Ya desde 2014, Rusia controlaba la península de Crimea y un tercio de la cuenca minera del Donbass, junto a los separatistas prorrusos de Donestk y Lugansk. A partir de la invasión lanzada el pasado 24 de febrero, la proporción de terreno dominada por los rusos aumentó significativamente.
Zelenski explicó ante el Parlamento de Luxemburgo que la superficie controlada por los ocupantes es “mucho mayor” a Bélgica, Países Bajos y al propio país donde estaba hablando.
En las primeras semanas de la guerra, Rusia desarrolló una ofensiva relámpago, centrada en la región de Kiev, con el objetivo de derrocar u obligar a dimitir a las autoridades nacionales de Ucrania.
La resistencia y determinación ucraniana llevó a Rusia a reconsiderar su estrategia y supuso que este país concentrara su avance en la región del Donbass y en ciudades portuarias en la costa del Mar de Azov.
Actualmente, la ofensiva rusa tiene mayor lugar en la región de Lugansk, donde la situación es “más difícil”, según reconociera Valeri Zalujny, jefe de las fuerzas armadas ucranianas, en un comunicado del ejército.
Por estos días, esta situación se concentra en la ciudad de Severodonestk. Allí, las tropas rusas controlan el 80% del territorio y los combates se desarrollan en las calles, según declaró este jueves el gobernador de Lugansk, Serguéi Gaidai.
En una entrevista con el medio estadounidense Newsmax, Zelenski afirmó que en ese lugar su país pierde entre “60 y 100 soldados por día, asesinados en acción”. “La situación en el este es muy difícil”, reconoció.