El vocero de la Coordinadora de la Marcha por la Diversidad en Uruguay, Nicolás Oreiro, valoró la importancia de una movilización que cuenta con más de dos décadas de historia y recordó a quienes abrieron el camino en los primeros años. “Tenemos muy presentes a las pioneras y pioneros que comenzaron a concentrarse en 1992, en el mes de junio. Fueron un puñado de valientes que nos abrieron el camino y que hicieron posible que hoy podamos hablar de una manifestación en la que participan más de 150.000 personas”, señaló.
Oreiro explicó que la marcha no se limita a la diversidad sexual, sino que expresa la pluralidad de la sociedad y las distintas desigualdades que atraviesan a sus integrantes.
“Cuando hablamos de diversidad, lo hacemos en el sentido más amplio de la palabra. Hablamos de diversidad sexual, racial y religiosa; hablamos de trabajadores, de sindicatos y de una sociedad profundamente diversa. Todo eso es lo que llevamos a las calles cada año”, afirmó.
En ese sentido, recordó que la Coordinadora de la Marcha por la Diversidad se conformó en 2005 con el propósito de construir una agenda propia y trasladar la movilización del mes de junio a setiembre, en un contexto climático más favorable y vinculado a la realidad regional.
“En aquel momento entendimos que teníamos que construir nuestra propia agenda y salir de la lógica del Día del Orgullo de junio, una fecha que, además, tiene su origen en el norte global. Para quienes marchaban en Uruguay durante el invierno, la situación era difícil. Había personas con VIH, miedo a perder el trabajo, riesgo de sufrir agresiones, razias y estigmatización. Muchas personas temían quedar marcadas por el sólo hecho de participar en una concentración”, relató.
El vocero sostuvo que el cambio de fecha también respondió a la necesidad de generar una movilización “más cercana a las características de la región y de ofrecer mejores condiciones para quienes participaban”.
“Elegimos setiembre, la primavera, porque es un momento más amigable desde el punto de vista del clima y porque tiene un significado especial para nosotros. Marchamos con alegría, con orgullo y con la convicción de poder reivindicar quiénes somos”, expresó.
Oreiro señaló que la celebración y la alegría constituyen elementos inseparables de la movilización, sin que ello implique dejar de lado su carácter político. “Más allá de que nuestras reivindicaciones son profundas, también defendemos la alegría. Eso es irrenunciable. A veces recibimos críticas porque el carácter festivo y celebratorio de la marcha puede hacer que algunas personas no comprendan que se trata de una manifestación política. No hablamos de política partidaria, sino de una manifestación política en la que nuestras reivindicaciones están claramente planteadas”, explicó.
En esa línea, subrayó que la consigna de este año resume parte del sentido de la movilización. “La marcha es política y una de nuestras reivindicaciones es vivir con dignidad y resistir con orgullo. Celebrar quiénes somos y ocupar las calles desde la alegría también es una forma de reivindicar nuestros derechos”, sostuvo.
Para Oreiro, la alegría permite reivindicar derechos sin desconocer las dificultades que enfrentan los colectivos más vulnerados.“A pesar de todo lo que ocurre y de lo cuesta arriba que puede resultar la vida para muchas personas, especialmente para quienes atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad, queremos marchar desde la ternura y la alegría. Hablamos de las personas trans, de quienes viven en contextos de pobreza y de las personas en situación de calle. Reivindicamos nuestros derechos desde la posibilidad de estar presentes, de ocupar las calles y de celebrar que seguimos acá”, afirmó.
Al referirse a la situación de las personas trans, Oreiro señaló que este colectivo continúa enfrentando “vulneraciones” en diferentes ámbitos, pese a los avances legislativos alcanzados en Uruguay. “Las personas trans siguen estando entre los colectivos más vulnerados, tanto en el acceso a la salud como a la educación y al trabajo. Tenemos una legislación que ha avanzado muchísimo y una ley integral para personas trans que fue aprobada y ratificada, no solamente por el Poder Legislativo, sino también por la ciudadanía. Sin embargo, los derechos consagrados en la ley todavía no se cumplen plenamente”, afirmó.
En particular, cuestionó el incumplimiento del cupo laboral para personas trans en el Estado. “El cupo para personas trans continúa sin cumplirse de la manera que debería. Cuando se producen incorporaciones, muchas veces las personas quedan relegadas a los escalafones más bajos, en tareas de limpieza o en puestos que no requieren especialización. Eso significa que seguimos reproduciendo las desigualdades y limitando las oportunidades de las personas trans”, sostuvo.
También planteó que existen importantes dificultades en el acceso a la atención sanitaria. “En materia de salud hay una deuda muy grande. Tenemos una ley que reconoce derechos para la población trans, pero que todavía no se traduce en una atención de calidad, tanto en el sistema público como en el privado. Si bien se ha planteado que no se quitarían derechos, tampoco se han destinado los recursos presupuestales necesarios para garantizar su cumplimiento”, señaló.
Oreiro expresó preocupación por las demoras en las intervenciones de afirmación de género y por las consecuencias que las dificultades de acceso a la atención pueden generar en la salud mental de las personas trans. “Estamos ante una situación crítica. Las demoras en las cirugías de afirmación de género y la falta de respuestas adecuadas en materia de salud mental tienen consecuencias graves. Es necesario que estos problemas sean atendidos y que los derechos reconocidos por la ley puedan ejercerse efectivamente”, manifestó.
Consultado sobre el resurgimiento de discursos de odio y expresiones de extrema derecha en distintas partes del mundo, Oreiro manifestó su preocupación por el impacto que esas corrientes pueden tener en Uruguay y en la región. “Los discursos de odio vinculados a las extremas derechas están reapareciendo en distintos puntos del mapa político, especialmente en América Latina. Estos discursos se filtran en nuestras sociedades y, cuando son legitimados desde espacios de poder, contribuyen a que se extiendan y se naturalicen”, afirmó.
En ese contexto, mencionó el impacto de los procesos políticos regionales y la circulación de discursos que cuestionan los derechos de las mujeres, las personas LGBTIQ+ y otros colectivos. “Lo que sucede en Argentina y en otros países de la región también nos afecta. Consumimos información, discursos y contenidos que provienen de esos lugares, y es importante estar atentos a la forma en que determinadas expresiones comienzan a reproducirse en Uruguay”, sostuvo.
Oreiro relacionó esta preocupación con las distintas manifestaciones de violencia basada en género y con la necesidad de que el Estado fortalezca sus respuestas. “Estamos atravesando una situación preocupante en materia de violencia basada en género. Es necesario que el Estado encuentre respuestas eficaces y que los sistemas de prevención y atención funcionen. También nos preocupa que desde espacios políticos se formulen cuestionamientos y expresiones que afectan a personas de la diversidad sexual que ocupan responsabilidades públicas”, expresó.
Asimismo, cuestionó los discursos que pretenden desconocer derechos conquistados y planteó la importancia de preservar la memoria histórica. “La memoria es imprescindible para que las sociedades puedan crecer. Cuando se intenta negar la historia, los crímenes de lesa humanidad o los derechos de las personas, se produce un daño profundo. Tenemos que recordar cuánto costó llegar hasta acá para evitar que se produzcan retrocesos”, afirmó.
Para el vocero, las nuevas generaciones también deben conocer el proceso de luchas y conquistas que permitió ampliar los derechos. “Hay una tendencia a olvidar lo que hemos vivido y lo que nos ha costado conquistar determinados derechos. Por eso es tan importante sostener la memoria y continuar organizados, para que no se pierda lo alcanzado y podamos seguir avanzando”, puntualizó.
La Previa de la Marcha
Oreiro también se refirió a las actividades que se desarrollan durante las jornadas previas a la movilización, destacando la participación de artistas y artesanos.
“La Previa de la Marcha es una propuesta que se ha consolidado a lo largo de los años y que permitió conformar una comunidad de artistas y artesanos. Este año comenzó el jueves 24, a las 10 horas, en la plaza Libertad, y se extenderá hasta las 18 horas del viernes 25, antes de la salida de la marcha”, explicó.
La propuesta cuenta con puestos de artesanías, actuaciones y diferentes expresiones artísticas. La movilización se dirigirá por la calle Rondeau y la avenida del Libertador hasta la plaza 1º de Mayo, donde se desarrollarán actividades musicales y se leerá la proclama.
“Vamos a contar con distintos espectáculos artísticos y DJ. En la plaza 1º de Mayo, una vez que llegue la marcha, tendremos la bienvenida y la participación de artistas que nos acompañan desde hace años, de manera honoraria y militante”, señaló. “Vamos a seguir pidiendo que nuestros derechos pasen a ser hechos”.
Agustina Rivero: “Defender los espacios conquistados”
Por su parte, Agustina Rivero, representante del Departamento de Jóvenes del PIT-CNT, destacó la importancia de la participación de la central sindical en la Marcha por la Diversidad y señaló que la movilización constituye un espacio de encuentro entre distintos colectivos sociales.
“Para el PIT-CNT es muy importante participar de esta marcha, que se viene realizando desde hace muchos años y que tiene un enfoque intersectorial. Más allá de representar a la comunidad LGBT, integra a otros colectivos y expresa la diversidad de nuestra sociedad”, afirmó.
Rivero explicó que, desde el Departamento de Jóvenes de la central sindical, la participación busca “contribuir a las reivindicaciones de los distintos sectores y representar las luchas de las juventudes trabajadoras”.
“Como jóvenes trabajadores, entendemos que es importante aportar a esta causa y representar a toda la población juvenil, que año tras año busca sus propios espacios para reivindicar sus luchas. La diversidad nos atraviesa y consideramos fundamental que las juventudes también estén presentes”, sostuvo.
Consultada sobre el avance de los discursos de odio y de las posiciones que cuestionan los derechos de la diversidad y los feminismos, Rivero señaló la necesidad de fortalecer la organización colectiva. “Estamos viendo un avance de discursos de odio y de ideas más tradicionales que cuestionan derechos conquistados. Frente a esa situación, es importante que como sociedad y como comunidad nos mantengamos unidos y organizados. Debemos reivindicar estos espacios, que tienen una historia muy importante, pero que no podemos dar por garantizados”, expresó.
La representante del Departamento de Jóvenes del PIT-CNT subrayó que la continuidad de la movilización resulta necesaria en un contexto regional en el que se registran cuestionamientos a las expresiones públicas de la diversidad. “La marcha tiene más de 20 años de historia, pero eso no significa que podamos dar por hecho que sus espacios y sus derechos están asegurados. Lo que ocurre actualmente en el mundo y en la región nos demuestra que es necesario seguir presentes y defendiendo lo conquistado”, señaló.
En ese sentido, mencionó la situación de Argentina y las dificultades que, según expresó, se han planteado desde el gobierno de ese país en relación con la movilización prevista para este año. “Hace unos días vimos que desde el gobierno argentino se intentó presionar para que la marcha de este año no se realizara. Si bien en Uruguay la situación política es distinta y vivimos una democracia relativamente estable, no estamos ajenos a lo que ocurre en la región y en el mundo con los embates de las expresiones de odio”, afirmó.
Rivero sostuvo que la defensa de los derechos debe ser una tarea permanente y que las juventudes tienen un papel relevante en esa construcción. “Es importante sostener la marcha año tras año, defender los derechos conquistados y continuar luchando por aquellos que todavía faltan. La organización y la unidad son fundamentales para que estos espacios sigan existiendo y para que las nuevas generaciones puedan ejercer sus derechos”, remarcó.