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Editorial

El ataque contra Caras y Caretas

Difamación e injurias

Por Alberto Grille.

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Caras y Caretas Diario

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Hace cinco meses que asumió el nuevo gobierno y las cartas que se habían orejeado ya se han visto.

Nosotros pensamos que el gobierno que encabeza Lacalle Pou es de derecha, aliado de Donald Trump en su política exterior, regresivo, neoliberal, restaurador y oligárquico.

Por eso estamos en contra, sin apelar a ningún subterfugio, esperamos que al gobierno le vaya mal, porque si le va bien, le va a ir mal al pueblo, y si le va mal, le va a ir bien a Uruguay.

No lo ocultamos y respetamos otras opiniones diferentes.

Eso es lo que honestamente pensamos y lo proclamamos. Sin ninguna soberbia, al que le gusta bien, acá nos tiene para leernos y para pensar con nosotros; al que no le gusta le expresamos nuestras sinceras disculpas y puede leer otras opciones.

Ahora bien, hecha nuestra declaración inicial, digamos que explícita y cruda, hagamos las salvedades que corresponden.

En Caras y Caretas vamos a apoyar lo que consideremos sea para bien de la gente y para bien del país. Vamos a poner el hombro cuando hay que apoyar a Uruguay y a su pueblo, cualquiera sea el que impulse esas ideas.

Vamos a diferenciar en este gobierno a los que defienden convicciones y los que defienden intereses.

Vamos a comprender a los que piensan distinto, a los que optan por otros caminos, a los que son tolerantes con el disenso, a los que respetan códigos de convivencia política, a los que están con la libertad de prensa, a los que son demócratas, republicanos y auténticos. Así se lo hemos dicho personalmente a ministros, directores de empresas del Estado y legisladores de todos los partidos de la coalición que gobierna, blancos, colorados y cabildantes.

Queremos vivir en paz y admitimos que muchos, de todos los partidos, queremos convivir civilizadamente aunque pensemos diferente.

Creemos que hay clases sociales y antagonismos entre intereses, pero queremos convivir con todos, respetando los intereses legítimos de los empresarios y los trabajadores.

En Uruguay viven más de tres millones de personas, hay pobres y ricos, hay de distintos orígenes étnicos, uruguayos e inmigrantes, hay empresarios y trabajadores y estudiantes, jóvenes y viejos, hay de diferentes opciones sexuales, hombres y mujeres, gente con capacidades diferentes. Nosotros queremos vivir felices con todos.

Dicho esto, queremos, antes que nada, hacer constar que no vamos a pedir clemencia ni exigimos contemplaciones de ningún tipo.

No necesitamos del apoyo estatal para seguir adelante porque tenemos el apoyo de anunciantes respetuosos, organizaciones sociales, lectores conscientes y amigos solidarios.

Nunca recibimos ayuda, ni hemos recibido préstamos de bancos del Estado ni subvenciones oficiales de este país ni de otro.

Nuestros ingresos son absolutamente legales y auditables y provienen de la publicidad y de la venta de revistas y suscripciones. Estamos al día con los acreedores, con los servicios públicos, con el BPS y la DGI, y con los trabajadores. No hemos perdido ningún juicio laboral, ni civil ni penal en 19 años de existencia. En esta pandemia no hemos despedido a ni un solo trabajador, motivados por la necesidad de reducir personal.

Desde hace más de un año, en las redes sociales se proclama que Caras y Caretas se funde, que no podrá sobrevivir sin la publicidad estatal, que no la lee nadie, que somos un panfleto, un pasquín de cuarta, una revista “pedorra”, casi un boletín clandestino.

Algunos periodistas “mamaderas” han fogoneado estas campañas sucias en las cuales los principales protagonistas, los trolls y robots, me agravian a mí y a mis hijos bajo seudónimos e identidades apócrifas, eludiendo sus responsabilidades legales

Sin embargo, ingresamos a nuestros 20 años de vida, nos leen miles de personas en nuestra edición gráfica, tenemos más de 20.000 socios en nuestra comunidad y decenas de miles de uruguayos en nuestro portal en la web y en el año 2019 anunciaron en la revista más de 200 avisadores privados. Recientemente iniciamos las transmisiones de televisión en streaming y en 14 programas hemos sido primera tendencia en Twitter y promediamos 75.000 visualizaciones en cada edición en YouTube, en Facebook y en el Portal de Caras y Caretas.

Aclarado esto, vamos a decir que es totalmente falso que Caras y Caretas haya recibido una subvención del Ministerio de Educación y Cultura de 20.000 dólares mensuales durante los gobiernos del Frente Amplio. Tampoco es verdad que las recibimos en 2019, como lo afirman algunos perfiles en las redes en una campaña de enchastre que ha sido tendencia en Twitter el día miércoles pasado. Ni 20.000 dólares ni un dólar.

Lo que es verdad es que el Dr. Pablo Landoni, director del Ministerio de Cultura, con una verdadera animosidad contra un medio opositor, aún antes de acceder a su cargo en febrero de este, año advirtió a las autoridades salientes que no compraran publicidad en Caras y Caretas.

También es verdad que facturas adeudadas de 2019, por la suma de 300.000 pesos, de publicaciones realizadas y debidamente ordenadas por las autoridades de la sección compras del MEC, cuyos comprobantes fueron entregados debidamente, que cumplieron en ese ministerio todos los pasos administrativos de los departamentos contables e intervenidas por el Tribunal de Cuentas, hasta ser incluso publicadas en las planillas de pagos del Ministerio de Economía, fueron retiradas de estas planillas sin explicación alguna y no se han pagado hasta ahora, pese a que se planteó el problema al Sr. Álvaro Delgado y al Dr. Pablo Landoni con el propósito de evitar las acciones legales correspondientes.

Lo cierto es que el mismo día que el Ministerio de Cultura recibió una intimación de pago, como paso previo a iniciar una demanda judicial en el fuero civil, aparece esta campaña de enchastre, burda, infame, injustificada y difamatoria que ha servido de excusa para que yo me presentara en el Departamento de Delitos Informáticos de la Policía Nacional con el fin de hacer la denuncia correspondiente por difamación.

Ahora veremos qué pasa. Nosotros estamos tranquilos y con la documentación en la mano para presentarla a la Justicia y demostrar que lo afirmado en las redes es una reverenda mentira, un “bolazo”, como dijera en un programa de televisión el ministro Pablo Da Silveira.

Como expresamos en un editorial la pasada semana, para evitar estos “bolazos”, hay que para la mano desde “arriba”.

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