Una sociedad fragmentada
El Estadio Centenario, templo laico del fútbol uruguayo, fue el escenario de su discurso más incisivo ante una multitud de fieles. Sin abandonar el lenguaje religioso, León XIV habló de las encrucijadas de una sociedad fragmentada. Su presencia no apuntó a reclamar viejos fueros ni hegemonías perdidas. El foco estuvo en la convivencia, en las lógicas del consumo y en el vaciamiento de la vida común bajo el dominio del mercado.
Sus palabras sonaron, además, como una reivindicación de las minorías comprometidas éticamente frente a la indiferencia de las mayorías. “Pequeñez no es insignificancia”, planteó.
Contra la tiranía del número
En un escenario global de crisis de representación y sacralidad del poder económico, el mensaje puede leerse como un desafío a la lógica de lo mayoritario, a la relevancia de lo colectivo y el nadie se salva solo; y a la necesidad imperiosa de resistir el pensamiento único.
Al dirigirse a los jóvenes, el tono fue de contestación ética a un sentido común que entroniza el éxito personal y la comodidad individual. Frente a ese modelo, propuso “hacerse los últimos” y entregar tiempo, dinero y comodidad al servicio de los demás, aun cuando ser justo y honrado tenga un precio.
León XIV termina este domingo su paso por Uruguay y más allá de las creencias religiosas, su visita no pasará inadvertida.