avión porque el mismo sobrevoló en su viaje desde Venezuela a México y desde México a Argentina una cantidad de países entre los que estaban Paraguay y Brasil y en todos ellos fue autorizado a sobrevolar y si hubiera tenido que hacer un aterrizaje de emergencia o una escala técnica, hubiera podido hacerlo.

Tampoco es verdad que el avión hubiera hecho una escala en Ciudad del Este (Paraguay) para cargar cigarrillos porque la última vez que tocó suelo paraguayo fue en mayo de 2022.

No existe ningún requerimiento de Interpol sobre la aeronave y sus tripulantes.

El avión llevaba 79 bultos de autopartes para la empresa Volkswagen en Argentina, carga que ya fue entregada luego del aterrizaje en Ezeiza en la planta de la automotora en General Pacheco.

El ingeniero Kanasawa, presidente de la Aeronáutica Paraguaya Dinac declaró que “no parece haber nada sospechoso en la aeronave venezolana, lo sospechoso es la operación sobre las autoridades paraguayas y uruguayas”.

El avión continúa retenido en Buenos Aires, la carga transportada fue entregada sin inconvenientes, los chequeos técnicos del avión han sido normales, no hay ningún cargo judicial sobre los tripulantes que continúan en libertad, pero con los pasaportes incautados.

El Ministro de defensa debe explicar los motivos de su proceder, que no parecen ser otros que cumplir disposiciones de agencias de inteligencia de Estados Unidos que corroboran la afirmación del Financial Times de que el gobierno uruguayo y el ecuatoriano son gobiernos proestadounidenses y que en esta oportunidad incluso se ha informado que han causado malestar en las autoridades diplomáticas alemanas.

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