Según un comunicado de la organización de derechos humanos palestina-israelí Adalah, que asumió la defensa de todas las listas (y ya ha defendido por ejemplo a las tripulaciones de la Global Sumud Flotilla) “las audiencias, al igual que las mociones mismas, demostraron una vez más que se trata de un proceso arbitrario, incitador y racista, carente de cualquier procedimiento legal”.
La Comisión Electoral de Israel “llevó a cabo un proceso político ilegítimo destinado a perseguir ideas que la mayoría no acepta, y que concluyó con la descalificación de toda representación palestina en el Knesset israelí”, argumentaron. “Se aprobaron todas las mociones de descalificación, excepto una moción separada dirigida únicamente al partido Balad que se rechazó por motivos de procedimiento”, explicaron . “Estas decisiones serán cuestionadas ante la Corte Suprema, que tiene previsto conocer los casos la próxima semana y tiene la decisión final en sus manos”, aclararon.
La ley israelí prevé la posibilidad de prohibir la posibilidad de presentarse a las elecciones a los partidos o individuos que nieguen la existencia de Israel como Estado judío democrático, la incitación al racismo y el apoyo a una organización terrorista o Estado enemigo contra Israel. La composición de la comisión refleja proporcionalmente a la actual Knesset, lo que le da a la coalición gobernante una mayoría.
La Corte Suprema ha evaluado casos de este estilo en el pasado y se ha caracterizado por mantener un alto estándar probatorio que no es alcanzado por los partidos árabes según argumentó Adalah. Aún así según advierten los columnistas Dina Zilbe y Joshua Leifer en el periódico Haaretz el sistema político se caracteriza por aplicar un doble estándar al mirar con lupa a los palestinos y hacer vista gorda hacia los supremacistas judíos.
Acusaciones cruzadas
El jueves el Comité Electoral rechazó una petición del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, que buscaba inhabilitar al partido de centroizquierda sionista Los Demócratas para participar en las próximas elecciones al Knesset, argumentando que este partido socava la democracia e incita al racismo.
Anteriormente la comisión había rechazado peticiones que buscaban excluir al partido de Ben-Gvir, el ultraderechista Otzma Yehudit, y al partido Sionismo Religioso del ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, que se presenta en coalición con el partido Zehut.