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Atentado de Las Ramblas: Recogiendo tempestades

Los atentados perpetrados en Cataluña por el Estado Islámico han sobrecogido a la opinión pública occidental. Sin embargo, cada vez más voces señalan el vínculo que los gobiernos occidentales mantienen con potencias wahabitas como Arabia Saudita y Qatar como causa principal de este tipo de ataques.

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Por Manuel González Ayestarán

  Durante el presente mes al menos siete países, además de España, han sufrido atentados yihadistas reivindicados por organizaciones como el Estado Islámico (EI), Boko Haram o Al-Shabab. Al menos 97 personas han muerto en ataques terroristas en lo que va de agosto. Casi la mitad en Afganistán, Yemen y Siria. Según el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET), un total de 10.326 personas han sido asesinadas en 937 atentados realizados por yihadistas en lo que va de año en el mundo. Según esta organización, Irak es el país que más ha sufrido este tipo de ataques. Allí se contaron 309 atentados desde enero, seguido por Afganistán (115) y Nigeria (67). Los ataques perpetrados en Barcelona y en la localidad de tarraconense de Cambrils entre el 17 y el 18 de agosto dejaron un total de 15 fallecidos, sin embargo, su cobertura movilizó al grueso de medios de comunicación internacionales, ya que se trataba de un ataque contra una ciudad global occidental. La hegemonía del periodismo digital, basado en la inmediatez, hizo que en las primeras horas predominase la desinformación, con titulares falsos en los que se aseguraba que los atacantes portaban armas de fuego e incluso que uno de ellos llegó a atrincherarse con rehenes en un restaurante de las inmediaciones. Cuando tienen lugar este tipo de episodios, la necesidad de mantener a los internautas en su página web genera una necesidad permanente de actualización de la información que hace que las noticias no sean convenientemente contrastadas, generando más confusión que certidumbre. Pasados los días, puede tenerse un panorama más ajustado de lo ocurrido.   Los hechos El miércoles 16 tuvo lugar una explosión en la localidad de Alcanar que provocó daños en 12 casas contiguas y dejó a seis personas heridas. En ella fallecieron dos integrantes de la célula terrorista que perpetró los atentados y otro resultó herido (Mohamed Houli Chemlal). Uno de los muertos era el imán de Ripoll, Abdelbaki Es Satty, señalado como ideólogo de los ataques. Esta explosión fue fruto de un accidente que tuvo lugar durante la manipulación de explosivos con los que la célula terrorista pensaba realizar un ataque de mayores dimensiones. Al día siguiente, hacia las 17 horas, una furgoneta marca Fiat Talento cometió un atropellamiento masivo en la peatonal conocida como Las Ramblas, recorriendo 530 metros y haciendo zigzag para arrollar a la mayor cantidad de gente posible. El conductor, Younes Abouyaaqoub, salió del vehículo y se internó en el mercado de la Boquería mezclándose entre la muchedumbre. Después, se adentró en la zona del Raval y de allí caminó hasta la Zona Universitaria de la ciudad, donde robó un vehículo marca Ford Focus, y secuestró a su dueño, Pau Pérez. Con este auto embistió un control policial atropellando a tres agentes alrededor de las 17.30 horas. El vehículo fue localizado a tres kilómetros de Barcelona, en Sant Just Desvern, con el cadáver de Pérez en su interior, quien murió desangrado por una herida en el pecho de casi 20 centímetros de profundidad. Abouyaaqoub había escapado. El primer detenido por los ataques fue Driss Oukabir, quien fue apresado en la comisaría de Ripoll cuando se disponía a entregarse tras ver su imagen como sospechoso difundida por los medios de comunicación. Horas más tarde, su hermano sería abatido durante el segundo ataque, perpetrado en la localidad costera de Camprils. En este lugar, un vehículo marca Audi se saltó un control policial cerca del Club Náutico de esta localidad pasada la una de la madrugada, atropellando a varios agentes antes de volcar. Cuatro terroristas armados con hachas, cuchillos y con cinturones de explosivos falsos fueron abatidos por un policía. Un quinto atacante asesinó a una mujer y fue tiroteado posteriormente por los Mozos de Escuadra. Por último, el 21 de agosto a las 16 horas se inició un operativo policial en el municipio de Subirats que terminó abatiendo a Younes Abouyaaqoub, autor material del atentado de la rambla. El número de víctimas mortales entre los ataques de Barcelona y de Cambrils ha llegado a 15, más un total de 152 heridos, si se suman los de Alcanar. Del total de fallecidos, cinco son españoles (entre ellos un menor de tres años), tres italianos, dos portugueses, un australiano (de siete años), un canadiense, una argentina y un estadounidense. Según información de El País, quedan 46 personas hospitalizadas, de las cuales siete se encuentran en estado crítico. El 21 de agosto a las 15, la Policía de la Generalidad catalana informó de que los 12 objetivos iniciales relacionados con los atentados ya habían sido abatidos o detenidos. Los muertos fueron: Abdelbaki El Satty (imán del municipio gerundense de Ripoll), Moussa Oukabir, Said Aallaa, Mohamed Hychami, Younes Abouyaaqoub, Omar Hychami, Houssaine Abouyaaquob, Yousef Aallaa (aún por confirmar). Por otra parte, fueron detenidos Mohamed Houli Chemial, Driss Oukabir (28 años), Mohamed Aallaa (27 años) y Sahal El Karib (34 años). Según declaró uno de los detenidos a las autoridades el pasado martes, Mohamed Houli Chemlal, la intención inicial de la célula terrorista era realizar atentados con bombas contra varios monumentos de la ciudad de Barcelona en plena temporada de verano, entre ellos, la catedral de la Sagrada Familia. Esto formaba parte de un plan que se llevaba ideando desde hace alrededor de dos meses, pero que fue frustrado por el accidente ocurrido durante la manipulación de explosivos en Alcanar, en la víspera de los ataques. Según el mayor de los Mozos de Escuadra, Josep Lluis Trapero, los ataques con los vehículos fueron una solución “a la desesperada” de los terroristas tras el fracaso de su plan inicial. La cronología de los hechos, según el testimonio de varios medios españoles, es la siguiente. El segundo terrorista en realizar declaraciones fue el primer detenido de Ripoll, Driss Oukabir, persona vinculada al alquiler de las furgonetas,  hermano del menor de edad fallecido en la casa de Alcanar. En su testimonio, Oukabir admitió que fue él quien alquiló las furgonetas empleadas durante el ataque en Las Ramblas. Por otro lado, el mismo jueves el EI emitió una comunicación en la que expresó que “la operación [de Barcelona] se llevó a cabo como respuesta a la apelación a centrarse en los Estados de la coalición], en referencia a la coalición internacional integrada por el gobierno español que opera en Siria y en Irak contra este grupo terrorista.   Interpretaciones Estos hechos han servido para la proliferación de todo tipo de argumentaciones xenófobas contra los musulmanes. Según informó El Diario.es, la Policía ha registrado un aumento de las acciones islamófobas a cargo de colectivos neonazis en diversos puntos de la península. Desde pintadas en mezquitas -con máximas como “Moro que reza, machete en la cabeza. Stop islam” o “Asesinos lo vais a pagar”- a acciones con pancartas en actos públicos. Por otro lado, los atentados también fueros empleados para poner fin al debate acerca de la explotación laboral durante las temporadas turísticas asociando a las posiciones críticas de esta discusión con los atentados, calificados como una dimensión extrema de “ataques contra el turismo”. A su vez, la derecha tradicional también aprovechó la coyuntura para cargar contra las alcaldías de nueva izquierda de Madrid y Barcelona. En este sentido, se hicieron virales las declaraciones pronunciadas en plena misa por el párroco madrileño Santiago Martín, quien afirmó que “una parte de culpa la tiene la alcaldesa de Barcelona. Los culpables son los asesinos, pero una parte la tiene ella también. Menos lágrimas y más hacer cosas”. En este sentido, sectores derechistas la culpan a la líder de Barcelona en Común por no haber instalado bolardos en la zona peatonal que hubieran dificultado la circulación de la camioneta. “Ayer tenía yo una preocupación y me fui por la tarde a la Plaza Mayor y a la Puerta del Sol. Estaban exactamente igual. Se puede entrar con un coche sin ningún problema. Si un asesino hubiera querido hacer una matanza ayer, la podría haber hecho exactamente igual. La alcaldesa de Madrid, del mismo partido que la alcaldesa de Barcelona, extrema izquierda, comunistas, radicales, piensan esto: no hay que coartar la libertad. La libertad de los asesinos, claro”. Por otro lado, desde la izquierda se ha señalado la parte de responsabilidad que tiene el gobierno español, junto a sus aliados de la OTAN, por mantener relaciones con países como Arabia Saudita y Qatar, sedes internacionales del wahabismo, la facción más extremista y violentista del islam. Esta doctrina es una suerte de discurso del odio que inspira a grupos como Al-Qaeda o el mismo EI, y pregona el rechazo y persecución de todo aquel que no practica su creencia, entre ellos a los millones de musulmanes no wahabitas. Desde la Guerra Fría  hasta la actualidad, el bando capitalista se alió con los sectores más arcaicos y medievalistas del mundo musulmán con el fin de derrocar a los gobiernos árabes socialistas, aliados de la Unión Soviética. En esta época occidente apoyó a sectores como las monarquías del Golfo, los Hermanos Musulmanes o los Muyhaidines (de los que descienden los talibanes en Afganistán). En las últimas décadas, el matrimonio entre la OTAN y las potencias wahabitas se ha dirigido al derrocamiento de gobiernos como el de Sadam Hussein en Irak y el de Muamar el Gadafi en Libia. Varios correos pertenecientes a la exsecretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, filtrados por WikiLeaks han evidenciado que Arabia Saudita y Qatar han financiado, junto a las potencias occidentales, a los diferentes grupos religiosos que integran los rebeldes contra el gobierno de Bashar al Assad en Siria. Esto incluye al grupo terrorista Al-Qaeda. En estas intervenciones, a su vez, ha surgido y se ha armado el EI, alcanzando las dimensiones que tiene actualmente; es un secreto a voces la financiación que recibe por parte de la Casa de Saud. Por ello, la conexión de los atentados en Europa y las acciones de las autoridades gubernamentales (guiadas por los intereses económicos del capital transnacional en Oriente Medio) cada vez se hacen más evidentes. Finalmente es la población trabajadora la que recoge las tempestades por ellos sembradas.

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