Cepal

Balance preliminar de las economías de la región

América Latina y el Caribe es la región más afectada por la crisis provocada por la pandemia de covid-19 según indica un reciente informe de Cepal.

©RICARDO ANTUNEZ Montevideo, Uruguay, 2007.

En su reciente Balance Preliminar de las Economías de la Región, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) señaló que en un contexto de contracción global, el bloque geográfico conformado por América Latina y el Caribe (ALC) es la región más golpeada del mundo en desarrollo por la crisis derivada de la covid-19. Esto se traduce en la peor crisis económica desde 1946.

Cepal prevé una contracción promedio de -7,7% para 2020 y un rebote de 3,7% en 2021 para el subcontinente. Para Uruguay se estima que la caída sea del -4,5%, en tanto que las proyecciones de crecimiento para 2021, para nuestro país, serían de 4,0%, a mitad de tabla.

 

La región más golpeada del mundo emergente

La crisis ha desencadenado una contracción considerable del comercio internacional, fuertes fluctuaciones de los precios de los bienes primarios y una elevada volatilidad en los mercados financieros. Las medidas de confinamiento han repercutido significativamente en el turismo y actividades conexas como la aviación comercial y el servicio de restaurantes y hoteles. La interrupción de ciertas actividades productivas y comerciales ha tenido un fuerte impacto sobre los mercados laborales a nivel mundial, y con ello ha afectado la capacidad de los migrantes para enviar remesas a sus países de origen.

Para enfrentar los efectos de la pandemia, dice el organismo, se han anunciado paquetes fiscales y monetarios sin precedentes, por montos cercanos a los 12 billones de dólares en acciones fiscales y 7,5 billones en anuncios de acciones monetarias. Estas medidas han amortiguado la caída de la actividad económica, pero también se han traducido en altos niveles de liquidez, lo que ha posibilitado un aumento del endeudamiento a nivel mundial.

Si se comparan diferentes indicadores sanitarios, económicos, sociales y de desigualdad, ALC es la región más golpeada del mundo emergente.

Esta contracción de la actividad económica ha venido acompañada de un aumento significativo de la tasa de desocupación, que se prevé en torno al 10,7%, una profunda caída de la participación laboral y un incremento considerable de la pobreza y la desigualdad.

“Si bien en los primeros meses de 2020 se registró una marcada disminución de los precios de los productos básicos, a partir de mayo esta ha ido revirtiendo y, con la excepción de los productos energéticos, en octubre los precios se encontraban ya por encima de los niveles previos a la pandemia: un 5% por encima del nivel de diciembre de 2019 en el caso de los productos agropecuarios, un 10% por encima en los metales industriales y un 30% por encima en los metales preciosos. Por su parte, en octubre los precios de los productos energéticos permanecían alrededor de un 33% por debajo de su valor de diciembre de 2019”, señaló Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de Cepal.

 

Se recuperan flujos financieros hacia la región

La dinámica de los flujos financieros hacia la región se ha visto influida por los aumentos de liquidez global. Se estima que los flujos financieros promedio que recibirá la región durante 2020 permitirán tanto cubrir el déficit en cuenta corriente como acumular reservas.

En América Latina, el gasto público de los gobiernos centrales alcanzó un 18,1% del Producto Interno Bruto (PIB) en los primeros nueve meses de 2020, frente al 15,2% del PIB registrado en el mismo período de 2019, lo que equivale a un incremento de 2,9 puntos porcentuales del PIB.

Se ha gastado más en ayudas extraordinarias para las familias, asistencia a las empresas para cubrir el pago de empleados y en apoyo financiero otorgado a gobiernos departamentales o similares y otras instituciones públicas para atender la crisis.

A setiembre de 2020, la deuda pública bruta promedio de los gobiernos centrales de América Latina alcanzaba un 53,4% del PIB, cifra que supera en 7,4 puntos porcentuales del PIB la del cierre de 2019.  Esto se traducirá en el pago del servicio de la deuda, lo que constituirá una carga adicional sobre los presupuestos futuros.

En este contexto, las tasas de interés activas han tendido a reducirse en la mayoría de los países de la región, con la excepción de las economías dolarizadas y de aquellas con tipo de cambio fijo. En ellas, las tasas activas se han incrementado en el período analizado.

La mayoría de las monedas de la región se depreció con respecto al dólar, con lo que se mantuvo la tendencia de 2019. Así, en los primeros diez meses de 2020, 17 de las economías de la región registraron depreciaciones de sus monedas respecto de la cotización del dólar a finales de 2019 y la depreciación media fue de 16,3%.

Entre los factores que han favorecido el incremento de las reservas internacionales a nivel regional en 2020, destacan la reducción de las importaciones, dada la fuerte caída del consumo y la inversión, y la recuperación experimentada por los precios de los bienes primarios durante el segundo semestre del año.

Las proyecciones de crecimiento para las economías de ALC en 2021 son positivas. Se estima un promedio regional de crecimiento del 3,7%, lo que solo permitiría recuperar un 44% de la pérdida de PIB registrada en 2020.

Se supone que en 2021 comenzará el proceso de vacunación en la región y, en este sentido, se estima que el impacto económico de las vacunas sobre el crecimiento se produzca ya a partir de la segunda mitad del año.

Las proyecciones de crecimiento suponen que las condiciones financieras serán similares a las del segundo semestre de 2020, en el que los países han podido acceder, en general, a financiamiento en condiciones favorables.

Se ha supuesto que los precios de los productos básicos aumentarán en 2021 en concordancia con los pronósticos de las instituciones especializadas.

Las cicatrices que deja la mayor crisis en décadas, con un aumento de los niveles de desempleo y pobreza, así como de la desigualdad, podrían intensificar las tensiones sociales latentes, lo que tendría consecuencias en la recuperación de la actividad económica de los países.

Es necesario mantener políticas fiscales y monetarias activas que apoyen no solo la dinámica de crecimiento, sino también la inclusión social y la universalización de la protección social, sugiere Cepal. Además harán falta políticas industriales que, además de promover el aumento de la productividad, puedan hacer frente a los desafíos tecnológicos y ambientales a los que deberá responder la estructura productiva de los países de la región.

 

Inflación

Si bien las economías de la región continúan registrando niveles de inflación históricamente bajos en 2020, en el caso de Uruguay el incremento fue superior o igual a un punto porcentual, de la misma manera que en Guatemala, México y República Dominicana. La inflación se ubicó en 9,9% en setiembre de 2020 en nuestro país.

 

Puestos de trabajo

La existencia de contratos laborales permitió a muchos trabajadores y empresas formales valerse de instrumentos que mantuvieron la relación laboral y contuvieron una pérdida mayor de empleos. Entre ellos destaca el teletrabajo. En Uruguay, en abril, 19,3% de los ocupados (sin incluir los ocupados ausentes) ejerció esta modalidad de trabajo.

Por otro lado, se aprovecharon instrumentos existentes o nuevos que permitieron mantener el vínculo laboral aun sin realizar trabajo, como los adelantos de vacaciones, la disminución de las horas de trabajo o los salarios y el aprovechamiento de subsidios y modalidades especiales de acceso a un seguro de desempleo. Muchos países establecieron o ampliaron programas que permitían el acceso a recursos de diferentes mecanismos de protección social. De esta manera, la proporción de trabajadores que se consideraron como ocupados pero no realizaron actividades laborales (“trabajadores ausentes”) llegó a 23,7% en Uruguay.

En el mismo período, en el país el número medio de horas de trabajo por semana bajó de 33,8 a 28,4. En mayo estos instrumentos no estaban disponibles para empresas y trabajadores informales, por lo que incluso entre los asalariados ocupados se observó una reducción de la informalidad. Después de un mínimo de 25,5 horas trabajadas efectivamente en la ocupación principal en abril, las horas trabajadas semanalmente volvieron a aumentar y en setiembre llegaron a 33,2, solo 0,6 horas menos que el nivel de marzo.

 

Impuestos

Entre 20 países de ALC, la variación interanual real de la recaudación del impuesto sobre el valor agregado (IVA) y del impuesto sobre la renta, acumulado entre enero y setiembre de 2020, en porcentajes, fue una caída en IVA de -2,8% e impuesto sobre la renta de -5% para Uruguay.

 

Gastos en transferencias corrientes de gobiernos centrales

Entre 11 países de América Latina, Uruguay solo aumentó 0,7% los gastos en transferencias corrientes de los gobiernos centrales, de 2019 a 2020, en porcentaje del PIB, acumulado entre enero y setiembre, solo comparable con Honduras, que aumentó 0,2%%. El resto de los países tuvo incrementos mayores.

 

Pago de intereses de gobiernos centrales

Entre 12 países de América Latina, Uruguay fue uno de los dos países que mantuvo el mismo pago de intereses de los gobiernos centrales, de 2019 a 2020, en porcentajes del PIB, acumulado entre enero y setiembre, junto con Guatemala. Ocho países pagaron más intereses y dos países (Argentina y Brasil) pagaron menos que el año anterior.

 

Resultado global de gobiernos centrales

Entre 12 países de América Latina, Uruguay tuvo un descenso del -1,7 al 3,4% en el resultado global de los gobiernos centrales, de 2019 a 2020, en porcentajes del PIB, acumulado entre enero y setiembre.

 

Deuda pública

La acumulación de la deuda pública depende de factores como el déficit fiscal, la tasa de crecimiento del producto, la tasa de interés implícita y el tipo de cambio. En este contexto, es relevante analizar la composición de la deuda pública por moneda y por residencia del acreedor.

A nivel nacional, destacan Argentina, Paraguay y Uruguay, cuya magnitud de la deuda denominada en moneda extranjera (un alto porcentaje en dólares) alcanza una participación cercana al 80% de la deuda total. En cambio, Chile, Colombia, Costa Rica y Perú mantienen una participación de deuda en moneda extranjera menor al 40% de la deuda total; también en el caso de estos países, a excepción de Chile, un alto porcentaje de la deuda en moneda extranjera se encuentra denominada en dólares. En los países dolarizados como, Ecuador y Panamá, toda la deuda se encuentra denominada en moneda extranjera.

 

Crédito

Pese a los esfuerzos de las autoridades, el crédito otorgado al sector privado se sigue debilitando en toda la región, en especial el destinado al consumo, aunque se incrementa el financiamiento otorgado al sector público.

 

Perspectivas
Se espera que el PIB de ALC disminuya 7,7% en 2020, la mayor contracción desde que se iniciaron los registros, en 1900. El PIB retrocede prácticamente en todos los países de la región y, a nivel de agregados, se espera una contracción promedio para América del Sur de 7,3%. En el caso de Uruguay se estima que la caída sea de -4,5%. En tanto, las proyecciones para 2021, entre 33 países de ALC, prevén un crecimiento de 4% para nuestro país, a mitad de tabla.

 

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