En ese esquema, la ANDE cumple un rol técnico. Dorrego detalló que el organismo contribuye apoyando a la Secretaría Técnica del proceso, garantizando condiciones adecuadas para el intercambio entre los distintos sectores y aportando una visión estratégica orientada al desarrollo productivo.
“El desafío es pensar en el largo plazo, pero con una agenda de concreciones en el corto plazo”, afirmó. Según explicó, la estrategia no solo debe proyectar escenarios futuros, sino también traducirse en medidas aplicables en el presente, incluso dentro del año en curso y del actual período de gobierno.
El análisis del financiamiento no es un obstáculo
En ese sentido, Dorrego señaló que las discusiones de fondo —incluido el financiamiento— no deben verse como obstáculos, sino como componentes que fortalecen el proceso. Recordó que, desde la perspectiva de la ANDE, el desarrollo productivo se organiza en torno a tres grandes ejes: productividad, competitividad y sostenibilidad.
Es precisamente en este último donde el debate sobre cómo financiar el desarrollo adquiere mayor relevancia. “Es válida una discusión sobre el financiamiento para el desarrollo”, sostuvo, en alusión a la necesidad de construir acuerdos que permitan sostener políticas públicas de largo aliento.
Finalmente, el presidente de la ANDE indicó que el país hereda debates pendientes en esta materia, pero valoró que sean incorporados de forma explícita en la Estrategia Nacional de Desarrollo. A su juicio, lejos de ser un problema, estas discusiones constituyen una oportunidad para fortalecer la planificación y dotarla de mayor realismo y viabilidad.
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FUENTE: Legítima Mañana