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El oro oscila en un escenario de incertidumbre global y presiones cruzadas

Durante la semana el oro avanzó cerca de un 4%, pero se mantiene un 12% por debajo de los máximos alcanzados antes de la guerra en Medio Oriente.

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El mercado del oro atraviesa semanas de alta volatilidad en un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica y las señales mixtas de la política monetaria. A comienzos de abril de 2026, el metal precioso se ubica en torno a los 4.700 dólares por onza, recuperando parte del terreno perdido tras una fuerte caída registrada durante marzo.

Si bien durante la Semana Santa el oro logró avanzar cerca de un 4%, todavía se mantiene aproximadamente un 12% por debajo de los máximos alcanzados antes de la escalada del conflicto en Medio Oriente. Este comportamiento refleja un escenario complejo, donde el tradicional rol del oro como refugio de valor se ve parcialmente condicionado por la fortaleza del dólar, que compite como activo seguro en momentos de tensión global.

El trasfondo geopolítico continúa siendo determinante. Las negociaciones en curso para un posible alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, junto con las persistentes tensiones en el Estrecho de Ormuz, generan movimientos erráticos en los mercados. Estos factores limitan la demanda sostenida de oro como activo defensivo, ya que los inversores ajustan sus posiciones en función de expectativas cambiantes.

A su vez, la política monetaria en Estados Unidos juega un papel clave. La reducción en las expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal ha elevado el costo de oportunidad de mantener activos que no generan rendimiento, como el oro. Este factor ha contribuido a moderar su precio, incluso en un contexto de incertidumbre global.

En paralelo, el aumento en los precios del petróleo, impulsado por el conflicto en Medio Oriente, ha reactivado temores inflacionarios. Sin embargo, lejos de impulsar automáticamente al oro, este escenario refuerza la perspectiva de tasas de interés más altas por más tiempo, lo que vuelve a presionar al metal.

A pesar de la caída de más de 12% registrada en marzo, el oro mantiene un desempeño positivo en el trimestre, con ganancias superiores al 5%. Este dato refleja que, más allá de las correcciones recientes, sigue existiendo una demanda estructural por activos de resguardo.

Por ahora, el mercado se encuentra en una fase de cautela. Los operadores adoptan una postura de “espera y observación”, atentos a la evolución del conflicto en Medio Oriente y a las próximas señales de la economía estadounidense. En este delicado equilibrio, el oro continúa siendo un termómetro de la incertidumbre global, aunque su comportamiento actual evidencia que, en este ciclo, su liderazgo como refugio no es absoluto.

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