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Celia, nieta del Che, en primera línea de batalla contra la Covid-19 en Cuba

Desde Facebook nos llegan estas imágenes de Celia, nieta de Ernesto Che Guevara e hija de Aleidita Guevara en plena batalla contra la Covid-19 en uno de los hospitales de La Habana. “Sencillez y grandeza de la Revolución Cubana. Orgullo de todos”, dicen sus colegas.

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Muchos en el mundo conocen la figura y el pensamiento del Che a partir del triunfo de la Revolución cubana y la labor encomiable y ejemplar que desempeñó, pero a veces aparece desdibujado el antecedente de su vocación intelectual y humanista que explica, en parte, los objetivos que persiguió a lo largo de su vida.

El afán del joven Ernesto por adentrarse en el mundo del conocimiento y de la investigación científica se distingue por sus inquietudes en el campo de las ciencias médicas cuando siendo estudiante de Medicina comienza trabajar en un instituto de renombre en Buenos Aires, Argentina, su país natal, dedicado a los estudios de la alergia.

De esa experiencia surgen resultados de investigación y publicaciones en los que aparece como miembro del equipo de la institución. Sin dudas, esas vivencias y resultados en el mundo de las investigaciones médicas contribuyen a una mirada más particular sobre los métodos y técnicas necesarios para emprender nuevos proyectos de investigación.

Un día dijo: “Me di cuenta de que para ser un médico revolucionario o ser revolucionario, lo primero que debes tener es la revolución”.

“Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Esa es la cualidad más linda de un revolucionario”, le escribió el Che Guevara a sus hijos, en su carta de despedida. Su nieta Celia, hoy doctora en un hospital de La Habana, asumió ese legado como propio y lo pone en práctica cada día desde su profesión.

Celia se pone en contacto con su madre, Aleida, desde el hospital. Foto: Wafy Ibrahim/ Facebook.

Le pone el cuerpo a una de las pandemias más graves de nuestra historia moderna, demostrando que el apellido no es solamente una responsabilidad o un desafío, sino una huella que Celia elige honrar con su trabajo cotidiano.

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