La idea detrás del Día Internacional del Beso es recordar a las personas el simple placer asociado con el beso por el beso mismo, a diferencia del besarse como mera formalidad social o como preludio de las relaciones sexuales o de otras actividades. El besarse puede ser una experiencia gozosa y placentera por sí misma. Es una expresión de la intimidad.
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Este día se celebra cada 13 de abril en recuerdo del beso más largo de la historia (hasta ahora): 58 horas, 35 minutos y 58 segundos. ¡Récord Guinness!
Este día también funciona como contrapeso a prohibiciones que existen en algunas ciudades y en algunos países que impiden que las personas se besen o incluso se abracen.
Desde que nacemos, nos besan los que nos quieren, besamos a los que queremos cuando llegan o cuando se van. La vida podríamos medirla en lo que significan los besos que dimos, los que recibimos y los que quedaron sin darse por los motivos que fueran.
Como los científicos tienden a tratar de medirlo todo, los besos no iban a ser una excepción y resulta que los más recomendables son aquellos que llegan a los veinte segundos. Resulta que ese es el tiempo en el que se consigue no solo disfrutar del beso sino restaurar una conexión emocional como la que se tiene durante las primeras citas.
No todos los besos son iguales, dependiendo del tipo de beso que se da se está ofreciendo una información u otra.
Tenemos un ejemplo claro en otro de los libros más antiguos que se conocen. En la Biblia conocemos lo que es ‘el beso de Judas’ un tipo de beso que difiere mucho de ser agradable o positivo. Un gesto simbólico que marca un destino trágico.
Susy Shock, «El beso»
Para muchas personas los besos son prohibidos, mal vistos, motivos de discriminación y violencia. Por eso, este día internacional del beso cabe recordar el poema-canción de Susy Shock, «El beso».
«Besarse en los rincones oscuros
Besarse frente al rostro del guarda
Besarse en la puerta de la Santa Catedral de todas las Canalladas
Besarse en la plaza de todas las Repúblicas
(o elegir especialmente aquellas donde todavía te matan por un sodomo y gomorro beso)
Besarse delante de la foto del niño que también fui
(y sentir que me hace un guiño para que siga, que no pare, que no interrumpa, porque le gusta ese beso…)
Besarse sabiendo que nuestras salivas arrastran besos denegados, opacados, apagados, cercenados, mutilados, hambrientos, que no son solo los nuestros.
Que tu labios y los míos mientras rajan la tierra la construyen
y hay una historia de besos que el espanto no ha dejado ser
y que por eso te beso
Lxs beso
Me besás
Besaremos
Por eso… el beso».