La votación de Manini Ríos, ¿perjudica al Frente Amplio?
Hacete socio para acceder a este contenido
Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.
ASOCIARMECaras y Caretas Diario
En tu email todos los días
Sí y no. Si el militar mantiene o aumenta sus votos para la primera ronda electoral, restará adeptos al Partido Colorado y, en menor medida, al Partido Nacional. Incluso, al Frente Amplio le conviene que los partidos Independiente y De La Gente mejoren su performance, ya que también se nutren de los partidos tradicionales. Sin embargo, esto será negativo para el partido de gobierno en la segunda vuelta, ya que toda la derecha cerrará filas. Talvi ha manifestado su reticencia a aliarse con Manini Ríos y este lo ha tildado de soberbio; pero, llegado el momento -y oferta de cargos de por medio-, Luis Lacalle no tendrá mayor dificultad en lograr que todos los derechistas lo apoyen. Lo demás es circo.
¿Martínez eligió bien?
Sí y no. La manera en que lo hizo fue realmente desastrosa, y aunque diga que no, fue lo más parecido a un casting con manoseo de nombres. Si bien es cierto que Carolina Cosse no potenciaría la fórmula atrayendo votos externos y que su votación no fue la que se esperaba, también lo es que impuso al MPP como la lista más votada y muchos militantes la querían en ese lugar.
Más allá de lo bien que pueda caernos, hay que reconocer que carece de habilidades en materia de oratoria, ese arte que logra entusiasmar a las multitudes detrás de un líder. Tampoco Daniel es brillante en eso, por lo que era preciso buscar a alguien que lo potenciara. Con la búsqueda de vice hizo lo mismo que con la búsqueda de sustituto para la Intendencia, dando lugar a toda clase de especulaciones en los medios. Lacalle Pou, en cambio, lanzó la candidatura de Beatriz Argimón apenas ganó la interna, con lo cual arrancó de raíz los posibles reclamos del sector de Juan Sartori.
Hace por lo menos un año que Martínez sabía que sería el candidato del Frente, a menos que pasara algo insólito. ¿No podía haber pensado antes en ello y evitarnos todo este desgaste? Por lo expuesto, digo que eligió mal y dejó caliente a la mitad del Frente Amplio. Sin embargo, bastó que Graciela abriera la boca para que a los 10 segundos se comenzaran a desmoronar, uno por otro, los ladrillos del muro de rechazo que se había levantado.
Si bien es cierto que ni Dios la conocía, eso no es malo. Por el contrario, puede ser muy bueno, ya que su figura no tiene desgaste ante la opinión pública. Su habilidad para el debate parece ser muy buena y un encuentro con Argimón será de alquilar balcones. Lo mejor es que en pocas palabras dejó claro que es de izquierda y, a diferencia de muchos dirigentes, no tiene problemas en usar esa palabrita por miedo a espantar a los dueños del mundo. Es curioso que muchos de los dirigentes frentistas eviten incluso la palabra socialismo, incluyendo a primeras figuras del mismísimo Partido Socialista. Da la impresión de que Graciela crecerá en popularidad de manera vertiginosa y que Daniel eligió bien.
¿Sartori sacó un mal resultado en las internas?
Sí y no. Con pocos meses de campaña y una fortuna volcada a la misma, se posicionó como el segundo candidato, nada menos que en el Partido Nacional, el más grande de la oposición y el más votado en las internas. Sin embargo, no logró su objetivo y no solo perdió dinero (aunque una parte se recupera con el pago que el sistema hace por cada voto obtenido), sino que sus maniobras nada éticas quedaron al descubierto, afectando su credibilidad. También dejó al desnudo su ignorancia absoluta sobre el país que pretende gobernar, proponiendo hacer cosas que ya se están haciendo o no teniendo idea de cuál es el salario mínimo nacional. Como sea, las bancas de senadores y diputados que obtendrá le darán un poder inmenso entre los blancos, a costa, claro, de ofrecer dinero a diestra y siniestra. ¿Qué ministerios y direcciones le ofrecerá Lacalle Pou a cambio de su apoyo?
¿Larrañaga está muerto políticamente?
Sí y no. El resultado de las internas implica para su sector un estrepitoso fracaso, ya que un advenedizo lo pasó de largo. En el debate con Carolina Cosse se autodestruyó sin piedad, demostrando ignorancia y maledicencia y una sola propuesta concreta: la de sacar militares a la calle. Aparte de que “cierra un tambo cada 40 minutos”, se lamentó por los estudiantes de Mariscala que deben viajar a Minas. Me parece bien su preocupación; pero le faltó señalar que son 56 kilómetros y Mariscala está sobre la ruta 8 y con alta frecuencia de vehículos. Lo ideal sería que no tuvieran que viajar, pero hay otros casos mejores para tomar como ejemplo en el país. Barbaridades como “la enseñanza pública universaliza las desigualdades” o ”han empobrecido la educación pública de una manera alarmante”, lo terminaron de hundir, porque la gente no es tonta y sabe que es mentira.
Pese a todo, no está sepultado. Aún tiene por delante el debate sobre su campaña “Vivir sin miedo”, que lo tendrá de protagonista. Si lo maneja bien, podrá recuperar parte del terreno perdido; pero ya comenzó mal cuando se quejó por el día asignado por el gobierno para usar la cadena nacional de radio y televisión. Con ese berrinche infantil y fuera de lugar no perjudicó a las autoridades, sino a él mismo.
¿Graciela tiene un diploma?
Sí y no. Parece que no es psicóloga social, sino que tiene formación en Socioanálisis. La verdad es que, después de lo de Sendic, el pediatra García y Verónica Alonso, me fatiga pensar en el tema. Hoy, en dos radios de Brasil, me presentaron como “profesor”. Les expliqué que no lo era, pero siguieron llamándome así. Al diablo. Me importa un carajo.
¿Puede ser Robert Silva candidato a la vicepresidencia?
Sí y no. Soy partidario de la idea de que cuando una agrupación política elige a un candidato, como en este caso, no habría que ponerle palos en la rueda; pero tampoco podemos manejar las leyes de acuerdo a lo que deseamos individualmente. En todo caso, podemos proponer cambiarlas.
Silva era consejero de la ANEP. Acabo de consultar a Edgardo Martínez Zimarioff, quien fuera ministro de la Corte Electoral, y me respondió con claridad meridiana que se estaría violando la Constitución, ya que en su artículo 201 dice que: «Los miembros de los Directorios o directores generales de los entes autónomos y de los servicios descentralizados, para poder ser candidatos a legisladores, deberán cesar en sus cargos por lo menos doce meses antes de la fecha de la elección». El vicepresidente preside la Cámara de Senadores y la Asamblea General. Se le considera el senador número 31. Dirige el Poder Legislativo. Si legisla, es legislador. Cuando surgió la polémica por los beneficios de Raúl Sendic, el FA concluyó que le correspondían porque, como vicepresidente, había sido legislador; por lo que sería incoherente sostener ahora una conclusión diferente.
En pocas palabras, hasta un colorado como Martínez Zimarioff sostiene que Talvi se equivoca. Yo me pregunto: con todos los estudios que tiene el economista neoliberal, ¿no ha leído la Constitución de nuestro país?
Por otra parte, Manini le ofreció el mismo cargo a un sobreviviente de la tragedia de los Andes y aquel la rechazó, no sin desperdiciar la oportunidad de ir a los medios a comentar que se la habían ofrecido, pero que no había aceptado. También Mercedes Clara rechazó la oferta de Daniel Martínez.
Y hay quienes se quejan de que falta trabajo. A uno le ofrecen una changa que no puede aceptar y otros dos la rechazan porque están muy ocupados. Este país es increíble.
¿Tener un programa único es importante?
Sí y no. El Frente tiene un programa único; mientras que el Partido Nacional tiene cuatro. El primero demuestra, sin dudas, unidad de criterios y credibilidad. El segundo es un caos. Sin embargo, no lo creo importante porque la gente no los lee y no le importan. Ni siquiera le importa al que gana y no tenemos medidas institucionales para hacer que cumpla con el mismo. Si los trabajadores que votaron a Sartori hubieran leído su programa, jamás lo habrían apoyado.
¿Martínez Zimarioff era un mal candidato?
Sí y no. Era, sin dudas, el mejor. Hizo una campaña basada en propuestas originales y un mínimo de críticas. Si hubiera recibido el apoyo de Sanguinetti desde un principio, Talvi hubiera tenido un contendiente difícil de superar. Lamentablemente para él, la falta de capital y estructura orgánica lo condenó a un cuarto lugar con muy baja votación. 25.000 dólares de Martínez Zimarioff contra 1.200.000 de Talvi invertidos en la campaña. Carisma, discurso, ideas, conocimiento del país y del mundo le sobraban; pero su candidatura fue una mala idea si nos atenemos a los resultados.
¿Oscar Andrade perdió?
Sí y no. Considerando que salió en tercer lugar, podríamos decir que perdió; pero nadie lo ve de esa manera. Con pocos recursos económicos y poco apoyo orgánico, logró un verdadero milagro electoral. Curiosamente, con ese tercer lugar, quedó posicionado como candidato presidencial natural para las próximas elecciones y con muchos senadores y diputados respaldándolo desde su propia agrupación a partir de octubre. Tengamos en cuenta que Daniel Martínez era, en los hechos, precandidato desde hace muchos años, mientras que Carolina contó con el apoyo del MPP.
Oscar tuvo ante sí a competidores formidables; sin embargo, logró casi duplicar al promedio que le vaticinaban las empresas encuestadoras, empresas que deberían enviar sus disculpas a Óscar y al país. El margen de error admisible, en una encuesta seria, va de un 3% a un 5%; nunca de 12% a 23%; pero en lugar de analizar esto como una metida de pata, la palabra que usaron fue “sorpresa”.
Son como los gatos; siempre caen de pie.
¿Casa Grande acertó con su elección?
Sí y no. Sí, porque con el triunfo de Daniel Martínez se asegura una cuota importante de poder. Sin embargo, todo el país se asombró con este grupo que siempre criticó al Frente por no dar una oportunidad a las mujeres. El hecho es que cuando las feministas tuvieron la oportunidad de elegir entre Tabaré y Constanza, eligieron a Tabaré, y cuando tuvieron que elegir entre Daniel, Oscar, Mario o Carolina (calculadora electoral en mano), optaron por el primero.
El 54% de la población de Uruguay son mujeres. Bastaba que ellas y solo ellas (descartando a los hombres que votamos a Constanza) apoyaran a una mujer para que ella fuera presidente; pero no lo hicieron. Hora de retirar ese prejuicio de que no llegan por culpa de los hombres. No llegan por culpa de ellas mismas.
¿El MPP acertó al elegir a Carolina como candidata?
Sí y no. Sí, porque, aunque ya contaba con Lucía en la vicepresidencia, apostó nuevamente a una mujer buscando la presidencia misma. Sí porque Carolina tenía una muy buena gestión como carta de presentación. No obtuvo el resultado esperado; pero no podemos decir que hizo un mal papel. La lista 609 (MPP) terminó siendo la más votada dentro del Frente Amplio. No acertó si nos atenemos a que ganó Daniel. La pregunta es: ¿qué habría sucedido si el MPP le hubiera dado su apoyo a Oscar Andrade y la oferta electoral se hubiera limitado a tres candidatos? No lo hizo porque era hombre y la prioridad era discriminar por sexo. Considerando esto, el MPP, por quedar bonito, dejó el terreno libre a la centro izquierda y con riesgo de entregar el país a la derecha en noviembre.
¿Tabaré contribuye al triunfo del Frente Amplio en octubre?
Sí y no. Si consideramos su gestión, la respuesta es sí. Casi todos los indicadores económicos son altamente positivos y serán las mejores armas a esgrimir por los frenteamplistas en la campaña. Sin embargo, Tabaré no hizo ‘nada’ por publicitar dichos logros y dejó al Frente Amplio totalmente indefenso para la lucha que se avecina. Tabaré ha permitido que las mentiras se impongan; ha permitido avanzar a la derecha sin contradecirla, sin desbaratar sus calumnias, sin que le importe un carajo lo que está sucediendo. ¿Un buen gobierno? Sin dudas; pero, por otra parte, una absoluta falta de responsabilidad que le costará muy caro al Uruguay. Todo lo bueno que él hizo se irá al reverendo carajo por su inercia en materia de comunicación.
¿El gobierno ataca adecuadamente el problema de la inseguridad?
Sí y no. Sí, porque se mejoraron los sueldos, la capacitación, el equipamiento y la tecnología de la Policía; pero no, porque se reaccionó demasiado tarde frente al incremento de la criminalidad. Demasiados años de “pobrecito el delincuente”. Resultado: peligro de perder las elecciones porque la gente está harta. Sí, porque se ha apostado a la reinserción social y eliminación de las desigualdades sociales como la forma más efectiva de disminuir la delincuencia; pero no, porque no se hizo lo que había que hacer en el “mientras tanto”. Rompo una lanza por Bonomi. Hizo lo que pudo y más, con un sistema legal extremadamente benigno y un Poder Judicial con fallos escandalosos.
¿Es buena la bancarización?
Sí y no. Sí, porque combate el lavado de activos y saca el dinero de las calles, con lo cual disminuirán las rapiñas. No, porque ha terminado complicando la vida de la gente honesta. Ejemplo: mucha gente ha ido acumulando dinero a través de su vida y prefería tenerlo fuera del sistema bancario. Ahora, si quiere depositar en un banco, tiene que justificar cada peso y en muchos casos le resulta dificultoso debido al paso del tiempo, por lo que pasa a ser sospechosa de algún delito. Habrá que ajustar el sistema, porque está provocando injusticias y mucha gente honesta se queja. Los que no se quejan son los bancos; los grandes benefactores, que por algo se oponen con alma y vida a las criptomonedas, ya que circulan sin su control y beneficio.
¿Los uruguayos viven mejor que cuando gobernaban blancos y colorados?
Sí. Aunque quedan cosas por resolver, hay mayor calidad de vida, menos desempleo, mejores servicios públicos, más mercados internacionales, mejores condiciones laborales y más derechos conquistados. Uruguay se destaca mundialmente por su cristalinidad (baja corrupción) y disminución de la pobreza e indigencia.
La dirigencia del Frente Amplio ha cometido y sigue cometiendo errores; pero la militancia tendrá que pelear con uñas y dientes para que la derecha no retorne; porque eso implicaría un retroceso histórico imperdonable.
Disculpen si no todo lo que digo es bonito; pero es vital tomar conciencia de nuestras falencias para erradicar los tumores que nos afectan y salvarnos. Primero debemos hacer que el Frente sea el que queremos. Sólo así lograremos el Uruguay que queremos; porque si hay algo indiscutible es que, a la oposición, no le interesa el país más que para llenar sus propios bolsillos.