"Rechazamos categóricamente cualquier acción política o militar que pretenda interferir en el normal desenvolvimiento de las instituciones y normas constitucionales de cualquier país", afirmó la Cumbre de los Pueblos Bruselas-2023 en una declaración de principios de cara a la Cumbre UE- Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), prevista en Bruselas el 17 y 18 de julio.
Hacete socio para acceder a este contenido
Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.
ASOCIARMECaras y Caretas Diario
En tu email todos los días
La Cumbre de los Pueblos sesionará de manera paralela, un mecanismo tradicional de los movimientos sociales y las fuerzas progresistas para velar porque en los foros de Jefes de Estado y de Gobierno se tenga en cuenta la voz de los pueblos.
En su declaración de principios, exhortó a condenar las campañas mediáticas encaminadas a desestabilizar gobiernos democráticamente elegidos.
Paralelo a los eventos internacionales de alto nivel más importantes, se celebran las Cumbres de los Pueblos. Son la otra voz que merece ser escuchada.
La Celac cuenta entre sus miembros con naciones que enfrentan la hostilidad de Estados Unidos, como Cuba, Nicaragua y Venezuela, agredidas por medidas coercitivas unilaterales, mientras los gobiernos de Bolivia, Brasil y Colombia lidian con cruzadas de odio y ataques de la extrema derecha subordinada a intereses hegemónicos.
El texto firmado por más de un centenar de organizaciones sociales, culturales, sindicales y políticas de América Latina, el Caribe y Europa celebra las señales del mundo hacia un rumbo multipolar y la reanudación de las reuniones UE-Celac, interrumpidas desde el 2015.
La Cumbre de los Pueblos expresó preocupación por la crisis multidimensional que prevalece a escala global y la dispar afectación en los países de ambas regiones.
Asimismo, subrayó la necesidad de que frente al desafiante escenario, la UE y las naciones latinoamericanas y caribeñas cooperen, apuesten por el multilateralismo y desarrollen relaciones equilibradas y justas, que entierren cualquier tipo de colonialismo, con base en el pleno respeto a la soberanía y el principio de la autodeterminación.