"Nosotros somos los verdaderos panafricanistas"
La frase más polémica, a través de ella, Macron intenta apropiarse del término, vinculándolo a su visión de un continente unido, joven y en crecimiento, y lo contrapone a lo que él denomina discursos "revanchistas" o "antioccidentales". También dijo: "Ya no tenemos los medios para la política de ayuda clásica"; En un momento de realismo económico, Macron admitió que el modelo de "ayuda" ha caducado, y abogó por una relación basada en la inversión y la asociación para construir soberanías compartidas, especialmente en tecnología . "Estamos juntos en el mismo combate por la soberanía tecnológica frente a EE.UU. y China", afirmó.
Una ruptura con el pasado y sus contradicciones
Por un lado, Francia insiste en un "partenariado equilibrado" y anuncia inversiones concretas, como la rehabilitación del ferrocarril urbano de Nairobi (83 millones de euros) y la creación de 50 centros de formación digital en el continente. Por otro lado, el mandatario defendió la intervención militar pasada en el Sahel, afirmando que Francia se retiró de Mali porque "ya no querían luchar contra el terrorismo", y reivindicó el honor de los soldados franceses caídos.