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WILSON, CUBA Y LAS MANIOBRAS MILITARES CON Estados Unidos

Las sorpresas siguen

Por Juan Raúl Ferreira.

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Todos los votantes con menos de 30 años nacieron después de la muerte de Wilson. No es un tema menor porque muchos de los dirigentes que hicieron ganar por algo más de un 1% a la Coalición Multicolor (¿?) apelaron a su memoria y legado para pedir el voto. Ganan y no hacen más que alejarse día a día de su pensamiento y su acción.

Hay muchos temas, que son nuevos. No se puede recurrir siempre a “Wilson haría esto, no votaría aquello”. Pero los principios rectores, la conducta, el rumbo, eso no cambia. Esta semana, se han hecho dos anuncios de política exterior, a través de los ministerios de Defensa y Relaciones Exteriores, que nos resulta difícil de tragar a los que, como uno de ellos, tenemos origen wilsonista.

Comencemos por la descortesía sin precedentes, fruto de la inexperiencia, necesaria aun para hacer mandados. Avisan a tres presidentes que no podrían venir a los actos del 1º de marzo. No serían bienvenidos. No se hace eso. Son países con los que tenemos relaciones diplomáticas. Si hay diferencias, razón de más para juntarse.

Lo primero que llama la atención, es la selectividad. Nicaragua, Cuba y Venezuela no pueden venir. Dicen Luis y Talvi que violan los derechos humanos. Deduzco que la contrapartida es que los demás invitados los respetan, siempre a su juicio. Pregunto: ¿China? ¿Haití (donde queman vivos a los manifestantes)? ¿Honduras, cuyo presidente fue electo en un acto considerado fraudulento por la misión de OEA, aunque Almagro lo cubrió con un manto de silencio?

Entonces me pregunto: ¿es por violación de derechos humanos o por hacerle el trabajo sucio a Estados Unidos, cuyo gobierno, por cierto, es gran violador de los derechos humanos de minorías e inmigrantes. No se hace eso en diplomacia. Leer algún manualcito de protocolo o buena educación. (Creo recordar a Daniel Ortega entre los presentes cuando asumió Sanguinetti. ¿No?)

Veo las fotos de Wilson con Fidel y pienso si hubieran existido las bolas de cristal. Wilson le diría: “Gracias por recibirme, durante y después de la dictadura. Pero mira que si un día gana mi partido, va a desinvitar a tu país”.

Haber vivido de muy joven lo que me tocó tuvo su precio, pero también sus ventajas. Muy poco después de estar en Washington, me invitan a una recepción en la Embajada de Cuba. Formalmente, en ese entonces, se llamaba “Sección de Intereses de Cuba de la Embajada de Checoslovaquia.” Allí conozco a un alto funcionario diplomático: Sergio Martínez Barbosa. Me dice “Yo aprecio mucho a tu padre”. Y me cuenta una historia fascinante.

De joven, se desempeñaba como agregado agrícola de la Embajada de Cuba en Uruguay. Cuando el 8 de setiembre del 64 se anuncia la ruptura de relaciones entre ambos países, se presenta en la Embajada cubana, su contacto: el ministro de Ganadería y Agricultura, Wilson Ferreira Aldunate. Manifiesta haber dejado constancia de su disconformidad y “me ofrece,” me cuenta, “llevarme al aeropuerto el día que debíamos abandonar el país.” No salí de mi asombro.

“Algo más”, agrega. “También llevó al embajador Mario García Incháustegui.” Es decir que los diplomáticos echados fueron al aeropuerto en auto oficial de Uruguay y los despidió un ministro, rebelde, pero ministro. Tremendo.

Mi siguiente viaje a Londres, el 29 de abril del 78 (en la Navidad del 77 no había podido ir por cancelación de mi pasaporte), le pregunté al viejo. Agregó que él había hecho caso omiso al “bloqueo” decretado por EEUU, con la OEA como brazo ejecutor. Uruguay exportaba tasajo e importaba productos agrícolas cubanos. Remató con una anécdota de humor ante la protesta del embajador de EEUU en Montevideo, Henry A. Hoyt, que daría para un especial.

En la transición a la democracia presidida por Sanguinetti, Wilson exige el establecimiento inmediato de las Relaciones con Cuba. El primer Embajador no fue de carrera, sino de la confianza política de Wilson, el C/N (ascendido a C/A) Bernardo Piñeyrúa. Ahora los que ganaron, le avisan al Presidente Cubano, que no venga, no está invitado.

¿Es lo que piensan o lo que les mandan decir?

Recuerdo, está en la actas del Directorio, cuando se reunía en Casa de los Lamas y lo presidía Wilson. Allí el Dr. Lacalle (padre) tuvo un fuerte entredicho con Wilson, que se negaba a aceptar que la Armada uruguaya participara en los operativos de Unitas. El clima se puso tenso y Wilson sacó su humor a la cancha para que no hubiera argumentos que le rebatieran.

Las llamó “instrumento para ingenuos o cipayos”. Y un futuro miembro del gabinete (Defensa) que se define casi que wilsonista, anuncia que amplía la participación de Uruguay en la operación de maniobras de la marina y los marines (allí son dos cosas distintas) de EEUU. Me suena que no es un tema de fondo. Estamos ante un cambio en los intereses que se defienden.

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