Ahora, en pleno Carnaval y a seis días de dejar el gobierno, a la derecha se le derrumbó definitivamente el tablado
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Como el Titanic multicolor se hundirá en pocos días, este Gobierno saliente, arma a contrarreloj un nuevo tinglado, apuntando a las elecciones departamentales, a preparar el regreso de Luis Lacalle Pou y a favorecer a los “malla oro”.
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En pleno Carnaval, que no creo que le agrade porque es una fiesta popular, Arbeleche sería una seria postulante a ganar el primer premio en el rubro maquillaje.
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El discurso de Luis Alberto Lacalle Herrera define a un conservador puro, aferrado a principios ya perimidos, con el aditivo de ser un neoliberal reaccionario de la peor laya, con ideas muy próximas al pensamiento fascista.
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El derrotado en las urnas fue el modelo de país del presidente Luis Lacalle Pou, pese a lo que paradójicamente consigna una encuesta fuera de contexto.
En la recta final de su gestión, este paupérrimo gobierno se despide de los uruguayos con tarifazos y una rebaja de las jubilaciones más deprimidas.
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El sentimiento de la derecha hacia Orsi es, ante todo, odio de clase, porque no puede tolerar que alguien de origen humilde y que viene de las entrañas mismas del pueblo la desafíe.
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En este gabinete no habrá ningún poderoso empresario ni nadie comprometido con la privilegiada élite de la sociedad uruguaya.
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No resulta pertinente que el documento tendiente a poner en marcha el oneroso y cuestionado Proyecto Neptuno sea rubricado por una Administración a la cual le quedan poco más de dos meses de gestión.
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¿Cómo puede tener la conciencia tranquila el miembro de un Gobierno y un partido político que hizo crecer la pobreza por ingreso y las personas en situación de calle?