La multinacional belga fue la que quedó mejor posicionada para quedarse con otro de los corredores fluviales más importantes de la región tras presentar una oferta económica muy inferior a la de su único competidor.
En el acto de apertura de sobres se conoció que Jan De Nul N.V. presentó una oferta de US$ 65.994.000, mientras que Boskalis International Uruguay S.A. ofertó US$ 149.279.315, más del doble del monto presentado por la compañía belga.
Más allá de haber presentado la propuesta económica más baja, Jan De Nul todavía deberá superar la etapa de evaluación prevista por la CARP. Desde el organismo remarcaron que esta obra es considerada estratégica para el comercio regional y que ahora comenzará el análisis formal de las propuestas conforme a los procedimientos establecidos en los pliegos.
La licitación contempla trabajos de dragado y mantenimiento sobre un corredor fluvial de 106,5 kilómetros, con el objetivo de garantizar profundidades operativas de 34 pies en los fondos blandos y 38 pies en los fondos duros mejorando la seguridad de la navegación y eficiencia del comercio exterior.
La concesión también contempla un plan de obras que incluye la profundización progresiva del canal hasta 42 pies en Timbúes para 2031 y la incorporación de más de 1.100 boyas inteligentes equipadas con sensores para monitoreo en tiempo real.
Un nuevo paso expansionista de la multinacional belga en la región
Este es un nuevo capítulo de control de la empresa belga sobre las principales vías navegables argentinas y sudamericanas. De la mano de Javier Milei, la multinacional belga busca sumar otra concesión estratégica para su operación regional, puesto que el Canal Martín García constituye uno de los principales accesos al sistema portuario del Río de la Plata y resulta clave para la conectividad entre los puertos argentinos de la Hidrovía Paraná-Paraguay y el Océano Atlántico.
La noticia sobre la licitación del Canal Martín García llega apenas semanas después de que Jan De Nul obtuviera la concesión de la Vía Navegable Troncal, la Hidrovía Paraná-Paraguay, por un plazo de 25 años, con opción a extenderla por otros cinco.
Dicha adjudicación fue considerada una de las mayores privatizaciones de infraestructura impulsadas por el Gobierno de Javier Milei y marcó el regreso de un esquema de gestión privada sobre la principal vía de salida de las exportaciones argentinas, como sucedía en la época que gobernaba Carlos Menem, que es fuertemente cuestionada por dirigentes peronistas por la pérdida de la soberanía y el multi millonario perjuicio contra el Estado argentino.