El Banco Central acuñará monedas con la efigie del General Fructuoso Rivera y la inscripción «Fructuoso Rivera – Fundador de la ciudad de Durazno – 1821» con motivo del bicentenario del departamento del que fue oriundo. En el texto de la ley N°19.90 aprobada por el Poder Legislativo se determina que el BC podrá acuñar hasta 10.000 monedas con un valor facial por unidad de $2.000.
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El general Fructuoso Rivera es harto conocido. Fue el primer (y tercer) presidente constitucional de estas tierras, y el líder político responsable del genocidio del pueblo charrúa (ley 18.589). El Partido Colorado, al que pertenecía, lo define como «el principal oficial de Artigas, el caudillo más popular del período histórico, vencedor de Guayabos y Rincón y factor decisivo de nuestra independencia con su campaña de las Misiones».

Rivera nació en 1784, la época de la gobernación de Montevideo. Se unió a la Revolución Oriental en el interior de la Banda Oriental, en la zona de Minas. Destacó como caudillo en el centro de la provincia. Se incorporó a las fuerzas de José Artigas, y a sus órdenes participó en la Batalla de Las Piedras el 18 de mayo de 1811.
Salsipuedes
Rivera también fue responsable de la matanza de Salsipuedes el 11 de abril de 1831. Las tropas gubernamentales al mando de Bernabé Rivera, sobrino del presidente Fructuoso Rivera, atacaron al pueblo charrúa e intentaron exterminarlo. Según la historiografía oficial uruguaya, en el ataque murieron 40 charrúas y 300 fueron tomados como prisioneros, algunos lograron huir.
Los oficiales trasladaron a los indígenas prisioneros a pie hasta Montevideo. A la mayor parte de ellos, fundamentalmente mujeres y niños, los dejaron trabajando en casas de familias capitalinas. A cuatro de los sobrevivientes (Vaimaca Pirú, Tacuabé, Senaqué y Guyunusa) los entregaron a François De Curel, director francés del Colegio Oriental de Montevideo. Él había solicitado al gobierno trasladar al grupo bajo su responsabilidad para estudios científicos. Ya en París, Curel los exhibió como ejemplares exóticos de América. Todos ellos murieron en cautiverio.
En la historiografía uruguaya la acción militar de Salsipuedes es catalogada como una «batalla». Pero según la historiografía revisionista se trató de «la primera de una serie larga de acciones en una campaña de persecución e intento de exterminio de los charrúas en los inicios de la república».

En 2009 el expresidente Julio María Sanguinetti relativizó la matanza. Dijo: «No hemos heredado de ese pueblo primitivo ni una palabra de su precario idioma […], ni aun un recuerdo benévolo de nuestros mayores, españoles, criollos, jesuitas o militares, que invariablemente los describieron como sus enemigos, en un choque que duró más de dos siglos y los enfrentó a la sociedad hispanocriolla que sacrificadamente intentaba asentar familias y modos de producción, para incorporarse a la civilización occidental a la que pertenecemos».

La exposición de motivos de la ley Nº 18.589, «Día de la Nación Charrúa y de la Identidad Indígena», menciona el 11 de abril de 1831 como el Genocidio del Pueblo Charrúa.