Siempre vuelve a mi recuerdo la fiesta de despedida de la LICCOM, del edificio de Leguizamón y Bustamante. Docentes, estudiantes, funcionarios y egresados ¡despidiéndose de su casa! Para desplazarse a una experiencia compartida con otra institución que pasaría a ser la misma. Beltramelli viene de esa tradición que solo quienes la vivieron la pueden comprender: la mística liccomera.
Lo tercero que podría decir es que su película El Escolaso aterrorizó, de la mano de Luis Duffur a generaciones que salían corriendo del salón. Una película filmada precisamente en Salto. El señor Duffur disfrutaba polemizar a través del film como, tan acostumbrados que estaban los jóvenes a ver contenido audiovisual violento, no podían soportar una pelea de gallos... "Ese es el poder del realismo", decía.
Lo último que puedo decir es que Beltramelli me iba a buscar a casa, a las 8 de la mañana para que yo pudiera asistir con mi hija recién nacida a los Consejos de Facultad. Y cuando no podía pasar me pagaban entre todos un taxi. De esa tradición fraterna venimos.
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—He observado una parte importante de tu proceso académico y del proceso institucional que vivió la FIC cuando se unificaron las carreras. Estábamos en la Comisión de Instituto, después, vinieron los primeros Consejos... ¿Cómo ves el recorrido?
—El diseño institucional que generó la FIC con dos institutos que absorbieron a los dos servicios preexistentes —la EUBCA, y la Liccom— con un círculo próximo que eran las unidades académicas asociadas, por ejemplo la Facultad de Ingeniería, el OBSERVATIC de la Facultad de Ciencias Sociales, el Archivo General de la Universidad, algún instituto de la Facultad de Humanidades. Eso me parece que fue un acierto. Porque generó las posibilidades de una instancia fundacional en donde dejara cierta previsibilidad respecto al sostenimiento de las líneas y los campos de la información y la comunicación. Pero a su vez, ese círculo de unidades académicas asociadas posibilitó juegos transversales en el desarrollo académico, y hay frutos concretos de eso que la Facultad transitó. Hoy tenemos un estado de comprensión de nuestro quehacer mucho más transversal, mucho menos estanco en lo que podíamos entender por el campo de la información y el campo de la comunicación. Vemos que efectivamente son campos que convergen, que se atraviesan, pero a su vez también con productos bien concretos. Por ejemplo, tenemos una carrera de grado que es la Licenciatura en Ingeniería de Medios (LIM), la llevamos adelante con la Facultad de Ingeniería.
—Sí, y si me permitís, ese también fue un proceso bastante largo, desde que surgió la idea hasta que finalmente se pudo concretar. Ni hablar de los recursos que hicieron falta para que se desarrollara.
—Fue un proceso largo, pero naturalmente yo creo que venturoso en términos de lo que hemos logrado. Me da la impresión de que hoy estamos cosechando el fruto de ese diseño. Falta muchísimo. El local también jugó: articuló aquella dispersión espacial que teníamos, contribuyó a consolidar el trabajo conjunto. En ese punto estamos. Y ahora creo que hay que, a partir de haber madurado la idea de la transversalidad, más allá de mantener las identidades disciplinarias y las identidades profesionales, apostar a un lanzamiento de algunos elementos nuevos, como por ejemplo cosas parecidas a la LIM, manteniendo lo otro, pero algo nuevo que nos convoque de forma conjunta.
— Hay una tradición de la que venimos: la LICCOM, donde existe un tirar institucional de todas las partes involucradas, algo que no se ve en todos los servicios universitarios: la unión entre funcionarios, egresados, docentes y estudiantes. ¿Eso se sigue manteniendo a pesar de la dispersión que provocó convivir en un edificio tan grande?
—Sí, yo creo que hay ahí un fuego de identidad, de los funcionarios, estudiantes, egresados, docentes, que hace a la particularidad de este servicio. Hay una cuestión de una comunidad fuerte, como si fuera un ambiente muy familiar, y eso le da energía, le da posibilidades y contribuye a llevar adelante los proyectos, porque la gente se siente parte.
— Qué sucede con el desarrollo de la Licenciatura y de la Universidad en el interior. Bibliotecología tiene hace muchos años un servicio en Paysandú; hubo intentos de extender la Licenciatura de Comunicación al interior.
—Yo lo que me planteo es una inserción estratégica en el interior. A mí personalmente, la duplicación de carreras que están en Montevideo en el interior —esto es personal, después si la Facultad entiende otra cosa, bueno— no sé si es una buena fórmula. Porque me da la impresión de que el interior hay que fortalecerlo y acompañarlo en términos de las demandas específicas y de los diseños de formación que ellos quieran en los distintos lugares. Nosotros, por ejemplo, tenemos una inserción en Tacuarembó en otra carrera, a partir de un trayecto de comunicación organizacional que es muy eficiente para esa carrera y para las compañeras que trabajan esos aspectos allá. ¿Por qué? Porque la inserción es desde nuestro campo, pero contribuyendo a una demanda específica de formación que viene del interior.
Eso me da la impresión de que se adecua mucho mejor a la estrategia de desarrollo de la universidad, pero a su vez también le da un poquito más de voz al diseño de las carreras y al diseño institucional de la gente del interior. Es decir, poder insertarnos en proyectos que naturalmente provengan desde una voluntad propia del lugar. Nosotros no la podemos llevar adelante porque estamos muy agobiados en términos de masividad y con bajo presupuesto.
—Pero fijate que cuando abrió en Salto la Tecnicatura en Comunicación y Periodismo, en un principio se anotaron 200 personas, tuvieron que cerrar el formulario.
—Demanda hay. El tema es también trabajar con la demanda. Es que yo creo que, por ejemplo, en el campo de la información, los rubros tradicionales que conocemos hasta ahora están fuertemente desafiados. ¿Para qué formar? ¿Formar solamente para periodismo, solamente para audiovisual, solamente para comunicación organizacional? Yo creo que ese campo es mucho más sincrético. Necesitamos pensar en profesionales que atiendan el dinamismo que tienen esos elementos hoy en relación a la comunicación y sobre todo en relación al ejercicio profesional. Ese es el desafío. ¿Cómo debería ser la formación de un profesional que quiera ejercer en el campo de la comunicación o la información? Va a tener que atender todo eso. Seguramente va a necesitar interactuar de forma mucho más activa y mucho más por dentro con el campo tecnológico. Y también saber organizar los usos de la información y la circulación, poder escribir, tener noción de administrar información para un gran público o para un público focalizado. Naturalmente, el aspecto tecnológico y el diálogo entre lo tecnológico y los quehaceres de la información y la comunicación están cada vez más presentes.
—¿Habrá modificaciones o se está trabajando en modificaciones al Plan de Estudio actual, que ya pasó por bastantes modificaciones en este tiempo?
—Sí, es una de las tareas que creo que la Facultad tiene por delante: modificar los planes de estudio de las tres o cuatro carreras, pero hay tres carreras que tienen planes de estudio añosos y que hay que revisarlos. Ese proceso lo tiene que iniciar la Facultad. Yo voy a impulsar un proceso de revisión, cambio, ajuste de los planes, por lo que te decía antes, porque el panorama profesional y de investigación en el campo ha cambiado muchísimo. Antes teníamos nociones muy estables de dónde se iban a insertar nuestros profesionales. Hoy es incierto. Hoy lo que tenemos que hacer es formar para que la gente pueda comparecer en los campos tradicionales, pero también para que sea creadora de su campo profesional, que diseñe su campo profesional, que vea nichos, que vea vacancias en el campo de desarrollo profesional o académico, que tenga una formación robusta en información y comunicación, que tenga destrezas experimentales de punta, pero que no necesariamente sepa que va a comparecer en un campo estable, porque el campo profesional hoy no es más estable. Tenemos que formar a la gente para que sea creadora de su campo profesional también.
—¿También están pensando en trabajar con alguna institución privada que ofrezca licenciaturas, tecnicaturas o unidades curriculares?
—Nosotros tenemos bastante red en el marco de la Universidad de la República para explorar primero por esa vía. Tenemos articulaciones con UTEC, con ANEP, con UTU. Ya con eso es un inicio que nos daría red para generar articulaciones posibles.
—Y con respecto a las modificaciones en el plan de estudio, ¿cuáles son las líneas principales estratégicas en las que estás pensando? ¿Qué hay que modificar concretamente?
—Para mí hay que dar una gran dosis de formación básica en información y comunicación. ¿Por qué? Porque cuando formamos en elementos básicos, robustos, en términos teóricos, metodológicos, en los fundamentos de nuestras disciplinas, le estamos dando una formación que le sirve para la aplicación inmediata, pero también una formación muy dúctil como para poder aplicar a desafíos futuros. Eso primero. Segundo: nosotros tenemos las carreras hoy bastante separadas. Me parece que hay que conjuntar y abrir espacios compartidos en términos de formación. Por ejemplo, todo lo que tiene que ver con chequeo de noticias falsas. Hoy eso se desarrolla mucho más en archivología y bibliotecología, pero para mí son espacios de formación para la gente que quiera estudiar comunicación. Quizás el periodismo del futuro sea el chequeo de las noticias, y no la noticia. Para dar solo un ejemplo. Y tercero, formar para que la gente pueda formar su campo profesional en lo sociocultural, en lo socioproductivo, en lo académico.
—Yo recuerdo que el plan de estudios en un principio era mucho más flexible. Cuando empecé en 2014, podía armar mi propio trayecto. Eso generó dificultades también, gente que estaba un poco perdida. Después fue algo más estructurado. ¿A vos te parece que esa estructuración está bien?
—Sí, hay que tener espacios estructurados para la gente que efectivamente quiera un trayecto que nosotros ofrezcamos. Es un tránsito, una sugerencia firme. Y después tener también todas las ventanas de posibilidades para gente como vos, que tiene necesidad de autoadministrarse un trayecto, de construir su propio recorrido a partir de la anticipación de lo que quiera hacer cuando egrese. Una persona puede decir "yo hago el trayecto periodismo", bien, bárbaro. Pero capaz otra dice "yo hago parte del trayecto de periodismo, parte del trayecto audiovisual y parte de ciencia de la información para todo lo que tiene que ver con chequeo de información, indexación de datos". Se arma un mix.
—Claro, como vos decías, cuando la malla curricular te permite jugar con eso para generar tu propio trayecto, si lo sabes administrar bien, también es lo que permite lo que hablabas al principio de la capacidad creativa: con distintos elementos, poder innovar en ciertas cosas.
—Ahí ya estás entrenando la capacidad creativa de la persona y le estás entrenando la capacidad de hacerse cargo de que la formación hoy, en buena medida, está en la cancha del estudiante. Nosotros como institución sabemos que no podemos competir con la IA, no podemos competir con las bases de datos. Lo que sí podemos competir es en entrenar a la persona para que experimente, para que tenga la libertad de experimentar, de equivocarse, de tener proyecto, de generar áreas de vacancia, de mezclar cosas. En eso sí podemos. Eso es lo que efectivamente le da perdurabilidad a nuestro proyecto como servicio de educación formal, y tenemos la chance de hacerlo porque tenemos una logística estupenda acá en la Facultad. Por ahí van los cambios que hay que transitar.
—Además de lo que ya me has dicho, ¿cuáles son los principales ejes que querés impulsar? ¿Qué impronta le querés dar?
—Para mí, el tema de planes de estudio. El segundo eje es el tema de estructura académica: las definiciones que podamos lograr respecto a la estructura académica para generar espacios facilitadores de la labor docente y estudiantil es clave. Y el tercer elemento es un ordenamiento de la oferta de posgrado y de educación permanente para atender las demandas que provienen de nuestros egresados y también del campo socioproductivo. Esos son los tres ejes.
—Por último, la Facultad y el decano tienen una instancia de diálogo y negociación con los otros actores de la Universidad en el Consejo Directivo Central. Recuerdo que al decanato anterior se le criticó, por lo menos desde el orden de egresados, que esa presencia no la lograba explotar. Teniendo en cuenta que la comunicación y la información son muy importantes en la sociedad que vivimos, ¿te lo estás planteando también? ¿Qué tiene la Facultad para aportar a la Universidad y al país?
—Yo comprometo trabajo. Creo que el campo de la información y la comunicación efectivamente es ineludible en la sociedad actual. Todo pasa por la información y la comunicación: las definiciones políticas, la conversación pública, la adquisición de bienes infocomunicacionales, los modos de relacionamiento, las sensibilidades sociales, el comercio.
Hoy todo se puede definir en términos de generar un scrolling en el celular, tanto para consumir noticias, para entretenerse o para consumir bienes. Desde ese lugar, creo que la universidad sabe, entiende que este es un espacio absolutamente estratégico, y desde ese lugar vamos a seguir trabajando.