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Sociedad LUC |

Libertad subordinada: los efectos de la LUC

En buena parte de la Ley de urgente consideración se subordina la libertad de los ciudadanos comunes a la de aquellos que ostentan posiciones dominantes en la sociedad.

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El secretario general de AEBU y además secretario de Prensa y propaganda del Pit-Cnt, Fernando Gambera, ha explorado las líneas generales de la Ley de Urgente Consideración y extraído conclusiones: “Dicen que te dan la libertad de cobrar en efectivo y alquilar sin garantía. Pero ahora el más fuerte tiene la libertad de echarte más rápido, de manera exprés. Y el más fuerte tiene la libertad de elegir cómo te paga. Y así con toda la LUC. La libertad es para los más poderosos, no para los más débiles”. Gambera llama a desenmascarar el relato oficial de que la LUC es una buena ley y sostiene, por el contrario, que “es tan mala que decidieron no aplicarla”. Así quedó comprobado cuando se comenzó a fijar mensualmente el precio de los combustibles. Entonces se produjo un rechazo popular a la medida por ese motivo y -rápidamente- el gobierno dejó de cumplir con la actualización mensual que había estampado en el artículo 235 de la LUC. Ahora, en los hechos se regulan los precios como si este artículo no estuviera vigente.

Uno de los fundamentos teóricos más manidos por los defensores de la ley es una supuesta defensa de la libertad por encima de todo. Pero esto es así según de qué lado del mostrador uno se encuentre. Veamos el porqué. Nos afirman que los trabajadores tienen ahora la libertad de cobrar en efectivo y que pueden además alquilar sin garantía. Esta última posibilidad siempre ha existido en Uruguay y en todo el mundo, dado que para este tipo de acuerdos de buena fe no es necesaria una ley que los regule. Pero sucede que ahora el más fuerte tiene la libertad de echar al inquilino más rápido, de manera exprés. Y también, en el caso de los sueldos, el poderoso tiene la libertad de elegir cómo los paga, si con las garantías de un depósito bancario o en efectivo, modalidad esta última que permite, por ejemplo, pagar una parte del salario en negro y evadir aportes al BPS. En esta fórmula de transferir la libertad de millones de ciudadanos a unos pocos miles de “malla oro” se inspiran los 135 artículos que cuestionamos de la LUC. La libertad es para los más poderosos, no para los débiles.

Otra de las grandes mentiras del gobierno a desenmascarar es que ahora los uruguayos gozan de la libertad de tener un arma en sus casas para defenderse por sí mismos. Se alienta así la locura de salir a los tiros. No se trata de libertad, sino de locura y de un riesgo para todos. Que todos se armen y salgan a ajustar cuentas por la propia es un disparate legal. Además, resulta contradictorio que un gobierno que llegó para “hacerse cargo” de las tareas de gobierno entregue el uso de la fuerza a los particulares. Este es uno de los puntos en que más deben hacer hincapié los defensores del SÍ: Si las leyes no protegen a los más débiles no puede hablarse de libertad.

También debemos poner en evidencia las señales de inseguridad del gobierno en la defensa de la ley, como quedó de manifiesto en la actitud de Gonzalo Baroni, director de Educación del Ministerio de Educación y Cultura, cuando rehuyó debatir con el maestro Luis Garibaldi sobre los artículos relacionados con los temas de su especialidad incluidos en la LUC. Por esos caminos debemos orientar la discusión, además de explicar cada uno de los 135 artículos, como se ha hecho desde que se comenzó a juntar firmas.

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