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Udelar en Inddhh: "El antisemitismo es un problema, pero no es el mayor", dijo delegado

Las discusiones en el grupo de la Inddhh “son caldeadas y nos peleamos bastante, pero hay puntos donde podemos llegar a tener acuerdos”, aventuró Marcos Wasem

El delegado de la Universidad de la República (Udelar) al grupo de trabajo sobre antisemitismo de la Institución Nacional de Derechos Humanos (Inddhh), Marcos Wasem, dijo a Caras y Caretas “que el problema de antisemitismo es real” pero que “hay que separar los tantos”.

Las mediciones “tanto la que hizo Rafael Porzecanski con la consultora Opción” como el Observatorio Web del Congreso Judío Latinoamericano “muestran que hay un problema real”, analizó. “En un primer caso fue a través de una encuesta” y en el segundo haciendo seguimiento en redes sociales”, explicó. “Mi familia lo experimentó, mis hijos tenían 9 años cuando tuvieron que bancar que en la escuela les dijeran que ‘todos los judíos son una mierda’”, evidenció.

El asunto “es evaluar las causas del problema” y lo que constituye “uno de los grandes temas de debate interno del grupo de trabajo: las diferentes definiciones de antisemitismo que se manejan”, evaluó. A fines de 2025 la Udelar adoptó la definición de la Declaración de Jerusalén “que está en tensión” con la de la Alianza Internacional por la Memoria del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés) adoptada por el Estado uruguayo “al final del segundo gobierno de Tabaré Vazquez”, relató.

“A la hora de hacer las mediciones unos criterios te dan unas cosas y otros, otras”, advirtió. El observatorio web “toma la definición de IHRA como una definición válida, y eso puede inflar las cosas”, argumentó. La definición de la Alianza “toma como antisemitas muchas críticas” que según la Declaración de Jerusalén “son críticas legítimas a la política del Estado de Israel o incluso al sionismo como idea política”, expresó. “Ese es uno de los temas de debate”, acotó.

La participación

El grupo de trabajo se creó “a instancias del Comité Central Israelita, que elaboró la lista de invitados”, comentó. Incluyeron a organizaciones de la colectividad judía “que vienen trabajando temas de antisemitismo desde hace tiempo y a organismos del Estado, entre las cuales esta Udelar”, indicó. También se convocó al Ministerio de Educación y Cultura, y a la Administración Nacional de Educación Pública “pero no han concurrido”, señaló. “Sí participan la Fiscalía General de la Nación y el Ministerio del Interior”, acotó.

Dentro de las organizaciones judías está el Foro Internacional para la Lucha contra el Antisemitismo y la Discriminación (Fycaid), así como “el colectivo de Profesionales contra el Antisemitismo, y la Federación de Estudiantes Judíos del Uruguay, entre otros”, apuntó. Por otro lado también participan “la Asociación Zhitlovsky y en la última reunión se integró la Casa Mordejai Anilevich”, agregó.

A algunas personas Wasem ya las conocía, porque su esposa es judía y porque vivió en Israel durante 5 años. “Tengo un vínculo con la colectiva judía desde hace mucho tiempo”, manifestó. Aún así, advirtió sobre las dificultades para “cuestionar a Israel” ya que “después tenés que bancarte a toda la cole, es bravo”, aseguró. “Yo banco, pero no soy judío”, aclaró.

En las diferentes reuniones convocadas el directivo Miguel Petit “vuelve a insistir con que no hablemos todo el tiempo de lo que pasa en Medio Oriente” y que se vuelva a hablar de la situación local, pero el otro directivo presente, Marcos Israel “lo trae todo el tiempo, y yo lo discuto, no tengo problema”, reconoció Wasem.

La interna

“Ninguna de las personas que va al grupo tiene una buena opinión del gobierno actual de Israel, por lo menos así lo han dicho”, puntualizó. “Pero con todo creen que las acciones bélicas son de defensa no solo frente a Palestina” sino a todo el mundo árabe que los querría “masacrar y tirar al mar”, dijo.

“Yo conozco el país y me consta que no es así”, afirmó. “La población palestina no es homogénea, al igual que no lo es la de Israel” ni son “todos miembros de Hamas del mismo modo que no todos los israelíes son partidarios del ministro de Finanzas Smotrich o del de Seguridad Nacional Ben Gvir”, argumentó. Ambos ministros son del ala de más extrema derecha y supremacista que integra la coalición del gobierno israelí.

“La idea sionista tampoco es unitaria, pero no se puede pensar que por querer tener un Estado nacional para un pueblo, da el derecho de masacrar al vecino”, subrayó. En Palestina “también hay diversidad política, solo que no han logrado consolidar un Estado propio porque están bajo ocupación militar”, criticó.

“En mi humilde opinión y como alguien que vivió allá, sería bueno para el Estado de Israel la creación de un Estado palestino, sino no van a tener paz nunca”, opinó. Entre los dos países hay “unas 20 millones de personas y tiene el tamaño de Tacuarembó”, describió. “O llegan a un arreglo o se siguen reventando, y no quiero que sigan, tengo familia allá”, admitió.

Las discusiones “son caldeadas y nos peleamos bastante, pero hay puntos donde podemos llegar a tener acuerdos”, aventuró. “A mí también me preocupa el problema, solo que tengo una perspectiva distinta de cómo resolverlo”, justificó.

Con cuidado

Desde la Udelar temen que se utilice la definición de la IHRA “como una herramienta para hacer una cacería de brujas, donde lo que se castiga no son expresiones de odio, sino posiciones políticas”. Cuestionó que se ha visto países “en donde se ha puesto gente presa por expresar solidaridad con Palestina, y ha habido persecución a académicos”. “Yo quiero que Uruguay siga siendo un país libre y democrático” para ello hay que poder “distinguir expresiones de odio, de posiciones políticas”, reiteró.

En el grupo frecuentemente se discute sobre “el uso del término sionista como insulto” pero ser sionista “es adherir a una posición política, lo cual es legítimo”, reflexionó. “El problema es que el país que surge de esa ideología, Israel, hoy en día se transformó en un país cuestionable por su carácter fascista”, fustigó.

“Se puede criticar una ideología política, pero no expresar odio hacia un colectivo”, distinguió. Aún así “no todo el mundo entiende la diferencia entre la adhesión a una idea como el sionismo y la condición de ser judío”, reconoció. “Ser judío no necesariamente es ser sionista, aunque ciertamente muchos judíos lo son”, matizó. En Israel “hay gente muy crítica de la ideología nacionalista y militarista, que es tóxica y está muy presente en la sociedad”, reprochó.

El grupo de trabajo tiene hasta diciembre para hacer una serie de recomendaciones al Estado. En la confección del documento final “va a haber diferencias” e intentará que “lo que salga del informe sea aquello en lo que sí podemos acordar”, confió.

En la Udelar

En el grupo de trabajo cuestionaron una declaración de la Asociación de Docentes de la Universidad de la República (ADUR) “que salió luego de los atentados de Hamas del 7 de octubre del 23”, comentó. “Los atentados fueron un horror, y no tengo otra palabra para definirlo”, reflexionó.

De hecho “hay un libro de Bifo Verardi que yo trabajo en cursos llamado Pensar después de Gaza” donde el autor afirma que el ataque de Hamas “tuvo todas las características de un pogrom”, analizó. “Fue un ataque indiscriminado a población civil donde pasaron cosas espantosas, entre ellas violencia sexual”, evaluó. “Eso no justifica la respuesta” de Israel y “no justifica el genocidio en Gaza”, cuestionó. Aún así “la propia dinámica de la ocupación genera estos fenómenos”, matizó. Efectivamente hay una ocupación militar” sobre Palestina “que está allí desde el año 1967”, explicó.

Wasem vivió en Israel entre 2000 y 2005, mientras hacía una maestría en la Universidad Hebrea de Jerusalén y trabajaba enseñando Idioma Español allí. Se fue del país “en el momento en que Ariel Sharon decidió desalojar las colonias israelíes en la franja de Gaza” en el llamado “plan de desconexión”, señaló. “De ese momento en adelante la situación no ha hecho más que empeorar”, lamentó.

“En su momento aplaudí que se retiraran las colonias de Gaza”, dijo. Pero la Franja “quedó sitiada en todas las fronteras, con un control en todo lo que entra y sale vigilado por el ejército israelí”, recordó. “Era lógico que eso fuese una olla a presión y que en algún momento iba a estallar”, fustigó. “Lamentablemente estalló del peor modo, y la respuesta ha sido la peor”, reiteró.

Sobre cómo hacer frente a estas discusiones y posicionamientos Wasem reconoce que la Udelar no tiene “un ámbito específico dónde discutir”, y que no se pasan “hablando del conflicto de Oriente Medio”. Por ejemplo “hay un tema gordo por lo que sucedió en Facultad de Medicina, y estamos en medio de la lucha presupuestal”, agregó. “El antisemitismo es un problema, pero no es el mayor problema que tenemos”, sentenció.

“En la Udelar los ritmos de toma de decisión son lentos” por ejemplo se está en proceso de anulación de “el convenio con la Universidad de Tel Aviv, que hace 15 años que no está activo”, detalló. Sin embargo eso no impide que se contrate a docentes que allí trabajan para dar cursos en Udelar. Tal es el caso del historiador judíouruguayo Gerardo Leibner que concurrirá a un curso en la Facultad de Humanidades en los próximos días.

“Hay que entender cómo funciona la iniciativa de Boicot, Desinversión y Sanción impulsada por la sociedad civil palestina”, expresó. “Yo estaba allí cuando surgió la propuesta de una alternativa no violenta a las formas de lucha”, relató. “Los 5 años de la Segunda Intifada terminaron en nada, no hubieron logros políticos aparte del plan de desconexión de Sharon”, rememoró.

Por lo tanto “hubo sectores de la sociedad palestina que encontraron en el modelo de la lucha contra el apartheid en Sudáfrica una alternativa a la lucha armada”, señaló. A Wasem no le parece mal “que haya alternativas a la lucha armada” y destacó que “la propia declaración de Jerusalén afirma que “los boicots son formas de lucha legítimos”, apuntó.

“El propio documento palestino dice que el boicot está dirigido a instituciones, no a personas”, es decir que la Udelar puede “invitar colegas israelíes a trabajar o a dar una charla o hacer actividades en la universidad, si no están bajo el alero institucional de un convenio o de una colaboración con la embajada”, expresó.

Lo que sucedió en 2024 con el politólogo Alberto Spektorowski “es que cuando salió a hablar sobre el conflicto a los medios sus expresiones fueron francamente racistas”, sostuvo. “Los discursos de odio no deben tener lugar en la universidad, y en aquel momento me opuse a su contratación en la facultad, pero quedé en minoría”, expresó. “Spektorowski insultó no solo a la población árabe, sino también a buena parte de la sociedad uruguaya que se siente de izquierda”, denunció.

Por otro lado “hubo un caso en Facultad de Humanidades con sanciones a estudiantes de la lista 21 de junio”, recordó. Pero en realidad “en el expediente de 2000 páginas, que tiene la frase ‘te estamos mirando sionista’, esa es una de las denuncias entre una cantidad donde la mayoría tenían que ver con cuestiones de acoso sexual”, replicó.

La Gran Palestina

En agosto se produjo una polémica porque el Centro de Estudiantes de Información y Comunicación (Ceico) había programado la proyección del documental “La Gran Palestina” del cineasta mexicano Rafael Rangel en el Aula Magna de la Facultad, lo que despertó críticas del legislador colorado Felipe Schipani entre otros. Entre los 12 colaboradores palestinos en el territorio con los que contactó Rangel, dos son parte de Hamas.

La película “se enfoca mucho en la tragedia humana” en la destrucción de hogares, en el hambre de la población “y hay una larga secuencia donde se muestran niños enfermos y demacrados”, puntualizó. “Es una realidad que no se puede tapar”, complementó. A Marcos Israel “se le ha cuestionado por tratar de negar esta realidad”, manifestó.

“La película permite abrir una ventana a una situación que de otro modo no podríamos ver”, argumentó. El periodista uruguayo-israelí Enrique Kierszenbaum le respondió un posteo en X al director Israel sobre la película “diciendo que no hay acceso a Gaza”, detalló. No se podría generar una alternativa a una película en la que no participe Hamas “por que no se deja entrar a periodistas extranjeros ni tampoco israelíes, y los periodistas locales son asesinados”, parafraseó.

Lo mismo sucede con la discusión sobre si se trata de un genocidio o no. “No se puede simplemente censurar el debate, porque no ha habido aún una resolución de la Corte Internacional de Justicia”, reprochó. Es decir “la Corte Penal Internacional ordenó la captura de Bibi y a Galant por estos crímenes” y hay informes de las Naciones Unidas “pero se hace oídos sordos a estos elementos” y que suceda eso en la Inddhh “preocupa”, admitió. En el grupo de trabajo creen que “si se presenta al genocidio como tal” eso vulnera a la población judía local “porque se crea un estereotipo de que todos los judíos son genocidas”, complementó.

La discusión sobre el documental “quedó como primer punto del orden del día para la siguiente reunión”, informó. “Me van a caer con todo, pero yo voy a aguantar la toma”, asumió.

Curso sobre Palestina e Israel

La Universidad de la República está implementando un curso de educación permanente llamado “Palestina e Israel, Nakba, conflicto y genocidio. Visiones desde la Udelar”, que no forma parte de la currícula de ninguna carrera, y donde participan docentes de diferentes facultades.

“Nos han acusado de que en realidad es un curso de formación de cuadros militantes, pero no hay que perder de vista que la Universidad organiza actividades con distintas organizaciones sociales a lo largo de la historia”, puntualizó. “Si bien hay personas que tienen una postura muy clara sobre el conflicto en Medio Oriente, y que participan en ámbitos militantes, no es así con todos”, matizó.

En la última reunión, del jueves tres de setiembre “estuvo el planteo que hizo el grupo de los profesionales judíos, que son egresados de Udelar señalando que la realización de este curso es inconstitucional”, transmitió. Sin embargo el Artículo 58 de la Constitución al que hacen referencia, está reglamentado por la Ley de Ética de la Función Pública (19.823) que en su artículo 9 señala que las actividades proselitistas que están prohibidas son meramente las que están vinculadas a lo político partidario.

El antecedente “más fuerte es el de los docentes de San José que fueron denunciados por violar la laicidad por hacer campaña” contra la reforma constitucional Vivir Sin Miedo de Jorge Larrañaga en 2019, “finalmente se archivó”, concluyó.

Las posturas mayoritarias entre el movimiento de solidaridad con Palestina y el de Israel “lamentablemente no son conciliables”, opinó. “Nos reprochan que en la Udelar no hay voces que expresen una postura sionista, aunque sea progresista, pero no veo que del otro lado haya mucha apertura a considerar la perspectiva palestina”, subrayó.

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