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LUC | pandemia | sindicatos

Fernando Pereira: «La urgencia es que la gente tenga qué comer»

El presidente del Pit-Cnt reflexionó sobre la LUC, los medios de comunicación, la construcción del relato oficial, el discurso de los tecnócratas y la obsesión de quienes se preocupan por ‘el malla oro’, pero descuidan el pelotón de los vulnerables.

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Por Alfredo Percovich

Fernando Pereira está convencido de que la Ley de Urgente Consideración (LUC) que impulsa el gobierno no solamente no plantea ni una sola solución a las urgencias reales de la gente, sino que además ha sido un mecanismo que denigró la calidad democrática del debate parlamentario. Considera imprescindible pensar en perspectiva histórica y promover la construcción de un frente social que piense el país futuro para evitar que se pierdan derechos conquistados. Pereira dice que se deberá cimentar un proyecto para las futuras generaciones, que sea inclusivo de los distintos actores de la sociedad como el movimiento sindical, la Academia, el cooperativismo, las organizaciones sociales vinculadas a derechos humanos, feminismo, infancia y cultura, entre otras. «Eso supone un mapa estratégico para tener claro hacia dónde nos dirigimos». El Pit-Cnt prepara una jornada de paro y movilización para el próximo 4 de junio en las inmediaciones del Palacio Legislativo. Posteriormente, el 27 de junio, realizará una actividad en recuerdo y homenaje a quienes resistieron el golpe de Estado, con la histórica Huelga General de 1973.

 

¿El tratamiento de la LUC en el Parlamento tuvo la riqueza del debate de ideas que el Pit-Cnt esperaba?

No lo tuvo. Y no solamente de acuerdo a las expectativas del Pit-Cnt, sino que la Academia considera que este tipo de procedimientos como una ley de urgente consideración, y en particular cuando son leyes ómnibus, van contra las mejores prácticas del Parlamento. Si los legisladores tienen que tratar 512 artículos en 45 días y, por ejemplo, atienden a una organización que nuclea a 400.000 personas en apenas 30 minutos, sin una sola pregunta que formular, considero que eso simplemente es un ejercicio de escucha y nada más. Entonces parto de la base que la LUC tuvo un tratamiento de mala calidad democrática para el Parlamento y para la sociedad uruguaya que ni siquiera sabe qué artículos salieron de la ley. ¿Quién sabe exactamente qué artículos quedaron y cuáles fueron sacados de la ley? Nadie. Se trató de acuerdos de una coalición que resolvió estos asuntos del país en su interna y recién sabremos exactamente de qué se trata todo esto cuando la ley sea aprobada. Se eligió un mal procedimiento, de baja calidad democrática. Y en cuanto a los contenidos, en la LUC no están atendidas las urgencias que hoy tiene la gente pero sí las encuentro en las medidas que planteó el Pit-Cnt.

 

¿No es un poco drástico formularlo así?

En todo caso, es una discusión de ideas que nosotros colocamos arriba de la mesa. No veo -por ejemplo- que los allanamientos nocturnos de las casas sean algo urgente para la sociedad, en todo caso creo que la urgencia es que la gente tenga qué comer, tenga trabajo y que no la desalojen de su casa porque no pudo pagar el alquiler.

 

¿Crees que el 1° de mayo marcó la escena nacional?

Sin duda hay un antes y un después. El 1° de mayo marcó una lógica evidente de que este movimiento sindical no está dispuesto a renunciar a movilizarse ni está dispuesto a renunciar a cuidar la salud de la gente que participa. A ninguna de las dos cosas. En nuestra prioridad está la salud, pero también la necesidad de la gente de expresar la forma de sentir que tiene respecto a un conjunto  de cosas que están afectando a los uruguayos. Es decir, cuándo los uruguayos sentimos que dicen que hay 200.000 desempleados, no hablan de ‘otros’, sino de nosotros. Cuando nos dicen que hay problemas de empleo, menos jornales o pérdidas de ingresos, hablan de nosotros. Cuando los feriantes no pueden armar sus puestos como lo hacían habitualmente y se les reducen las ventas y los ingresos, hablan de nosotros aunque esos feriantes no estén afiliados al movimiento sindical. Esas penurias han sido las que han hecho movilizar a trabajadores sindicalizados y no sindicalizados detrás de una bandera contundente que sostiene que lo urgente es la solidaridad, lo urgente es el trabajo, lo urgente es que la gente tenga una renta mínima que le permita subsistir durante el tiempo de la pandemia, que no haya cortes de energía, que no haya lanzamientos para quienes alquilan y que se proteja a los hogares con mayor déficit de ingresos, que son los que viven en contextos socioculturales críticos. Y estas preocupaciones son incorporadas por una parte de la sociedad y eso tiene que ser respetado, tiene que ser visto como una sociedad democrática que reclama por los suyos y no puede ser visto como un ‘palo en la rueda’. La diferencia es parte de la lucha de ideas de una sociedad. Tratar de eliminar eso es ir contra las bases mínimas de la discusión democrática que luce Uruguay desde principios del siglo pasado. Hay más de 100 años de debates, el problema es si el debate lo damos con ideas o con personas. No tengo ningún problema con ninguna persona que está ejerciendo el gobierno, sí con las ideas que están sosteniendo. Discuto con las ideas y no tengo por qué ofender a quien piensa distinto, ni a su familia, ni su forma de pararse en el mundo. Pero nosotros sí hemos recibido en este tiempo insultos y todo tipo de calificativos. Incluso editoriales de diarios enlodando cada actitud que adoptamos, hasta atribuyéndonos decisiones que el movimiento sindical nunca tomó.

 

Has salido al cruce de algunos editoriales de El País.

Claramente. Por ejemplo, Martín Aguirre escribió una columna titulada «Guerra de guerrillas». Sinceramente,  yo no sé dónde hay guerra de guerrillas. La verdad que busco y busco y lo que veo son opiniones de la Universidad, de catedráticos, de la Fiscalía General de la Nación, del movimiento sindical, de las organizaciones que trabajan con infancia, veo y encuentro movilizaciones totalmente pacíficas del Pit-Cnt y los sindicatos. Entonces, ¿dónde están los palos en la rueda tan gigantescos que motivan a alguien a escribir una nota con el título «Guerra de guerrillas»? Por supuesto y es una obviedad que tienen todo el derecho del mundo a expresarse. Pero en ese tren de conjeturas, nunca voy a comprender que nos endilguen cosas que nunca resolvimos. El País dice que «el Pit-Cnt junto con el Sindicato Médico pidieron la cuarentena obligatoria». Insólito. ¿Dónde el Pit-Cnt pidió la cuarentena obligatoria? Ni lo pidió ni lo resolvió. Dijimos vamos a orientarnos en la dirección de una política sanitaria total y así lo hicimos.

 

¿Por qué crees que pasa eso? ¿Por qué crees que desde algún medio de prensa se ataca a los trabajadores de manera tan obsesiva y cuasi histérica?

No sé, pero me parece como mínimo por falta de rigurosidad. Porque no quiero entrar en las conjeturas que ellos sostienen cuando afirman -por ejemplo- que lo nuestro es hacerle daño al presidente Lacalle. Yo quiero que le vaya bien a Lacalle. Creo que las políticas que está aplicando son insuficientes para el momento político que está viviendo Uruguay. Si hay 20.000 personas en las ollas populares, eso no se resuelve solo con solidaridad, por más que hay mucha. Eso se resuelve si el Estado protege a los más débiles. Y el argumento de que hay cinco puntos de déficit no puede tomarse para no construir las salidas a las personas más débiles, porque de lo contrario, la crisis actual se va a pagar con deuda social.

Ante los ataques ¿cuál crees que debe ser la respuesta?

Debe ser la profundización del diálogo y también enfrentar esos ataques. No vamos a permitir que nos insulten y nos mientan. Nosotros vamos a responder y confrontar con la verdad. La tesis de que no hay que responder porque eso le da más espacio al otro es una tesis que ha llevado a que se coloquen en el seno de la sociedad muchas ideas que no son ciertas, como por ejemplo los disparates que han inventado sobre los ingresos del Pit-Cnt. Se ha llegado a hablar de 60 millones de dólares por mes y entran 3,4 millones de pesos de promedio por mes. Si dejamos correr estas barbaridades, se instalan como ciertas. Algunos dicen que hay que dejarlas pasar porque así son las redes y no hay que contestar en las redes y que así son los editoriales de El País y que no hay que responderle a El País, pero ¿por qué tenemos que permitir esos disparates? ¿Me tengo que quedar callado si un editorialista sin nombrarme alude a mi persona y dice ‘ese tipo’? ¿Y por qué me puede decir ‘ese tipo’ de manera tan despectiva y yo me tengo que quedar callado sin responder? Podrá discrepar con mis ideas, pero no estoy dispuesto a tolerar sin responder actitudes de desprecio ni hacia mí ni hacia ningún compañero o compañera. Tenemos que defendernos a nosotros mismos, pero también ser capaces de defender a los otros, porque el movimiento sindical tiene ideas, tiene estrategia, está construyendo la perspectiva hacia el futuro y tiene sueños por cumplir, a los que no va a renunciar porque haya pequeños o grandes empujones de un sector de la derecha de la sociedad uruguaya que en pleno siglo XXI viene con los mismos planteos que sostenía allá por 1903. No cambió mucho que digamos.

 

¿Y el movimiento sindical qué tanto cambió?

Nosotros no venimos de cualquier lado, somos hijos de Pepe D´Elía, de León Duarte, de Gerardo Gatti, de Wladimir Turiansky, del gallego Carlos Bouzas, somos hijos de una matriz de lucha. No nos pidan a nosotros que no luchemos porque sería ir contra nuestra esencia y nuestra historia. En nuestra matriz está la unidad sindical, ser solidarios y luchar. ¿Eso quiere decir se irresponsables? Por el contrario, no nos pueden señalar ni un solo acto irresponsable del Pit-Cnt en estos meses de pandemia. Los trabajadores mantuvimos todos los servicios funcionando. ¿O acaso nuestros compañeros de Adeom de todo el país no han cumplido con la recolección de residuos? Los trabajadores del comercio, ¿no han cumplido con la distribución y con el expendio de alimentos? Nuestros compañeros de las escuelas, ¿no han repartido 57.000 bandejas todos los días a los sectores más vulnerables de la sociedad? ¿En qué fue que fallamos? ¿Dónde está la falla? ¿Dónde está el atropello al modelo democrático o al resultado electoral? ¿Quieren debatir ideas? Acá estamos, no para permitir insultos y agravios, sino para debatir ideas.

 

Hay quienes cuestionan la construcción de un relato hegemónico a partir de las cadenas de cada noche. ¿Cómo lo ves? ¿Hay un cerco mediático? 

Estoy de acuerdo que un entrevistado sea interpelado y se le pregunte a fondo, pero sería bueno que eso se aplicara a todos con la misma rigurosidad, porque a veces da la sensación de que hay canchas flechadas. De la misma manera que un periodista puede opinar de mí, yo tengo el derecho de opinar de algo que veo. Capaz que estoy equivocado, pero veo canchas flechadas. Preguntas muy agudas cuando va un dirigente sindical y no tanto cuando van a defenderse otras posiciones. Personalmente, con los periodistas no he tenido ningún problema y no me quejo porque la mayor parte de los medios me entrevistan muy seguido, pero comparo las entrevistas que nos hacen a los dirigentes sindicales con otras y no veo el mismo nivel de severidad.

 

Entonces no hay cerco mediático, sino, eventualmente, tratamiento sesgado

Nunca jamás había visto que los informativos duraran casi tres horas. Entiendo que estamos viviendo una situación especial por el coronavirus pero creo se deberían escuchar otras voces y no abrazarse de esta forma a las cadenas del gobierno. Si el gobierno maneja bien o mal su comunicación, no lo sé. No soy experto en la materia. Ha explicado muy bien los aspectos científicos de la pandemia, pero muy mal otros, por ejemplo, el retorno a clases presenciales. No hay padre, ni madre, ni maestro ni auxiliar que sepa cómo se vuelve. Y la claridad de la información en estos temas es clave.

 

¿Las propuestas del movimiento sindical están incluidas en la agenda de los medios?

No lo suficiente. A nosotros nos preocupa qué va a pasar cuando se terminen los seguros de paro. ¿Cómo vamos a defender el trabajo? ¿Se va a convocar a un diálogo social por el empleo? ¿Cómo evitamos mayor exclusión social y mayor pobreza? Estos son los temas que me rompen el alma. Y parto de la base que si actualmente el papa Francisco está planteando en el Vaticano asuntos de políticas sociales vinculadas a la actual pandemia y advierte que si no se actúa pensando en las personas que tienen mayores dificultades, tendremos decenas de millones de personas que ingresarán a una dolorosa condición de excluidos o descartados, como les llaman algunos. Si queremos tener una sociedad integrada, se deben aplicar políticas públicas profundas. El sector privado no va a resolver por sí los problemas de la gente, se necesitan estímulos estatales. Es una discusión filosófica y yo creo que el mercado no repara los problemas sociales.

 

¿Crees que vamos a mayor exclusión?

Ya hay 100.000 nuevos pobres. La pandemia no está finalizando y estamos volviendo a las actividades de manera paulatina, pero la realidad indica que vamos hacia un escenario complejo y duro en términos de pobreza y desempleo, que los más optimistas plantean que va a llegar al 16%, un número muy duro. Esto requiere que pensemos juntos en función de respuestas y soluciones concretas para la gente. Y eso implica saber escuchar. Nosotros le entregamos un conjunto de propuestas al gobierno. No fueron dos o tres, fueron once propuestas. No se puede decir que solo criticamos o nos movilizamos. Especialmente hicimos propuestas y hasta el momento no hemos recibido respuesta. El gobierno no deja de gobernar por escuchar al otro. Creo que el presidente de la República y su equipo deberían -como mínimo- estudiar las propuestas del Pit-Cnt y, en todo caso, plantear sus discrepancias si es que no comparten nuestros planteos en relación a una renta transitoria básica en la emergencia, a la canasta de servicios públicos que impulsa la MSCE y todo el Pit-Cnt, la propuesta de la AFJU que tomamos como movimiento sindical para que se frenen los lanzamientos a quienes no pueden pagar el alquiler. En todo caso que nos expliquen si hay mejores ideas y alternativas a las nuestras.

 

¿Y qué proyecta el movimiento sindical para el mediano plazo?

Que debemos construir un frente social a mediano plazo capaz de evitar que se pierdan los derechos que la gente conquistó. No se trata solamente de oponerse a la LUC, sino comenzar a implementar acciones hacia adelante. La acción movilizadora del próximo 4 de junio en las inmediaciones del Palacio Legislativo tiene que ver con una mirada de estrategia y construcción de programa. Tiene que haber un programa social para las futuras generaciones. Tenemos un entramado social muy potente y cuando termine la pandemia deberemos realizar una gran actividad junto a organizaciones sociales para construir un programa sustentable del pueblo uruguayo con el aporte del movimiento sindical, cooperativismo, feminismo, juventudes, y asociaciones civiles que trabajan con infancia, derechos humanos y la cultura, entre otras. Eso supone tener un mapa estratégico para tener claro hacia dónde nos dirigimos.

 

No se termina todo con la LUC

Ni empieza. Porque por más que lo intenten negar, todos saben que la huelga es un derecho que tenemos antes que fuera reconocida en la Constitución. La lucha obrera, la lucha social, siempre fue y será a largo plazo. Es la garantía de las conquistas sociales, de que la gente cobre aguinaldo, que tenga alimentación, útiles escolares, que se proteja la maternidad. Cuando alguno se pregunta: «¿Y los sindicatos a mí qué me dan?», deben recordar todo eso y más. ¿O creen que los derechos les cayeron del cielo? Las vacaciones, aguinaldo, útiles escolares para sus hijos, la antigüedad, son todas conquistas obreras. A los que se preguntan qué hicieron los sindicatos por ellos que piensen un poco. Pero hay que tener claro que a esas cabecitas no las ganas levantando un muro, sino dialogando, conversando y persuadiendo.

 

Los abrazos imprescindibles
«El 1° de mayo fue un día de mucha emoción, lloré en varios momentos del día. Hacía falta un encuentro con la gente y necesitábamos ese abrazo con el pueblo uruguayo que nos dimos desde el alma y cuidándonos entre todos. Nunca nos vamos a olvidar, tantos miles por todas partes, tanta gente mayor llorando al paso de la caravana del Pit-Cnt, desde sus balcones, ventanas, plazas o esquinas. Nos cuidamos como debíamos y como dijimos que lo íbamos a hacer, pero teníamos que encontrarnos. Este 1° de mayo fue una impresionante demostración de amor y compromiso del pueblo uruguayo con el movimiento obrero». 

 

 

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