Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME

La admirable campaña de Cristina

Por Emir Sader.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

Sobre la tarima del estadio, cercada por el pueblo, fue haciendo que se arrimara gente que llegaba a mostrar cómo sus vidas habían cambiado –mucho y para peor– sin su gobierno. Vestida de azul, con el fondo celeste de la bandera, recordaba cómo Néstor y ella habían rescatado el país de la peor crisis de su historia. Fue de la mano de ellos que Argentina prácticamente renació. Se recuperó no gracias a los bancos, ni gracias a los medios ni a los partidos de derecha. Fue gracias a la confianza que lograron hacer renacer en todos los argentinos, gracias al resurgir del potencial extraordinario del país que fue posible la recuperación de una Argentina deshecha por políticas de mercado, de especulación financiera, de euforia engañosa, de sometimiento carnal a la dominación externa. Hoy Cristina hace una campaña electoral admirable. Modestamente recorre los lugares donde las personas vive, sufren, trabajan, para oírlas, para conversar con ellas. Con el espíritu militante de los que luchan junto a la gente, que saben que el destino del pueblo depende de que vuelvan a creer que el país es posible, que sólo se puede volver a tener empleo, sueldos, esperanza, confianza, orgullo, autoestima, si el país es liderado por los que quieren al país, los que tienen confianza en el pueblo, los que saben que no hay alternativa que no sea uniendo y no dividiendo, juntando a la gente y no aislándola, hablando y oyendo, y no sólo transmitiendo consignas marketineras. Ya no los recibe en la Casa Rosada, donde los chicos le coreaban canciones de amor a ella, a Néstor y a Argentina, como nunca antes la casa de gobierno había vivido. Ya no los despide en la plaza, llena como nunca había estado. Ahora Cristina también es atacada diariamente por los chacales de los medios, que buscan y rebuscan formas de producir rechazos, intentando hacer que la gente se olvide de todo lo que conquistó durante su gobierno. Es necesario producir y reiterar la imagen de otra Cristina, una que no es abrazada todos los días por donde camina. No son tiempos fáciles, ni para Cristina ni para el pueblo argentino. Tiempos propicios para distintos tipos de oportunismo, como el silencio de los que hacen como si no estuviera tanto en juego en Argentina: el destino del pueblo. Como si el destino de todos no dependiera del destino de Cristina. Como si los ataques a ella no sean ataques a la democracia argentina, al derecho del pueblo argentino de decidir libremente su destino. Ausentes del debate y de la lucha política, como si todo lo que el país ha vivido en este siglo, desde su peor crisis a su gran rescate, no tuviera que ver con la vida de todos: trabajadores, médicos, intelectuales, profesores, gente de todo tipo. La intensa lucha de ideas que se desarolla en Argentina es la gran lucha por la agenda fundamental del país. La crisis actual es resultado de los “gastos excesivos” de los gobiernos antineoliberales o es, al contrario, resultado de la restauración liberal, que desarticula al Estado argentino, promueve la recesión y el desempleo, tira a la gente al abandono y a la desesperación, multiplica por mil el endeudamiento del país, pone a Argentina de nuevo de rodillas ante Estados Unidos, intenta desmoralizar el poder de lucha del pueblo, reprime sus manifestaciones, impone el poder de los medios monopólicos privados, rebaja la imagen del país en el mundo. De esa lucha de ideas depende el futuro de Argentina. Nadie que tenga conciencia de cuánto ella importa para el destino del país, nadie que tenga el privilegio de vivir de las ideas tiene derecho a abstenerse, a dejar libremente que el monopolio cobarde de los medios se lance sobre la población, desesperada por la pauperización acelerada que se cierne de nuevo. Cristina hace una campaña militante, yendo de barrio a barrio, pasando por los lugares que habían recuperado el orgullo de ser argentinos, de pertenecer a un pueblo de luchas formidables, que había derrotado a la cruel dictadura militar, a los antinacionales gobiernos neoliberales y que ahora es convocado por la expresidenta para, de nuevo, revertir una brutal ofensiva sobre la patria. Su campaña es emocionante, es vibrante, toca al alma de los que sufren los ataques cotidianos de un gobierno de banqueros y ejecutivos. Desde otras partes de América Latina, estamos con Cristina, con su gente, con su pueblo, con todos los que pelean por sus derechos, por la libertad de expresión y de organización, por la integración latinoamericana, por el futuro de Argentina y de todo el continente.    

Dejá tu comentario

Forma parte de los que luchamos por la libertad de información.

Hacete socio de Caras y Caretas y ayudanos a seguir mostrando lo que nadie te muestra.

HACETE SOCIO