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Sociedad

Exigen valorarizar la producción agropecuaria familiar para lograr precios justos

El sector de la producción familiar (AFCI) y de pescadores artesanales, que genera el 70% de la producción global de alimentos, ya venía señalando la falta de políticas específicas que favorecieran su acceso a la tierra, crédito y condiciones justas de vida y producción.

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Mediante un comunicado la Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR) exige «Valorizar la producción agropecuaria familiar para asegurar alimentos disponibles a un precio justo».

Haciendo un análisis de coyuntura, la organización de productores familiares sostiene que «la actual situación que experimenta el planeta con los impactos por la pandemia del Covid con un aumento significativo en el precio de los
alimentos, la creciente inseguridad alimentaria, los cada vez más frecuentes impactos del cambio climático y la escalada bélica, deberían dejar como aprendizaje para las poblaciones y los tomadores de decisión a nivel país, la necesidad de revalorizar la Producción Agropecuaria Familiar, garante de la producción de alimentos y su disponibilidad para las poblaciones, como parte de la solución a estas crisis simultáneas que golpean a consumidores, trabajadores y economías nacionales».

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Guerra y cambio climático

Desde la CNFR señalan el impacto del cambio climático y la guerra en la producción agropecuaria familiar y la falta de políticas públicas. «El conflicto desatado entre Rusia y Ucrania, naciones responsables de una importante porción de la producción de algunos cereales básicos para la población mundial, agudizó la especulación y ambientó un incremento en el costo de las energías empleadas en la agropecuaria y el transporte. Sin embargo, el sector de la producción familiar (AFCI) y de pescadores artesanales, que genera el 70% de la producción global de alimentos, ya venía señalando la falta de políticas específicas que favorecieran su acceso a la tierra, crédito y condiciones justas de vida y producción. Nuestro país y la región sur de América fueron testigo de fenómenos climáticos extremos: extendidas sequías, temperaturas extremadamente altas, masivos incendios forestales y de pastizales, se sucedieron en el último medio año, menguando cosechas y, en muchos casos, pausando el ciclo productivo de miles de productores familiares, desde ganaderos, avicultores, horticultores, fruticultores, lecheros, por citar algunos ejemplos. Fenómenos que, según las proyecciones de los expertos, se volverán cada vez más violentos y frecuentes».

CAMPO

Foto: Ricardo Antunez, adhoc
URUGUAY

Emergencia sanitaria

La organización señala que a pesar de éstas crisis, el compromiso de las familias productoras ha permitido sostener la cadena alimentaria. «desde la declaración de emergencia sanitaria en 2020, coincidiendo con emergencias agropecuarias en tres veranos consecutivos (2020, 21 y 22); el traslado del mercado mayorista de referencia granjera desde su histórico emplazamiento hasta la Unidad Agroalimentaria Metropolitana y otra serie de hitos como los recortes presupuestales en el Instituto Nacional de Colonización y en la investigación, como por ejemplo en el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA); o la pérdida de capacidad de compra de las familias consumidoras debido a que los salarios perdieron peso ante la carestía».

La producción familiar nacional uruguaya a través de sus casi 35 mil productores y productoras registrados en 18 mil explotaciones, ha demostrado su capacidad de sostener la cadena alimentaria, abasteciendo con alimentos locales a pesar de extensas temporadas de escasa rentabilidad y de otras con la reducción de oferta, consecuencia de la afectación climática.

Intermediarios

Una vez mas vuelve a dejar en claro la CNFR que el incremento en el precio de algunos rubros, no da ganancia al productor, que resulta perjudicado al igual que el consumidor final. «Cuando algunos rubros muestran incrementos en sus precios al consumidor, no es el productor familiar el que aumenta su margen de ganancia: la escasez de
oferta no escapa a una larga cadena de intermediación en la que, de un lado el productor (que es quien invierte y asume el riesgo) y en el otro extremo el consumidor, aparecen como los eslabones más perjudicados».

Valorizar la producción familiar

Finalmente señalan que «entre los pilares de este decenio, se destaca el compromiso de “fortalecer la multidimensionalidad de la agricultura familiar para lograr innovaciones sociales que contribuyan al desarrollo territorial y a sistemas alimentarios que salvaguarden la biodiversidad, el medio ambiente y la cultura”.
En ese espíritu, reafirmamos el compromiso como organización de la producción familiar, con fuertes lazos con nuestras organizaciones aliadas de la región, de contar con políticas e inversión públicas, diálogo social y conciencia
agropecuaria suficiente para que la producción familiar sea fortalecida, valorizada y comprendida, así como otros eslabones que hacen a la seguridad y soberanía alimentarias, como son los asalariados y asalariadas rurales, de la
agroindustria, el personal técnico y científico con tecnologías adecuadas a la producción familiar y sus necesidades, las mujeres y las juventudes rurales.

En la producción familiar de alimentos se anudan varias soluciones a crisis de nuestra hora histórica: el desempleo, la adaptación y mitigación de la crisis climática, la inseguridad alimentaria, la injusticia social, la malnutrición. Reconocerlo, implica actuar en consecuencia.