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La Justicia italiana quiere saber

Techint: Coimas de nunca acabar

Las confesiones de Héctor Alberto Zabaleta, exdirector de administración de Techint, complicaron aún más la situación de la empresa.

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Por Víctor Carrato El presidente de la Cámara Federal, Martín Irurzun, decidió, el miércoles 15 de agosto, que las investigaciones sobre la ruta de las coimas de Techint deben avanzar por separado. Una por ordenar coimas a un exgerente de Petrobras en Brasil; otra por coimas en otra obra en Brasil; y la de los cuadernos de la corrupción, que comparte con un staff de empresas de la obra pública. El juez Luis Rodríguez debe solicitar la indagatoria de Zabaleta, a pedido de un equipo de fiscales de Milán, Italia, que investigan a la multinacional por el pago de sobornos entre 2009 y 2014. El fiscal Eduardo Taiano ya tiene vía libre para avanzar con dos medidas clave en la investigación de la ruta de las coimas de Techint. La primera medida es investigar sobre la ruta de las coimas de Techint, a pesar de que el juez Luis Rodríguez había establecido lo contrario. La segunda medida que comenzará a ejecutarse es el peritaje informático de los discos rígidos de dos computadoras de Paolo Rocca y del servidor informático de Techint, que permanecen desde junio en una caja fuerte en los tribunales. La Justicia no pudo hacerse de los e-mails de Zabaleta, ya que la compañía los borró y desmanteló sus oficinas, como comprobaron los oficiales de la Policía Federal. Italia, Brasil, Suiza y Argentina En 2017, los fiscales de Procelac (la procuraduría antilavado) y la fiscal Paloma Ochoa habían determinado que las causas que involucran coimas en Brasil debían unirse para favorecer el avance de la investigación. El juez Rodríguez les dio la razón en junio, pero su par Sebastián Ramos se opuso. “El Grupo Techint no se trata solo de un holding o un grupo de empresas con actuación en el medio local e internacional”, escribió Rodríguez. Se trata, dijo, “de un conjunto precisamente determinado de personas físicas, en gran parte integrantes de una misma familia”. Además, destacó que las distintas empresas y sedes de la compañía en el extranjero y en el país comparten a los mismos ejecutivos y hasta a los mismos empleados, como los contadores. El juez Rodríguez ordenó allanar la principal sede de Techint, en Alem 1067, el 11 de junio, cuando secuestró los discos rígidos y correos electrónicos de Rocca; su sobrino, Lodovico Rocca y el ejecutivo Roberto Bonatti (primo de Rocca). Lodovico es ejecutivo de Techint y cumplió funciones en Brasil en las fechas de los pagos de sobornos investigados. Los fiscales de Milán determinaron que la ruta de las coimas de Techint conecta al menos cuatro jurisdicciones: Italia, Brasil, Suiza y Argentina. En Italia, los principales accionistas tienen domicilios y el grupo tiene sede. En Brasil es donde se origina la necesidad de pagar sobornos: Techint obtuvo contratos con Petrobras para vender tubos de acero sin costura por US$ 1.600 millones y para eso, según determinaron los fiscales, pagaron al menos US$ 8 millones en coimas al exgerente de servicios de la petrolera brasileña, Renato de Souza Duque. Además, en el mismo período habría pagado coimas a otra empresa estatal de Brasil, Eletrobras Eletronuclear, para obtener la construcción de la usina nuclear Angra3, junto a otras compañías, según la Policía Federal brasileña. En Suiza funcionaba la maquinaria bancaria y financiera para hacer posible el pago de coimas. Argentina es el centro de operaciones y toma de decisiones de Techint y los italianos consideran probado que esas coimas se ordenaron y gestionaron desde Buenos Aires.   Los líos de Luis Betnaza Luis Betnaza, director institucional de Techint, admitió el pago de coimas a funcionarios kirchneristas y confirmó las declaraciones de Zabaleta. El directivo, superior de Zabaleta, también ingresó al blanqueo de capitales de 2016, con al menos US$ 4 millones, que podría perder en el caso de resultar procesado en alguna de las causas por corrupción. Además, otros representantes de la firma legalizaron más de US$ 460 millones. Luego, el propio Paolo Rocca confirmó la versión de Betnaza en el congreso de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), aunque no pareció ser suficiente: en su declaración ante el fiscal Carlos Stornelli, el exfuncionario Claudio Uberti desmintió los dichos del empresario y sostuvo que Techint, a través de Betnaza, había realizado al menos seis pagos con anterioridad al de Venezuela. Luis Betnaza, hombre clave del Grupo Techint, declaró el viernes 10 de agosto ante el juez Bonadio y señaló a tres exfuncionarios del Ministerio de Planificación Federal como las personas que le pidieron dinero para que el gobierno argentino intercediera ante Hugo Chávez por la delicada situación del personal de las empresas que el grupo tenía en Venezuela.   Blanqueo de capitales Además de Betnaza, existen otros directivos de Techint que aprovecharon la generosidad de Mauricio Macri y su blanqueo de capitales: Marcela Rocca, difunta prima de Paolo, legalizó unos US$ 454 millones, según consignó el periodista Horacio Verbitsky. Por su parte, Roberto Bonatti, primo de Rocca y ejecutivo de la firma, uno de sus hombres en Uruguay, declaró haber legalizado más de US$ 123 millones, gracias a la amnistía propuesta por el gobierno. Marcelo Germán Martínez Mosquera, director de Tecpetrol, otra de las firmas involucradas en los cuadernos de Centeno, declaró más de US$ 8 millones, mientras que el vicepresidente ejecutivo, Carlos Bacher, blanqueó unos casi US$ 7 millones. En total, los directivos de Techint blanquearon al menos más de US$ 600 millones.   Marcelo Martínez Mosquera Pero ¿quién es Marcelo Germán Martínez Mosquera ? En marzo de 2001, el grupo Techint nombró a Marcelo Germán Martínez Mosquera como responsable máximo de la división energía del holding. La empresa controlada por la familia Rocca comenzó el año 2000 un reagrupamiento de sus empresas por actividades de negocios. El resultado fue un esquema integrado por las divisiones Aceros Planos, Tubulares, Ingeniería y Construcciones, Telecomunicaciones y Energía. Consecuencias de la crisis de 1999 y 2000. A partir de entonces, Martínez Mosquera dirigió la división energía, en virtud de su experiencia al frente de varias de las compañías del grupo como Transportadora de Gas del Norte, Tecpetrol, Tecgas y Litoral Gas. La movida de Techint estuvo acompañada también del anuncio de inversiones por US$ 300 millones en la división energética que se harían efectivos a lo largo de ese año. Su proyecto más importante, junto al plan de desarrollar ese año todos los yacimientos de gas y petróleo que operaba en la Argentina, era llevar gas hasta Porto Alegre en el 2003. En 2003, se anunció que Carlos Ormaechea había sido designado por Techint, para ocupar la vicepresidencia ejecutiva de su división de Energía, reemplazando en esa posición a Marcelo Martínez Mosquera. La reorganización, aseguraron fuentes ligadas al grupo de los Rocca, no respondía a la definición de una nueva estrategia para esa área de negocios, sino a una decisión personal de Martínez Mosquera, que en octubre cumplía 30 años en Techint. Martínez Mosquera dejó de ocupar puestos ejecutivos, según anunció la empresa, pero seguiría ligado al grupo de los Rocca. Martinez Mosquera nunca se retiró. Ormaechea ocupó la posición ejecutiva de la División Energía (hoy Tecpetrol) mientras que  Martínez Mosquera empezó a coordinar la estrategia de las interfases entre todas las empresas: Techint, Tenaris y Tecpetrol, con respecto a cuestiones de energía, pues las empresas del grupo tienen a veces intereses económicos divergentes, además de hacer lobby con todos los gobiernos y en la Unión Industrial Argentina (UIA). El perfil de Martinez Mosquera es el de un empresario que se muestra cerebral, pero no lo es de puertas adentro, donde visiblemente pierde la compostura que quiere traslucir cuando se le hace ver que no está todo en línea con lo que quiere llevar adelante -literalmente su piel blanca enrojece en cuestión de segundos-, según cuentan las fuentes.   La AFIP amenaza a Rocca En diciembre de 2014,  la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) insistió en señalar que Techint, el mayor holding siderúrgico de la Argentina, estaría evadiendo impuestos usando su sede formal en Luxemburgo. Para avanzar en la pesquisa, la impositiva argentina contaba con un exejecutivo de la compañía que estaba contribuyendo con información para seguir los giros de dinero. Si bien no era un ‘arrepentido’, se trataba de un hombre calificado en el manejo de impuestos que cambió de trabajo y, según la AFIP, aportaba datos. En los últimos diez años, la presión impositiva se incrementó de 21% a 38%. La revelación de la existencia de este directivo la hizo el propio titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, hoy procesado, en el brindis con la prensa para despedir 2014. “Nosotros contratamos a los mejores en su cargo, mucha gente del sector privado; de hecho tenemos a un subdirector que trabajó en la mayor siderúrgica del país que hoy nos ayuda a entender cómo es la operatoria vía Luxemburgo”, dijo casi sin inmutarse. En Techint aseguraron que Tenaris, el gigante de la fabricación de tubos para la industria petrolera, sí enviaba a Luxemburgo lo que generaba en México por ejemplo, justamente porque es una empresa multinacional. “Siderar produce en la Argentina y paga impuestos en la Argentina”, explicaron en la compañía.   Tenaris SA Panamá Si bien la Justicia argentina decidió investigar a Techint en Italia, Brasil, Suiza y Argentina, se le escapa Tenaris en Panamá y Holanda. Tenaris es un gigante global real, que cotiza en las Bolsas de Nueva York, Ciudad de México, Buenos Aires y Milán. San Faustin controla el el 100% de Techint y de Tecpetrol, y el 60% de Tenaris, así como Humanitas (un hospital privado) y factura unos 25.000 millones de dólares anuales. Su presidente es Roberto Bonatti, primo de Paolo Rocca. En 1949, el abuelo de Paolo Rocca, Agostino, creó el holding San Faustin SA en Uruguay. La familia trasladó San Faustin a Panamá en 1959, a Curaçao en 1990 y luego a Luxemburgo en 2011, controlándolo entretanto con entidades secundarias en las Islas Vírgenes británicas y en los Países Bajos. Hasta 2011 tenía sede en Curazao, en las Antillas Holandesas (un paraíso fiscal caribeño), pero tras una investigación del fisco de Italia se vio intimada a mudarse a territorio europeo, instalándose en Luxemburgo, también conocido como paraíso del secreto fiscal. Durante el período 2004-2014, el grupo Techint resultó el segundo -según el monto de contratos adjudicados por Petrobras- en el ranking de los grupos empresarios investigados por la justicia brasileña por conformar el cartel conocido como el ‘club de las constructoras corruptas’. En 2008, Paolo Rocca transfirió el control de una de sus empresas siderúrgicas con sede en Buenos Aires a Dirken Co., una empresa uruguaya pantalla, según las presentaciones reglamentarias. Dirken, a su vez, le pasó el control a Ternium Internacional España SL, entidad domiciliada en Valencia, España.   Partners Stichting en Holanda Los Rocca utilizan una fundación holandesa que los ayuda a eludir impuestos en Argentina, permitiéndoles negar que los activos que controlan les pertenecen, según Martin Litwak, abogado especializado en planeamiento de patrimonio de Litwak Partners de Montevideo, Uruguay. Partners Stichting Administratiekantoor Aandelen San Faustin, o RP STAK, fundación privada con domicilio en Holanda. De acuerdo con una presentación ante la Comisión de Valores y Bolsa (SEC, por sus siglas en inglés) de los EEUU, RP STAK tiene la custodia de las acciones que representan el 52 por ciento de los votos y el 40 por ciento del total del capital de San Faustin SA de Luxemburgo, la compañía madre de las divisiones operativas de Techint. “Lo que hace una fundación es modificar la propiedad”, explicó Litwak. “En el caso de Argentina, esos activos técnicamente ya no pertenecen al residente argentino”. En las presentaciones ante la SEC, los Rocca afirman que “ninguna persona o grupo de personas controla RP STAK”, lo que refleja las declaraciones efectuadas ante las autoridades de regulación de Argentina, Brasil y España. En realidad, es controlada por los miembros de la familia Rocca, según una persona con conocimiento de la fundación, que pidió no ser identificada porque el asunto es privado. El estatuto de RP STAK, publicado en el sitio web de la SEC en 2011, describe un vehículo de inversión que tiene poco en común con una fundación benéfica. El objetivo declarado es poseer las acciones de sus depositantes y distribuir dividendos entre ellos. Un comité de votación, presidido por Paolo Rocca, decide cómo votar las acciones de la fundación en San Faustin. Otros integrantes del comité son el hermano de Paolo, Gianfelice, dos primos y dos personas que no son familiares.  

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