La periodista Anabel Flores fue secuestrada el día lunes de su domicilio. A sus captores poco les importó que la mujer fuera madre de dos hijos, un niño recién nacido y uno de cuatro años, que estaban con ella en el momento que se la llevaron a la fuerza, a las dos de la madrugada. Flores hacía seis años que cubría policiales, trabajando como freelance en varios medios veracruzanos. Desde hacía medio año prestaba servicios para El sol de Orizaba. Anteriormente se había desempeñado en El mundo de Orizaba y En el buen tono, periódico que apenas conocido el secuestro, desvinculó a Flores de su plantilla: “Hace más de un año que fue despedida”, se apresuraron a estampar. Según ha trascendido a la prensa, la periodista fue hallada con su cabeza envuelta en una bolsa azul, esposada a la espalda y con los miembros inferiores maniatados. También se especificó que tenía claros signos de haber sido torturada. Desde el año 2010, cuando asumió el gobernador Javier Duarte, suman 17 los periodistas asesinados en el estado de Veracruz, tres los cuales se encontraron en estados vecinos pero el motivo tiene que ver con el ejercicio de la profesión en relación al acontecer veracruzano. Cabe informar que en Veracruz es donde opera el cartel Los Zetas, uno de los más poderosos grupo de narcotraficantes mexicanos.
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