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Paternain, el feminicidio y el naufragio ideológico

El senador -suplente- Rafael Paternain cuestionó la propuesta de consagrar al feminicidio como un homicidio muy especialmente agravado y afirmó la necesidad de crear un sistema de respuestas rápidas y certeras contra la violencia de género.

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El sociólogo Rafael Paternain, senador -suplente- por el Frente Amplio (FA)- afirmó que en materia de políticas públicas contra la violencia de género, la izquierda debería priorizar el montaje de un nuevo sistema de control-prevención-sanción, ya que apostar por la inflación penal como solución podría implicar su propio “naufragio ideológico”. De esta forma, Paternain cuestionó la propuesta de la bancada del oficialismo de consagrar al feminicidio como un agravante muy especial del homicidio. A través de su cuenta en la red social Facebook, Paternain explicó que en estos primeros dos meses del 2017, en España, fueron asesinadas 19 mujeres por violencia machista, por lo que no hace falta comparaciones “muy sutiles para darse cuenta que la cantidad de casos que tenemos en Uruguay es espeluznante”. En el país ibérico se constató que muchos de esos episodios se produjeron “por los agujeros y las omisiones de todo el sistema de justicia penal”. Asimismo, Paternain destacó que la experiencia española en materia de combate a la violencia de género, “ha sido emblemática no solo por todo lo que han hecho, sino también por todo lo que no han podido o querido hacer”. En este sentido, Paternain afirmó que si Uruguay quiere responder “con sentido de urgencia” a este problema, se deberían encarar dos cosas. La primera: realizar un estudio en profundidad sobre las respuestas concretas del sistema institucional en cada uno de los casos. “Además, debemos poner los datos en perspectiva, analizar las tendencias, los puntos de inflexión, las regularidades y los contextos. Incluso habría que hacer un esfuerzo mayor -siempre difícil- para desentrañar las dinámicas reales que han motivado los feminicidios de los últimos tiempos”, expresó Paternain. El segundo aspecto que se debe atender, según Paternain, es la sanción de los delitos. “Nadie está negando que los delitos no deber ser sancionados. Justamente ese es el punto: el desafío es diseñar, ejecutar y sostener un sistema de sanciones alternativas más orientado a respuestas rápidas y certeras”, subrayó Paternain. Destacó que la violencia doméstica es el delito más denunciado después del hurto y que los niveles de impunidad ante estas denuncia son escandalosos. “Todo lo contrario pasa con los feminicidios: un porcentaje muy importante de victimarios se suicida, otros se entregan y el resto son rápidamente hallados por la policía”. Incluso, el porcentaje de esclarecimiento de los homicidios “se sostiene en buena medida por los feminicidios”, valoró. Por todo esto, “la prioridad política y presupuestal pasa por el montaje urgente de un nuevo sistema de control-prevención-sanción”, y no por el aumento de las penas para un delito. “Mientras sigamos en el facilismo de los ‘mensajes’ culturales y educativos desde el sistema penal (o desde la inflación punitiva), no sólo no estaremos haciendo nada, sino que estaremos asistiendo a nuestro propio naufragio ideológico”, concluyó Paternain. Alberto Pérez Pérez a favor En una postura contraria, el reconocido constitucionalista Alberto Pérez Pérez se manifestó a favor de la creación de esta figura y afirmó que se trata “de un acto de justicia”. En su cuenta personal en la red de Facebook, Pérez Pérez -ministro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos- cuestionó las afirmaciones de periodistas, jueces, abogados y del propio Paternain contrarias a esta figura penal. En este sentido, negó que se trata de “homicidio con apoyo de mujeres” (como afirmó el periodista Gabriel Pereyra), de “crimenes pasionales” (como refirió el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Chediak), de una cuestión de “nomenclatura” (como dijo el abogado y catedrático en Derecho Penal Germán Aller) o de “un golpe de demagogia punitiva” (como señaló Paternain, en una entrevista). “No. Llamar al femicidio por su nombre y calificarlo como homicidio muy especialmente agravado es un acto de justicia y un reconocimiento de la realidad en que se ven obligadas a vivir numerosas mujeres. Algunas que pierden la vida literalmente y muchas cuya vida es un constante sometimiento a la violencia machista. Obviamente no alcanza. Es sólo un comienzo. Pero es un reconocimiento de la realidad, un acto simbólico y una señal de que se emprende el camino de la protección integral”, expresó Pérez Pérez.