La actual Estrategia Nacional Antilavado de la Senaclaft “trabaja en poder identificar no solo las amenazas”, sino a partir de esas amenazas “qué es lo que más le conviene realizar al país “en función de su posición, estructura, recursos para combatir los delitos financieros”, ahondó. La estrategia “fue preparada en el anterior gobierno y por suerte la actual administración la está implementando”, puntualizó. Las autoridades van a exponer y discutir sobre la quinta ronda y la estrategia nacional, así como de “recuperación de activos, las nuevas estructuras del crimen organizado y detalles técnicos sobre el monitoreo de transacciones”, relató.
Para Sabella un asunto “fundamental” que será parte del congreso y “que no es habitual”, será el abordaje de la proliferación de armas de destrucción masiva y los bienes de uso dual. En particular se destaca este aspecto por el Fentanilo “que es considerado un arma de destrucción masiva por Estados Unidos desde el año pasado”, señaló. Por otro lado, los bienes de uso dual “son determinados productos que se utilizan en industrias”, como la química, la aeronáutica y la electrónica, “pero que también sirven para preparar armas nucleares”, manifestó.
Cómo operan los criminales económicos
“Las formas de generar esquemas de lavado” tienen que ver con “la posibilidad de justificar económicamente una operación” para que no se identifique “de dónde viene el dinero”, apuntó. “Lo que intentan es disfrazar la realidad” para que el dinero “que ha sido generado en forma ilícita pueda tener un origen legal”, aclaró. “Hay muchísimos esquemas, pero se conocen a medida que se van identificando los casos”, se realizan condenas y a partir de ahí se comprende “cómo se estructuró cada una de las operaciones”, relató.
La forma más básica “y que todavía es uno de los mecanismos más utilizados” es el uso de personas jurídicas, como sociedades o empresas. “En la gran mayoría no tienen una actividad real y solo sirven para hacer de fachada de los ingresos ilícitos”, disfrazarlos “y que los criminales los puedan utilizar”, profundizó. En cuanto al uso de activos digitales (como las criptomonedas) para estas maniobras “aún no se conoce realmente su dimensión”, debido a que “no están muy detectados por el sistema”, matizó.
Una de las patas centrales de la prevención del lavado tiene que ver con la colaboración que los sujetos obligados, bancos e instituciones financieras, deben realizar. Para ello deben realizar “ciertos procedimientos de control que se llaman de debida diligencia” y repasar las transacciones de los clientes, conservar registros “hacer chequeo de listas, búsquedas y obtener determinada información” para poder identificar operaciones inusuales “y reportarlas a las autoridades”, subrayó.
Una presencia llamativa
Entre los numerosos participantes del evento hay instituciones del Estado, empresas públicas, financieras y estudios contables o de abogados. Entre ellas sobresale la presencia del Estudio Damiani, que por ejemplo fuera involucrado en la filtración de documentos sobre paraísos fiscales de 2016 “Panama Papers”. Consultado sobre este aspecto Sabella expresó que todos los actores “ están invitados” y que, como muchos otros “el Estudio Damiani está participando activamente de casi todos los eventos” donde la organización busca formar “para lograr mejores procedimientos de control”.
“No todos los actores tienen la misma suerte para poder identificar fenómenos y reportarlos a las autoridades”, analizó. “A veces por más que uno intente poner controles” puede ser que no se detecte una operación inusual “y que eventualmente pueda traer un trastorno”, reflexionó. El principal problema que hay en estos casos “es que se confunde el fenómeno del lavado con el riesgo reputacional”, es decir involucrarse en algún evento “que salga a relucir en todos los medios por sus características”, expresó. “Cualquiera puede verse involucrado en algún problema de forma voluntaria o involuntaria”, cuando es involuntariamente “está todo perfecto, el problema es cuando es voluntario”, finalizó.