Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
Mundo

Crisis política en Estados Unidos

La derrota de Trump abre una crisis republicana y fortalece a la izquierda demócrata

Historiador argentino analizó el revés republicano, la disputa dentro del movimiento MAGA y el crecimiento de los sectores progresistas.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

La derrota del Partido Republicano en las elecciones de medio término del 4 de noviembre abrió un escenario de incertidumbre política en Estados Unidos. El resultado expuso el desgaste del gobierno de Donald Trump, profundizó las disputas dentro del movimiento MAGA y fortaleció a los sectores progresistas del Partido Demócrata. Para el historiador argentino Leandro Morgenfeld, se trata de un revés de dimensiones históricas que puede derivar en un enfrentamiento institucional de gran alcance.

En una entrevista con el programa Legítima Defensa, de Caras y Caretas TV, el especialista sostuvo que la derrota era previsible por el crecimiento de la resistencia social al trumpismo, aunque su magnitud superó las expectativas. “Efectivamente veníamos viendo que iba a perder Trump, no sólo por las encuestas, que ya se han equivocado muchas veces, sobre todo midiéndolo a él en elecciones anteriores, sino que hace un año y medio venimos viendo un fenómeno de resistencia al trumpismo muy importante”, señaló.

Entre los factores que explican el resultado mencionó los problemas económicos, la política migratoria y las consecuencias de los conflictos internacionales impulsados por Washington. En particular, destacó el impacto de la guerra contra Irán, que provocó el cierre del estrecho de Ormuz y un aumento superior al 60% del precio del petróleo. “Esto encareció el costo de vida en Estados Unidos, de los combustibles, generó inflación y mucho, mucho descontento”, afirmó.

A ese escenario se sumó la política antiinmigratoria del Gobierno, especialmente contra la población hispana. Morgenfeld recordó las redadas policiales y los operativos contra inmigrantes, así como los episodios de violencia y represión que provocaron una importante reacción social en ciudades como Minneapolis.

Una derrota de dimensiones históricas

Para dimensionar el resultado, Morgenfeld consideró necesario remontarse varias décadas atrás. “Lo que no preveíamos es que no sólo fue una ola azul y un tsunami, sino lo que muchos decían megatsunami”, expresó. Y agregó: “Tenemos que remontarnos casi 50 años atrás para ver una paliza electoral como la que sufrió Trump”.

El historiador destacó la diferencia de aproximadamente 14 millones de votos entre los dos partidos y las consecuencias que tendrá el resultado en el Congreso. Los demócratas recuperaron la Cámara de Representantes y también quedaron en condiciones de obtener el control del Senado, hasta entonces dominado por los republicanos.

La derrota se extendió a estados que históricamente habían sido bastiones republicanos. Entre ellos destacó Texas, donde los demócratas se impusieron por 12 puntos, un resultado extraordinario si se considera que los republicanos controlaban ese territorio desde hacía cuatro décadas.

Para explicar la dimensión del acontecimiento, recurrió a una comparación con la política argentina: “Es como si el kirchnerismo ganara la provincia de Córdoba o La Matanza”. También mencionó los resultados adversos en Kansas, Mississippi, Carolina del Sur y Carolina del Norte, además de las dificultades que enfrentaron los republicanos en Florida.

A su entender, el voto de los jóvenes, las mujeres, los hispanos y los afrodescendientes fue determinante. “Perdieron todos los extractos sociales, hubo un voto masivo de la juventud, de las mujeres, de los hispanos, de los afrodescendientes”, sostuvo. El retroceso también alcanzó a los estados del cinturón industrial que Trump había conseguido arrebatarles a los demócratas en 2016.

Trump apuesta a profundizar la radicalización

Uno de los aspectos que más preocupa a Morgenfeld es la respuesta de Trump frente al resultado electoral. En lugar de moderar su gestión, el presidente parece dispuesto a profundizar las políticas que generaron el rechazo de una parte importante del electorado.

“Lo que estamos viendo no es un Trump a ver cómo negocia en este escenario de debilidad, sino que lo que acaba de mostrar hoy, para espanto de casi todos en Estados Unidos, es que está dispuesto a radicalizarse más en estos dos años”, afirmó.

En ese contexto, destacó el nombramiento de Stephen Miller como jefe de gabinete. Se trata de uno de los principales referentes de la línea antiinmigratoria del trumpismo y uno de los responsables de diseñar las políticas más duras de la administración.

Morgenfeld interpretó la decisión como una señal de que Trump no pretende revisar su estrategia, incluso después de perder apoyo en sectores que habían sido fundamentales para su triunfo. “Trump parece haber no escuchado a las urnas”, resumió.

El escenario puede derivar en un enfrentamiento entre el Poder Ejecutivo y el Congreso, ahora con mayoría demócrata. “Yo creo que vamos a ir a un choque de poderes muy fuerte, y eventualmente a un juicio político”, pronosticó.

La guerra contra Irán también profundizó las diferencias dentro del Gobierno. Trump reconoció que el conflicto tuvo consecuencias electorales, aunque afirmó que no se arrepentía de haberlo iniciado. El vicepresidente J. D. Vance, en cambio, había manifestado su oposición a la intervención. Para el historiador, estas tensiones anticipan una disputa por el liderazgo del movimiento MAGA y por la sucesión presidencial.

El crecimiento de la izquierda demócrata

Otro de los ejes de la entrevista fue el avance de los sectores progresistas dentro del Partido Demócrata. Morgenfeld destacó la construcción política desarrollada por organizaciones y dirigentes vinculados al socialismo democrático, especialmente Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez.

Ambos impulsaron durante el último año actos y movilizaciones en distintos puntos del país. El historiador sostuvo que esas convocatorias superaron en participación a las grandes campañas electorales que Sanders había desarrollado en 2016 y 2020. También destacó las movilizaciones del movimiento No Kings, que calificó como “las más grandes movilizaciones de la historia de Estados Unidos”.

“Ese movimiento que armó por abajo Bernie Sanders, para el que es independiente, dar la disputa dentro del Partido Demócrata”, explicó. A su juicio, la participación juvenil y la movilización de los sectores afectados por las políticas de Trump fueron decisivas para construir una alternativa electoral.

El crecimiento también se reflejó en la representación parlamentaria. Según detalló, la bancada de los llamados socialistas democráticos pasó de tener dos representantes a siete, con posibilidades de sumar una banca más.

Entre los resultados destacados mencionó el de Abdul El-Sayed, quien derrotó en la interna demócrata al candidato respaldado por sectores vinculados al lobby israelí, pese a contar con un financiamiento considerablemente menor. Su campaña puso el acento en el salario mínimo, el costo de vida, el transporte, la vivienda y el acceso a la salud.

Morgenfeld también destacó sus cuestionamientos al respaldo estadounidense al gobierno de Benjamin Netanyahu. Consideró que los resultados electorales reflejan un cambio en el debate sobre la política exterior y el apoyo a Israel.

El historiador sostuvo que el Partido Demócrata, debilitado después de la derrota de Kamala Harris en 2024, comenzó un proceso de recuperación y deberá afrontar un debate interno sobre su orientación y sus liderazgos. “Está pasando algo por abajo que no se registra suficientemente”, afirmó.

Las repercusiones en América Latina

La derrota de Trump también puede tener consecuencias en América Latina, especialmente para los gobiernos que apostaron a una relación de estrecha cercanía con Washington. Morgenfeld vinculó el resultado con un proceso más amplio de transformación del escenario internacional y cuestionó las interpretaciones que presentan las acciones confrontativas del presidente estadounidense como una demostración de fortaleza.

“Las expresiones de ofensiva de Trump son un signo de la debilidad, lo que pasa que de la debilidad general económica, financiera, incluso militar”, sostuvo.

Para el analista, las dificultades de Estados Unidos para imponerse en la confrontación comercial con China y en el conflicto con Irán muestran los límites de su poder. Sin embargo, esa pérdida de capacidad relativa no impidió que Washington desarrollara una política intervencionista particularmente agresiva en América Latina.

En ese marco ubicó el denominado Escudo de las Américas y los vínculos con gobiernos de orientación ultraderechista, entre ellos el de Javier Milei. A su entender, el resultado estadounidense debilita a ese conjunto de dirigentes y pone en cuestión la estrategia de subordinación política a la administración republicana.

Morgenfeld también destacó el proceso político brasileño y la movilización popular y juvenil que permitió el triunfo de Lula. Consideró que esos acontecimientos muestran que las fuerzas progresistas pueden disputar el poder frente a las derechas, incluso cuando estas cuentan con importantes recursos económicos y respaldo internacional.

En particular, señaló la importancia de la organización territorial y de la disputa en las plataformas digitales, un terreno en el que las ultraderechas habían logrado ventajas por su financiamiento y capacidad de influir sobre los algoritmos.

La derrota republicana, concluyó el historiador, no constituye solamente un revés para Trump: expresa un proceso de resistencia social, abre una disputa por el futuro del Partido Demócrata y debilita la proyección internacional del actual Gobierno estadounidense. Los próximos dos años estarán marcados por la tensión entre un presidente que pretende radicalizarse y un Congreso con una composición política desfavorable para sus iniciativas.