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Cultura | Solarich | No hay flores en Estambul |

Cuarta temporada de "No hay flores en Estambul"

Solarich: "El hilo de mis textos es el dilema ético"

El actor Iván Solarich contó a Caras y Caretas cómo nació la obra teatral "No hay flores en Estambul" y qué significó en su trayectoria profesional y personal.

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El viernes 10 de junio se reestrenó la cuarta temporada de la galardonada obra teatral No hay flores en Estambul, que le valió el premio Florencio 2018 a su actor y autor, Ivan Solarich. Esta pieza teatral tiene como escenario la mítica película Expreso de medianoche y fusiona las creaciones artísticas del actor de esta ficción, Brad Davis, del guionista Oliver Stone, y de Solarich, que escribió la obra con el ánimo de recordar su propia peripecia vital.

En esta oportunidad, los personajes de la mencionada película —que relata la tragedia de un estadounidense detenido en el aeropuerto de Estambul por portar hachís —y el autor de esta obra teatral se encuentran en la ciudad turca para intervenir e interpelar el presente desde la propia cinta estrenada en 1978. Es así que, sin perder la esencia cinematográfica del viejo film, Solarich busca cuestionar el sentido de su contenido.

El autor contó que decidió escribir esta obra porque en el año 1978 presenció el estreno de Expreso de medianoche, película que lo marcó en varios sentidos: por la actuación de Brad Davis y porque “creyó todo” de aquella ficción basada en hechos reales. Cuarenta años después, esta película volvió a marcarlo cuando supo que aquellos hechos no fueron tan reales, ya que algunos aspectos del guion habían sido alterados. “Me enojé mucho, sobre todo conmigo. Entonces convoqué a ambos a la mítica Estambul para hablar de muchas cosas, sobre todo de ética y también de flores”.

Vida propia

Caras y Caretas dialogó con el autor y actor de No hay flores en Estambul, quien explicó qué significó esta obra en su trayectoria profesional y personal. “Cada obra implica un universo particular, tiene vida propia. Fue un nuevo desafío personal y profesional, y para mí esto va siempre de la mano. El teatro no es un oficio del cual me valgo, es, en realidad, gran parte de lo que soy. Yo no sería sin el teatro. Y el teatro que me brota no sería sin lo que soy”.

Para Solarich, en No hay flores en Estambul conviven dos elementos “fuertes y bien particulares”. Por un lado, se trata de otro unipersonal, que se suma a El Cerdo, Comunismo cromagnon y Julius, pero en este caso siendo también el autor con los “enormes desafíos” que conlleva un monologo, ya que implica “sostener con tu sola alma la escena”. A esto se suma que su hijo, Mariano Solarich, es quien dirige la obra “en una alteración no usual de roles”, según las propias palabras del actor. “El balance fue ampliamente feliz”, aseguró.

Actuar para salvarse

Consultado sobre su interés en abordar las principales temáticas de la obra —justicia, ética, violencia, resiliencia humana, amor y azar—, Solarich expresó: “Nunca pensé en una temática en particular. Significaba la impostergable necesidad de escribir, de escribirle a un actor para que sostuviera esas palabras. Resultó que ese actor que imaginaba era yo mismo. O sea, un actor que ejerce la dramaturgia porque necesita decirse. Con el tiempo me di cuenta que el hilo zurcidor de mis textos —de los cuales el cuarto y último es justamente No hay flores en Estambul — es siempre el dilema ético: ¿cómo me comporto frente a tal situación?, ¿qué debo hacer para ser digno?”.

Ver el estreno de Expreso de medianoche colocó a Solarich “entre la espada y la pared” en todos los sentidos. “La cárcel turca del protagonista, era la de mis padres. El horror descrito en la peli, era el horror de mi país en dictadura. Pero, además, estaba comenzando a estudiar actuación, y veía en la pantalla la intensidad de un descomunal Brad Davis, del cual me entero años después que su trabajo no fue reconocido —pero la película ampliamente sí—, y que además muere joven y de una forma ambigua. Todo me tocaba, todo me rozaba. ¿Qué me quedaba? Actuar, escribir. Fue lo que pude hacer para salvarme”.

Y añadió: “De lo otro que me di cuenta es que el cine estaba como universidad detrás de todo. Todos estamos moldeados por canciones, libros, pinturas. En mi caso, también fuertemente por el cine. No fui a ninguna facultad, pero mi adolescencia y juventud la formateó Cinemateca, entre otros. La mirada de Ulises, Río Místico, Mephisto, y Expreso de medianoche están detrás de mis autoficciones aportando imagen, letra, sensaciones, pero sobre todo vínculos emocionales e ideológicos”.

Con respecto a cómo dialoga el teatro con la actualidad, el actor expresó: “El gran Atahualpa del Cioppo siempre decía que más importante que el talento, era lo que hacíamos con él. Creo que ese dilema hoy está más presente que nunca. En un mundo movido por intereses que administra miedo, pandemias, nociones superficiales y pueriles sobre el éxito, el saber que decidimos hacer con nuestros talentos, al servicio de que lo ponemos, creo que se vuelve una disyuntiva cardinal”.

Sobre los factores que llevaron a esta obra a estrenar su cuarta temporada, el autor opinó: “Quiero creer que no es tonto lo que hacemos, y que además la entrega es mucha. Si algo de esto ocurre y los públicos se acercan, entonces soy el tipo más feliz del mundo”.

Ficha técnica

Obra: No hay flores en Estambul

Dramaturgia y actuación - Iván Solarich

Dirección - Mariano Solarich

Diseño de Escenografía e Iluminación - Agustín Romero

Adaptación lumínica en Fabrica - Nicolás Amorín

Vestuario - Lucía Acevedo

Selección Musical - Mariano Solarich

Edición de Proyecciones - Ana María Llano

Producción y Comunicación - Gabriela Pintado

Producción General - KAJAMARCA

Funciones

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El autor y director Ivan Solarich habló con Caras y Caretas sobre la exitosa obra teatral "No hay flores en Estambul".

El autor y director Ivan Solarich habló con Caras y Caretas sobre la exitosa obra teatral "No hay flores en Estambul".

A partir del 10 de junio, todos los viernes a las 20:30 horas.

Lugar: Fábrica (Porongos 2623 casi Rivadavia)

Entradas: al sobre.

Al final de cada función se realizará un conversatorio con invitados especiales, que se informarán función tras función.

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