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Cultura y espectáculos Streets of Minneapolis | Bruce Springsteen | ICE

Bruce Springsteen lanza canción contra el fascismo de ICE y Trump

"Streets of Minneapolis" — las calles de una ciudad congelada que arde en indignación

Bruce Springsteen lanza "Streets of Minneapolis", canción contra el fascismo ejercido por ICE bajo el mandato de Trump

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Bruce Springsteen, The Boss, el trovador que ha sabido poner el pulso de su país en cada cuerda y cada verso y que supo cantar a todo pulmón "Born in the USA" , se encuentra cuestionando ese antiguo sentir por su país y lanza ahora un canto que no es sólo canción, sino pronunciamiento y epílogo de una herida abierta en el corazón de la América contemporánea. Con Streets of Minneapolis, Springsteen no sólo observa: se pone del lado de los que resisten y nombra por su nombre lo que otros quisieran callar.

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En un tiempo en que la política parece una guerra de espejos rotos, Springsteen toma la guitarra como una pluma encendida. Escribe en la bruma del invierno —un invierno literal y simbólico— sobre Minneapolis, donde la nieve se tiñó de rojo, sobre el dolor de las comunidades migrantes y sobre dos nombres que ya no pueden ser ignorados: Alex Pretti y Renee Good.

La canción traza, con aire casi épico, el choque entre “fuego y hielo” (jugando con los conceptos de abrir fuego y la traducción de ICE que es, precisamente, hielo), entre un pueblo que alza su voz y cuerpos de seguridad que, bajo la orden del Estado, ocupan una ciudad y parecen haber olvidado que “defender” alguna vez significó proteger vidas y libertades.

Allí, en su letra, resuenan pasos, huellas que no se borran, voces que reclaman justicia.

Springsteen describe con dureza cómo la agencia ICE —convertida en figura literal de lo que él califica como “el ejército privado de Trump” — llega con armas ceñidas, como si portara no sólo rifles sino también el peso de una política migratoria que ha quebrado sueños y sembrado miedo.

Y en este paisaje de frío y violencia, el Boss entona un canto de memoria:

“Oh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz

cantando a través de la niebla sangrienta...

defenderemos esta tierra

y al extranjero que está entre nosotros” líneas que no son sólo versos, son afirmaciones de humanidad y resistencia.

Este tema no surge en un vacío: es un eslabón más en una larga cadena de arte comprometido con la justicia social. Springsteen ha sido, a lo largo de décadas, un cronista crítico del alma estadounidense, de sus promesas incumplidas y de su necesidad perenne de redención.

Desde Born in the U.S.A. hasta Streets of Minneapolis, hay una continuidad —una hondura política y cultural— que sigue interpelando la conciencia colectiva.

En una era en la que Estados Unidos se debate entre sus mitos fundacionales y los hechos crudos que desgarran su tejido social, esta canción de protesta se erige como lágrima y reproche, como testimonio y desafío. No es sólo música: es declaración poética contra la violencia institucional, una invitación a escuchar las voces que no se resignan.