Además, Ferreri destaca: “El tope de endeudamiento debe verse relacionado con el cumplimiento de la regla fiscal (aunque justifique el pedido en un factor extraordinario)”. Esto señalando la alerta sobre el tipo de herramientas que se están usando y que se sigue con el juego a la tapadita recurrente, pero que se agrava cuando se trata de los registros que se vinculan a los resultados fiscales. Surge el tema de qué pasaría si se registraran fiscalmente las obras que se están haciendo y que no se están registrando.
Agrega Ferreri que falta rumbo estratégico, que existen supuestos desalineados de la realidad y compromisos de gastos futuros no computados fiscalmente. “No parece un combo ideal para quién está al mando de la economía nacional”. Podemos agregar que no parece un error, sino que más que la falta de rumbo estratégico es una política y acciones con intensiones más que claras, que refuerzan un modelo de retroceso, con un marketing que vende una falacia de transparencia y disciplina fiscal que en la realidad es todo lo contrario. Viendo de quién vienen estos aportes, quién siempre ha tenido posiciones cautelosas y medidas las observaciones deben ser más que preocupantes.