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Mundo Nobel de Medicina 2024 | microARN | Victor Ambros

Cambio de paradigma

Nobel de Medicina 2024: el increíble y revolucionario descubrimiento de los microARN

Ambros y Ruvkun ganan el Nobel de Medicina por su hallazgo de los microARN, esenciales en la regulación génica e imprescindibles para el avance en medicina y oncología.

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El Instituto Karolinska de Estocolmo concedió el Nobel de Medicina 2024 a los científicos estadounidenses Victor Ambros y Gary Ruvkun por su pionero descubrimiento de los microARN, una clase de moléculas que ha revolucionado la comprensión de la regulación genética. Este hallazgo, inicialmente considerado una curiosidad científica, ha resultado ser fundamental para el desarrollo de los organismos multicelulares, y ha sentado las bases para nuevas estrategias diagnósticas y terapéuticas en el campo de la medicina.

Un cambio de paradigma en la biología molecular

La importancia de los microARN radica en su papel como reguladores de la expresión génica postranscripcional, es decir, controlan la traducción de las instrucciones genéticas en proteínas, el "trabajo final" que realizan las células para cumplir funciones vitales. Durante décadas, el dogma central de la biología molecular sostenía que el ADN, ubicado en el núcleo celular, se transcribe a ARN, que luego se traduce en proteínas. Sin embargo, la mayoría del genoma no parece involucrado en este proceso directo de codificación de proteínas, lo que llevó a muchos científicos a clasificar el resto como "ADN basura".

Ambros y Ruvkun, a finales de los 80, comenzaron a estudiar el nematodo C. elegans, un pequeño gusano de un milímetro de longitud compuesto por 959 células, pero con un número de genes similar al del ser humano. El dúo centró su investigación en dos genes, lin-4 y lin-14, cuyas mutaciones afectaban el desarrollo del gusano. A través de años de estudio, en 1993 ambos publicaron investigaciones fundamentales en la revista Cell, revelando que lin-4 producía una pequeña molécula de ARN que impedía que lin-14 produjera proteínas, estableciendo por primera vez la existencia de los microARN como reguladores genéticos.

El papel de los microARN en los organismos complejos

Los microARN, con una longitud de apenas 20 nucleótidos (unas 10 veces más pequeños que otros ARN), actúan como "interruptores" genéticos que determinan qué proteínas se producirán en diferentes tipos de células. Esta regulación es clave para que una neurona funcione de manera distinta a una célula cardiaca, aunque ambas compartan el mismo genoma. La capacidad de los microARN para inhibir la producción de proteínas de manera precisa resulta esencial en procesos como el desarrollo embrionario, la diferenciación celular y la respuesta inmune.

Lo que en un principio se pensó que era una peculiaridad del gusano C. elegans resultó ser un mecanismo universal. En el año 2000, Ruvkun descubrió que otro microARN, let-7, estaba presente en muchas especies, incluidos los seres humanos. Esto transformó la investigación genética, al demostrar que los microARN están involucrados en casi todos los aspectos de la biología celular. Hoy se han identificado más de 2.500 microARN en el genoma humano, y su influencia va desde la función muscular hasta la regulación del sistema inmunológico y la respuesta a infecciones virales.

Implicaciones en medicina y oncología

El descubrimiento de Ambros y Ruvkun no solo ha expandido nuestro conocimiento sobre la biología básica, sino que ha tenido un impacto profundo en el ámbito médico. Se ha demostrado que los microARN juegan un papel crucial en enfermedades como las cardiopatías congénitas y la formación de tumores. Dentro de los tumores, los microARN son menos abundantes, lo que sugiere que pueden actuar como barreras naturales contra la proliferación de células malignas. Estos avances han impulsado el desarrollo de nuevas terapias oncológicas basadas en la restauración del equilibrio de los microARN.

Además, la detección de microARN en la sangre se ha convertido en una prometedora herramienta diagnóstica, permitiendo la identificación temprana de enfermedades antes de que los síntomas se manifiesten. En oncología, los microARN podrían ser utilizados como biomarcadores para evaluar la progresión del cáncer y la efectividad de los tratamientos.

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