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Columnas de opinión | viejos | sociedad |

Trabajo y sociedad

La tiranía de los viejos

Uruguay gasta casi dos veces más en jubilados y pensionistas que en la niñez, la infancia y la adolescencia.

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Caras y Caretas Diario

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  • Uruguay tiene un modelo caro de sociedad, construido consensuadamente desde hace mucho tiempo.
  • Uruguay es el país que más gasta en jubilaciones de América Latina y el Caribe en relación a su economía, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
  • Uruguay destina 8,2% de su PIB al gasto público jubilatorio (unos US$ 4.500 millones), mientras que el promedio de América Latina y el Caribe es 3,1% del PIB.
  • Uruguay es el país más viejo de América Latina y el Caribe a nivel demográfico.
  • Tiene una composición del gasto en seguridad social similar a los países europeos. Igual que el perfil demográfico.
  • Es un país de baja natalidad y, por tanto, cada vez con menos aportantes a la seguridad social.
  • Uruguay es un país de viejos, que, además, presenta otra complejidad -como otros países-: aumenta la longevidad de la población. (Este fenómeno, además, opera y presiona sobre el gasto en salud).
  • Esta población -los jubilados y los que están próximos a serlo- son muy sensibles a sus ingresos, del nivel que sean. Y, además, ese “ejército” vota.
  • Los jubilados generan y construyen opinión. Se juntan con sus pares y -en tanto intereses comunes- se van alineando. Esto es válido para el BPS como para las cajas paraestatales, incluyendo la policial y la militar.
  • Los jubilados no militan; existen. O, mejor dicho, militan en ámbitos cercanos, como la familia, panaderías, peluquerías. Construyen opinión en la microsociedad.
  • En este panorama deben incluirse las nuevas lógicas laborales: informalidad de los trabajadores de plataformas, los online, los delivery, etc. que tienen bajos ingresos y, consecuentemente, escasa aportación. Estos aportes -reitero, bajos- son los que le pagan la jubilación a personas que tuvieron aportaciones altas. Y como no alcanza esa aportación para los egresos del BPS, Rentas Generales pone plata. (Otra cosa: podrán modificar la edad jubilatoria, pero en breve deberán aumentar los porcentajes de aportes al BPS, otra batalla que necesariamente se deberá dar).
  • La tasa de informalidad reportada actualmente por el INE fue de 23%. En 2005 era de 40%. Esto quiere decir que hubo en el pasado mucha gente sin aportación previsional y hoy hay un porcentaje menor, pero que en algún momento tendrá que jubilarse. (Ni hablar del fenómeno de las “empresas unipersonales”, cuyos titulares se jubilarán con dos pesos).
  • Las AFAP no fueron la solución. La dinámica demográfica del país genera presiones hacia ellas también. Prueba: en el análisis de la seguridad social realizado por los expertos convocados por el gobierno de Luis Lacalle, se dice textualmente: “La experiencia de 25 años de funcionamiento del régimen de ahorro individual obligatorio evidencia que la regulación debe fijar un máximo a las comisiones cobradas por las administradoras”.
  • Las necesarias soluciones para la seguridad social (el déficit en todo el sistema) se enfrentan a este complejo panorama. Existen, votan; votan los jubilados y los que están por ingresar a esa situación. Si se suman los jubilados actuales -de todas las cajas- más los que en los próximos años ingresan en ese estado, se observará el peso específico de esa población en la sociedad.

Yo, trabajador

“Trabajé toda la vida y gano esta miseria”. Es habitual encontrar esas reacciones en la sociedad, no solamente la uruguaya.

Esta afirmación es hija de varias cosas: 1) la persona trabajó muchos años, pero aportó poco; 2) la persona trabajó muchos años, pero la mayor parte de su vida en negro o combinado; 3) instalada la idea de que el Estado sirve para todo, le reclaman al mismo que se les reconozca el trabajo; 4) todo derecho o beneficio alguien lo paga. Si uno entra en el sitio web de BPS, verá la cantidad de beneficios que existen, para pasivos y trabajadores actuales; 5) cuando se votó la reforma de 2008 -que garantizó que todos los individuos tengan acceso a una pensión básica, independientemente de su historia contributiva- se reconoció un derecho. Alguien lo paga. Esa solución generó un gasto adicional al BPS que no estaba bien calculado. Ergo: Rentas Generales tuvo que aumentar su aporte -no previsto- al organismo previsional.

A este complejo panorama, se suma la absurda y obscena situación de los Servicios y Pensiones de las Fuerzas Armadas, conocidos como Caja Militar. (Sobre el punto volveré más adelante).

El amplio paraguas

La Organización Internacional del Trabajo define la seguridad social como “la protección que una sociedad proporciona a los individuos y los hogares para asegurar el acceso a la asistencia médica y garantizar la seguridad del ingreso, en particular en caso de vejez, desempleo, enfermedad, invalidez, accidentes del trabajo, maternidad o pérdida del sostén de familia”. Tomando como punto de partida esta definición, se desprende que el término seguridad social es un concepto muy amplio, que comprende prestaciones que buscan mitigar un numeroso conjunto de riesgos que afectan a los individuos.

Uruguay adhiere a esa concepción y ese enorme paraguas permite recorrer soluciones que exigen grandes recursos económicos y financieros.

La historia de la seguridad social en Uruguay presenta una lógica que es descendiente de los lobbies o presiones de los colectivos, según la época. Por un lado, los trabajadores asalariados -que están mayoritariamente en el BPS- y por otro los trabajadores, profesionales, bancarios, notarios, policías y militares. Todos con sus lobbies correspondientes, aunque tienen algunas características bien diferentes: los soldados tienen las armas y los bancarios poseen el poder de la información financiera. Cada uno ejerce su influencia con las “armas” que tiene. (Anécdota francesa: Macron quiso reformar la seguridad social. Fracasó. Es tan perverso el sistema, que los trabajadores de trenes cobran una compensación por trabajar con locomotoras a carbón. Pero, vaya cuestión, Francia hace un montón de tiempo que no tiene ese tipo de locomotoras. Igual se sigue cobrando esa compensación que, obviamente, es reconocida en sus aportes a la seguridad social. Y como es/era trabajo insalubre, se retiran con edad temprana).

La caja militar

Según datos oficiales, en las FFAA existen alrededor de 50.000 retirados y pensionistas y 28.000 funcionarios activos.

Los que se paga a jubilados y pensionistas ronda el 1% del PIB y se espera que en los próximos años se supere esa cifra. El déficit es cubierto por Rentas Generales y es el más importante en términos comparativos con respecto a las demás cajas. La Caja Militar solamente cubre el 15% de los egresos con recursos propios, lo que es la relación más baja de todas las cajas de jubilaciones y pensiones. Rentas Generales paga el 85% de los egresos que se generan en esta caja. Desde los militares dicen que las distintas modificaciones propuestas en este proyecto del gobierno, ya los altera. Han llegado a decir que afecta “su capacidad de combate”. La Caja Militar ya recibió cambios en el año 2019, con la oposición de militares, blancos y colorados.

Rentas Generales -todos nosotros- aportamos alrededor de 500.000.000 de dólares anuales para 50.000 retirados y pensionistas de las FFAA, o sea alrededor de 10.000 dólares por año, por persona. (Parece claro, además, que la mayor parte se la llevan los oficiales y no el personal subalterno, el soldado raso jubilado). La sociedad toda subsidia a los grados más altos.

El BPS cubre a 500.000 jubilados y pensionistas y recibe de Rentas Generales alrededor de 800.000.000 de dólares por año, o sea alrededor de 1.600 dólares por jubilado o pensionista. (El artículo 67 de la Constitución dice que el Estado, si fuere necesario, colaborará con el BPS a través de Rentas Generales. En el caso de la Caja Militar no hay referencia alguna en la Constitución. Tampoco la hay para la Caja Policial. A esta, Rentas Generales aporta 3.500 dólares por año y por persona. A la Bancaria -no mencionada en la Constitución-, Rentas Generales aporta 700 dólares por año y por persona).

Hoy el BPS paga entre 15.492 pesos y 30.000 pesos al 46,83% de los pasivos; el 22,76% recibe 15.492 pesos; el 15,66% recibe entre 30.000 pesos y 51.000 pesos y finalmente, en el punto más alto de las retribuciones, el 14,76% recibe más de 51.000 pesos. El promedio de todas las franjas da 23.901 pesos.

Las Fuerzas Armadas…

Hasta hace algunos años, las hipótesis de conflicto que manejaban nuestras Fuerzas Armadas con templaban lo siguiente: 1) aguantar 48 horas el ataque de países vecinos mientras se recibían ayuda externa (el general Hugo Medina llegó a decir en el semanario Búsqueda que las Fuerzas Armadas uruguayas no tenían potencial para soportar ataques más de dos días); 2) Tras esas 48 horas, los militares uruguayos pasan a una lógica de “guerra de guerrillas”, herencia, dicen, artiguista.

(Más allá de que es otro debate -que no creo que los partidos políticos lo den-, parece claro que en Uruguay no se justifica el despliegue que hoy tiene el Ejército, con cuarteles y unidades desplegadas en todo el país, en una lógica de defensa nacional absurda).

Algunos beneficios de la “familia militar”: beneficios de edad de retiro, soldados rasos que se jubilan por dos pesos con 40 años de edad; oficiales que se jubilan con el 100% del grado inmediato superior. A eso hay que sumarle Hospital Militar, colonia de vacaciones en los lugares privilegiados (Santa Teresa, La Paloma, Parador Tajes), viviendas (Durazno, entre otros), centros sociales privados financiados por el Estado, etc.

Niños y adolescentes

Veamos estos dos datos: 1) el gasto público social destinado a la infancia pasó del 4% al 6% del PIB desde 2005 a la fecha; 2) el gasto en pasividades (BPS, Policía y FFAA) pasó en el mismo período de 8,8% del PIB a 10,8% en la actualidad.

Un estudio de Cepal (https://www.cepal.org/es/publicaciones/42229-gasto-publico-social-la-infancia-adolescencia-uruguay) dice que el “análisis del gasto público social por edad es particularmente importante frente a los fuertes cambios demográficos que Uruguay enfrentará en el tiempo. Por otro lado, la importancia del esfuerzo fiscal que el Estado destina a niñas, niños y adolescentes radica en que esta etapa constituye un período fundamental para el desarrollo físico y mental de las personas”.

O sea: la Cepal dice que el gasto en este sector de la población es muy importante, “fundamental para el desarrollo físico y mental de las personas”.

Otro informe señala que el aumento (en todo el sistema de seguridad social) posiciona el tema “como el área programática donde se registró el mayor aumento de gasto del período (2005-2019), por encima incluso de otras definidas como prioritarias: educación, salud, vivienda y seguridad”.

Un trabajo de Maira Colacce, Pilar Manzi y Victoria Tenenbaum del año 2017 releva el gasto social en infancia y adolescencia. Allí están: educación, CAIF, INAU, Instituto de la Juventud, transferencias monetarias (Asignaciones Familiares y Tarjeta Uruguay Social), Uruguay Crece Contigo, Cercanías y Jóvenes en Red.

Claro, después, nosotros (viejas con ruleros barriendo la vereda) nos escandalizamos por que los niños aprenden poco, nos quejamos de su nivel de educación (imaginate los niños y adolescentes de las zonas rojas, cuya aspiración es ser narco, revólver en la cintura y ser reconocido en el barrio). No olvidamos que la tasa de natalidad en los barrios marginales es mucho mayor que en los de clase media. Después nos alarmamos de la precocidad de nuestros delincuentes o de los adolescentes que abandonan el liceo. Sí, los fabricamos por omisión.

Notas

1) En conversaciones son psicólogos y médicos, me apuntaron que la discusión sobre el futuro de la seguridad social debería incluirlos, sobre todo a los gerontólogos.

2) La iniciativa del gobierno de reforma de la seguridad social incluye la necesidad de atender las edades de retiro de ciertos sectores de la actividad, como por ejemplo los trabajadores de la construcción. También hay otros colectivos que atender, como los trabajadores de las emergencias médicas -paramédicos y choferes- que trabajan muchas horas con un estrés permanente. Asimismo, hay colectivos -como los bancarios- que tienen una tasa de longevidad de las más altas del país. Atender las peculiaridades de cada sector es necesario. Ha sido, además, la lógica histórica de la seguridad social. Cada quien tensará la cuerda en defensa de sus intereses. Como siempre.

3) Propuesta del Poder Ejecutivo para reformar la seguridad social: https://cess.gub.uy/sites/default/files/informes/Informe_Recomendaciones.pdf

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