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Con el asesor del MIEM, Ruben García

Apoyo al sector industrial e impulso al transporte eléctrico desde el MIEM

El asesor de la Dirección Nacional de Energía del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), Ruben García, destacó que el cambio de matriz llevado adelante en el país ha permitido disminuir los costos de generación y que desde hace cinco años no se importe energía.

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El asesor de la Dirección Nacional de Energía del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), Ruben García, destacó que el cambio de matriz llevado adelante en el país ha permitido disminuir los costos de generación y que desde hace cinco años no se importe energía. García dijo que ahora se busca aprovechar la robustez de la matriz volcando beneficios a sectores como la industria, en los que, si bien la incidencia de la factura eléctrica tiene un peso promedio de 3% en sus costos, “hay sectores como la metalúrgica, el plástico, la química, que pesa entre 15% y 20%”. La que sigue es la charla que mantuvo con Caras y Caretas. ¿Cómo se encuentra hoy Uruguay en materia energética después del cambio de matriz? Bueno, la realidad antes de eso era muy diferente a la de hoy. Desde 1992 a 2006 no hubo inversiones y teníamos un rezago en materia de generación, lo cual nos obligaba a importar energía o tener una base térmica muy fuerte. El cambio de matriz ha permitido disminuir los costos de generación y, por ejemplo, hace cinco años que no se importa energía. Este cambio lo hicimos con una matriz fuertemente eólica, con biomasa y fotovoltaica, pero fundamentalmente hubo una baja de costos que permite que la vulnerabilidad respecto a las lluvias haya descendido fuertemente. Antes, un año seco nos triplicaba los costos de generación. Si bien hoy igualmente impacta la falta de lluvias, ese impacto es mucho menor ya que se ve amortiguado por la diversificación de la matriz. Es un proceso que va a terminar el año que viene y que tendrá 1.500 megavatios de potencia instalada; 200 megavatios de fotovoltaica y 280-300 megavatios de biomasa, lo que robustece nuestra matriz.   ¿No habrá necesidad de seguir ampliando la capacidad instalada? No, por ahora podemos exportar energía a Brasil y Argentina. Hoy los valores están adecuados a la realidad y nos estamos posicionando como exportadores. Es posible que en los próximos años no necesitemos nueva generación, pero a partir de 2021-2022 hay que prepararse porque aumentará la demanda.   ¿Cuáles son los desafíos? Aprovechar la robustez de la matriz volcando beneficios a sectores como la industria; si bien el peso de la factura eléctrica tiene una incidencia promedio de 3% en sus costos, hay sectores como la metalúrgica, el plástico, la química, en los que pesa entre 15% y 20%. Lo que hemos hecho entonces es bajar los costos en energía eléctrica para aquellas que logren mantener o aumentar su producción. Y lo hicimos por dos años. En el primer lanzamiento se presentaron 30 industrias y aplicaron 24, y en el que acabamos de cerrar, aplicaron 92 industrias electrointensivas. Otro desafío es impulsar el transporte eléctrico. Ahí tenemos un rol importante ya que el ministerio coordina un grupo interinstitucional en el cual están los ministerios de Vivienda, Transporte y Economía, así como nuestras empresas UTE y Ancap. Allí se coordinan todos los aspectos de eficiencia energética y en base a este grupo hemos desarrollado los pilotos en materia de taxis eléctricos. Ya hay 24, pero la idea es masificar. También queremos extender el proyecto a los ómnibus; a fin de año se prevé que haya cinco y estamos pensando en un crédito verde para 2018-2019 de manera de masificarlos y llegar a los 100. El recorrido de un ómnibus eléctrico sale ocho veces menos que el de uno a gasoil. La inversión es tres veces mayor, por eso el ahorro energético tiene que ayudar a amortizarla. Esto conviene en las unidades que recorren muchos kilómetros al día. También hay que capacitar a los conductores en la forma de manejo de estas unidades. Otra cosa que no hay que olvidar es que el pico de generación de la eólica es en la noche, momento en el cual se deben cargar las unidades. El 60% de la eólica se genera de 12 de la noche a 7 de la mañana.   ¿Y no puede suceder lo que pasó cuando UTE incentivó a la gente a pasarse a lo eléctrico y después no hubo capacidad para atender la demanda? No estamos promoviendo el aumento del gasto, sino el cambio de tecnología en búsqueda de mayor eficiencia. Esto no es “use eléctrico”, sino “sea eficiente con lo eléctrico”. Ayudamos a las empresas para que usen mejor la energía. La idea es sustituir los elementos que se utilizan, por ejemplo, como los ómnibus y los taxis. Esta política energética es a largo plazo.   ¿Y la gente sigue este camino en sus casas? Hemos hecho campañas promoviendo la eliminación de lámparas incandescentes, el etiquetado de calefones… Queda mucho por hacer, como equipar las viviendas para eficiencia energética, por ejemplo, trabajando en el aislamiento. También instrumentamos el plan solar para instalar paneles colectores.   ¿Se prevé que Brasil y Argentina sigan siendo compradores? Hoy existe un enlentecimiento del crecimiento de la demanda energética, lo cual impacta. Pero hoy tienen un rezago muy importante en materia de inversiones en generación. En Argentina hay una apuesta a renovables, pero el proceso puede llevar tres o cuatro años. En Brasil es diferente porque el sistema es robusto y tiene una fuerte presencia de hidráulica, la que tiene mucha relación con nosotros, ya que cuando ellos tienen mucha, nosotros también. Pero hay momentos, como ahora, en los que le estamos vendiendo 200 megas. Lo importante es que esto nos permite amortizar lo invertido.

Componentes nacionales
Un aspecto resaltado especialmente por García fue el relacionado con la exigencia de incluir componentes nacionales en las diferentes obras y emprendimientos que se han realizado en el país. “Es algo que hemos ido mejorando, y de los 1.500 megavatios de energía eólica que se generan gracias a una inversión de 3.000 millones de dólares, 30% fue realizada con componentes nacionales”, relató. Añadió que fueron entre 800 millones y 900 millones de dólares que se invirtieron directamente en el país. “Cuando se hizo el primer parque eólico (Caracoles), no había grúas debimos traerlas de Argentina. Hoy en día hay dos empresas nacionales que las tienen. Son capacidades que quedaron”, dijo García. “Esa lógica ahora la estamos promoviendo desde el ministerio para todas las obras que se desarrollan en el país; exigimos componentes nacionales. Pedimos lo que es posible hacer”, agregó.

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