Estas recomendaciones fueron elaboradas previamente a la Declaración de Nueva York sobre “el arreglo pacífico de la Cuestión Palestina y la aplicación de la solución de dos Estados”, a la que Uruguay suscribió en agosto del año pasado. Una de las solicitudes claves fue “la creación de un Fondo Internacional para la paz israelí-palestino” para promover proyectos de la sociedad civil. El Fondo se lanzará en marzo en una reunión en Londres, y “será un éxito si cuenta con el apoyo político en nivel mundial”, expresaron.
“Nieta de judios”
“Me parece que está bueno el laburo que están haciendo estas mujeres parándose en un lugar bastante distinto al que tiene [la mayoría de] la colectividad judía en nuestro país”, señaló a título personal Libschitz. “Las Mujeres Activan por la Paz, la Mordejai y la [Asociación] Zhitlovsky” son colectivos de judíos en nuestro país que “promueven un discurso de paz y que son poco escuchados, no son los que tienen eco en ningún lado”, afirmó.
“El acuerdo de paz” de octubre de 2025 “no se está llevando adelante tal cual se había acordado”, por eso “es importante que haya cada vez más organizaciones que hablen de que es necesaria”, reflexionó. “En la Carifa en general, pero en el MPP en particular, se está dispuesto a hablar con toda organización que promueva realmente la paz” y que trabaje en pos “de solucionar este conflicto”, señaló.
Libschitz está convencida de que “el Gobierno de Netanyahu es perjudicial para los judíos en general”. El antisemitismo crece porque “hay discursos que van en contra del bienestar de las personas”, y se refuerza “de los discursos de extrema derecha”, acusó. El discurso de las organizaciones judías progresistas “no es el mayoritario, pero hay un montón de judios que tienen un planteo profundamente distinto” y el hecho “de que no tengan eco, solo hace que el resto de la sociedad refuerce el prejuicio a la colectividad”, manifestó. La diputada frenteamplista no integra la Carifa, pero participó de la reunión porque tiene “interés y contacto personal” con Mujeres Activan por la Paz, además de que “muchas veces” se la ha consultado por su calidad “de nieta de judíos”, aclaró.
Entre tanto, el diputado Aldaya comentó sobre la “Junta para la paz” que gobernará en Gaza y es impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump[1]. Para el legislador, el conflicto “no lo resuelve un presidente interviniendo y diciendo ‘esto se resuelve así’”. Desde el MPP consideran que las soluciones impuestas “nunca terminan en nada”, por eso respaldan los principios de “autodeterminación de los pueblos y de no intervención externa”, argumentó.
“Se tiene que resolver por los organismos y por las vías que ya existen”, con la participación de las dos partes “la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y el Gobierno de Israel”, expresó. “Esto se resuelve entre todos o no se resuelve”, porque si no “termina en lo que pasa siempre”, además “últimamente a Estados Unidos en el tema intervenciones no le ha ido muy bien que digamos”, acotó. “Las intervenciones han terminado con resultados bastante problemáticos para las poblaciones locales y para todo el mundo”, analizó.
Para Aldaya el asunto se resume “en lo que decía el Bebe [Raúl] Sendic: ‘Si nos ponemos a discutir sobre nuestras diferencias, nos podemos pasar toda la vida discutiendo. Si nos ponemos a trabajar sobre nuestras coincidencias, vamos a pasar toda la vida trabajando’”. En el MPP se apuesta “por la convivencia entre todos”, el mundo está “bastante convulsionado, donde todo es blanco o negro”, y a través de las polarizaciones “también se termina generalizando, pero también hay grises”, reflexionó. Uruguay “depende de la política internacional y de lo que pasa en el mundo”, por lo tanto “precisa la paz como precisa el agua”, y por ello desde el sector van apostar “por la convivencia entre todos”, defendió.
En el territorio
La Alianza para la paz en Medio Oriente fue fundada por Avi Meyerstein en Estados Unidos en el 2006. De acuerdo a Marcus, representante de Allmep, se basa en “la idea de que existía un lobby pro Israel, y un lobby pro Palestina, pero no había un lobby que trabaje por la paz entre los dos”. La alianza tiene un equipo en la región con oficinas en Jerusalén y en Ramala que están trabajando con las organizaciones de la zona “intentando unir al campo de constructores de la paz”, apuntó. Trabajan intentando “unirlos para que colaboren más, que sepan de las otras organizaciones que están, en que trabajan y que se ubiquen”, para ello realizan “reuniones con todos los miembros”, explicó.
En la red participan organizaciones palestinas y judías que trabajan en la educación, en la ayuda humanitaria, por el medio ambiente y en relación a la medicina. Algunas de las más conocidas son Combatants for Peace (Combatientes por la paz), Parents Circle–Families Forum (Círculo de padres-Foro de familias) y Standing Together (Mantenerse Unidos), detalló. También están las judías, cristianas y palestinas de Women Wage Peace (Mujeres Activan por la Paz) “que viven allí, con nacionalidad israelí”, y la organización hermana Women of the Sun (Mujeres del Sol) “que trabaja en Cisjordania”, e incluso hay organizaciones que trabajan “con los beduinos del Néguev”, repasó.
Actualmente los miembros de la red se pueden reunir “pero es mucho más difícil que antes” del siete de octubre de 2023, puntualizó. “Es un desafío muy grande para todos, porque se puede hacer mucho más encontrándose en persona”. Por eso, desarrollaron “maneras creativas”, por ejemplo reunirse en la ciudad de Bayt Jala, “que queda en el área B de Cisjordania, cerca de Belén”. Allí pueden concurrir los palestinos del área A, o del área C, y los ciudadanos israelíes, judíos o palestinos”, aclaró. “Actualmente no hay visas para que los palestinos puedan ir a Israel”, y aunque esperaban que luego del cese al fuego se restablecieran, “por ahora no sucedió”, resaltó[1].
Luego del ataque de Hamás del siete de octubre, y de la respuesta de Israel, “hubo charlas por videollamada muy difíciles”. Primero se encontraron “solo los palestinos y solo los judíos” y hablaron en sus grupos, “después se unieron y lo positivo es que la gran mayoría siguió el trabajo en la red”, recordó. Antes del ataque había “unas 150 organizaciones, y actualmente hay 180 miembros”, además el 65 % de los proyectos existentes continuaron, y “durante este tiempo, aumentaron un 26 % los proyectos implementados”, se explayó. “El momento de impulsarlos es ahora, es difícil, pero es importante también”, subrayó.
Marcus considera que “al mundo eso no le llega mucho”, se esparcen “siempre las voces extremistas de los dos lados, y no llega que hay gente que día a día está trabajando por la paz”, evaluó. “En Cisjordania los israelíes están poniendo su cuerpo frente a la ocupación y protegiendo a los palestinos en las villas del Área C”, también hay “hospitales israelíes y palestinos trabajando en conjunto para que haya mayor acceso a la medicina en Cisjordania”, resumió.
Organizar la ayuda internacional [4]
“Hay un problema porque, si bien muchos países sí dan dinero, hay poca coordinación a nivel multilateral”, repasó. Entonces en las organizaciones pequeñas “muchas veces se torna muy difícil llegar a los fondos, y a los recursos”, y usan “una parte importante de su tiempo para escribir cartas de aplicación, en vez de hacer el trabajo que deberían hacer en sí mismo”, criticó.
Por eso, desde Allmep se encuentran impulsando el proyecto del Fondo Internacional para la Paz, que se basa en el Fondo para la Paz de Irlanda. “12 años antes del Acuerdo de Viernes Santo de 1998” se estableció un Fondo, “que se trató de inyectar dinero a proyectos de la sociedad civil” que trabajaran en la paz, de diálogo, educación “para unir a la gente”, detalló. La idea detrás “es que la sociedad no va a aceptar un acuerdo de paz que solo viene de arriba, de los políticos”; será aceptado “si la gente también quiere que se llegue a un acuerdo, si viene de ellos mismos”, analizó.
El día del Acuerdo de Viernes Santo “hubo ataques terroristas en Irlanda, en contra del gobierno”, pero la gente “ya entendía que es mejor luchar para la paz que andar de vuelta con cosas extremistas”, resaltó. Eso es lo que la Alianza quiere realizar en Israel y Palestina, “que se pueda aportar a los proyectos que existen, pero que necesitan más recursos”, que trabajan por la paz, “y no estar solo en el miedo, que se corresponde con la realidad, la cual es de mucha angustia para la gente”, profundizó.
“Con los Acuerdo de Oslo de 1993 pasaron muchas cosas, pero una de ellas fue que los otros países vinieron un poco de la nada, y la gente no estaba preparada para la paz”, reflexionó. “A partir de la construcción de la paz viene la seguridad para los dos pueblos”, señaló.
Un ejemplo concreto de “donde faltan recursos” son las escuelas Mano a mano (Hand in Hand School) que tienen siete centros y más de “700 familias en lista de espera”. Estos centros de estudio “tienen una maestra palestina y una maestra judía israelí” porque enseñan todo “en hebreo y árabe, y concurren chiquilines judíos y palestinos de Israel”, reseñó. Para estas escuelas “se necesita de doble de recursos”, pero “una persona que asiste 12 años allí no va a salir con odio, ni con miedo, porque sabe quién es la otra persona, y ya la tienen humanizada”, razonó. Si se invirtiera más en un proyecto así, “se podrían abrir 10 escuelas más, y así llegar a miles de familias más”, donde los chicos crezcan “con la idea en la mente de que se puede hacer un futuro juntos”, animó.
“Si esto se hace de manera internacional y multilateral, servirá para legitimar las voces en Israel y en Palestina que están luchando por la paz”, que también “tienen muchos desafíos” de parte de los dos gobiernos, que “a veces hacen el trabajo más difícil. Y con mayor apoyo internacional será más fácil hacer su trabajo”, afirmó. Por parte de Allmep buscan que “la sociedad civil llegue al proceso político”, para que cuando se piense el proceso de paz no suceda “sin hablar con la gente que está trabajando allá”, consideró.
El respaldo
Para Allemp “fue importante comenzar un diálogo con un [partido de] gobierno de Latinoamérica, en especial el uruguayo”, ya que no cuentan con oficinas ni actividad en la región “como red en sí misma”, evaluó Marcus. “Es entendible que quizás Uruguay no tiene los recursos para el Fondo de la Paz”, pero el país “puede ser un líder, y puede llevar el tema también al resto de Latinoamérica y al mundo”, manifestó. “La reunión fue muy positiva, y el Frente Amplio lo apoya”, entendió. “Lamentablemente” no llegó a reunirse “con nadie del Partido Nacional ni del Partido Colorado”, ya que estaba en el país “por vacaciones” y no de misión oficial, reconoció.
Por su parte Gambera, el presidente de la Carifa, apuntó que desde la marcha de octubre en la que el Frente Amplio (FA) se posicionó “contra el genocidio”, y que coincidió “con la arremetida de Trump, con el acuerdo de paz, pongamosle así”, el tema “no ha vuelto a estar orgánicamente en ningún lado ni nada”. Eso no quita que al cruzarse en “los pasillos” se comente que no creen “nada del famoso acuerdo del alto al fuego”, y que “el compañero de Allmep trajo información directa” de que no se respeta, “que las sospechas están confirmadas”, aseguró.
“La visita de Miro pone el tema de nuevo en agenda”, y en la primera reunión del año de la Carifa tendrá que “volcar lo tratado en la reunión” para ver “cómo devolver el tema a la agenda”, reflexionó. Además, el posicionamiento del partido en octubre y la convocatoria a la movilización “fue un proceso que no sucedió de un día para el otro, que de repente estaban todos los astros alineados”, expresó. Sino que fue “la síntesis o el corolario” de discusiones que se dieron en la comisión, y que fueron nutridas por un grupo de trabajo “que sostiene un espacio que tiene organicidad, pero que aporta al debate”.
En ese grupo participan (presencial o virtualmente) la propia Casa Mordejai Anilevich, Mujeres Activan por la Paz, la Asociación Zhitlovsky, Mundo Afro, el Observatorio del Sur (católicos ecuménicos), la comunidad palestina de Rivera y del Chuy, así como ha concurrido a título personal el referente de la Coordinadora por Palestina y exdiputado del MPP, Christian Mirza.
De ese grupo surgieron “actividades como la del Paraninfo” en diciembre de 2023 y “hubieron expresiones públicas conjuntas” y por lo que Gambera busca que “eso no caiga en saco roto y que se mantenga cierta sintonía de preocupación”. Se trata “de darle la continuidad que obliga la situación, porque nada se terminó”, sopesó.
“Obviamente eso supone escuchar muchas voces y elaborar”, también incluye “la circulación de organizaciones que están directamente involucradas en el territorio”, repasó. En ese sentido “se tiene que revitalizar el ambiente que se viene construyendo, revitalizándolo, sin necesariamente tomar el protagonismo principal”, acotó.
En Palestina “hay gente que sigue defendiendo hasta con su cuerpo la paz” y es importante “que puedan ser conocidos”, expresarse, dar su testimonio y “que no solo no quede en el anonimato, sino en algo peor que es el olvido”, reivindicó. Por lo tanto, “quedó abierta la posibilidad de que vengan” y quienes van “a ser protagonistas y pilotarlo son las mujeres por la paz”, que probablemente “vayan mucho más allá de la intención del partido”, matizó.
(Texto: Agustín Büchner)
Notas
[1] Las organizadoras también son parte de la Casa de Cultura Mordejai Anilevich, una de las representantes del sionismo progresista en el país.
[2] El fin de semana pasado se comenzó a presentar al Director General de la Junta, el político búlgaro Nickolay Mladenov, ante el premier de Israel, Benjamin Netanyahu, y el vicepresidente de la ANP, Hussein al-Sheikh. Mladenov fue ministro de defensa y canciller de Bulgaria, y también se desempeñó como enviado especial de la ONU para la paz en Medio Oriente.
[3] Las áreas A, B y C “son las zonas en las que se dividió Palestina, después del acuerdo de Oslo en el 1995, donde se quería llegar a una paz en un proceso de 5 años y crearon el área A, que es una zona bajo el control de la Autoridad Palestina y de las fuerzas civiles palestinas, después el área B está bajo la fuerza civil de Palestina, pero bajo de control militar de Israel, y el área C tiene solo control militar y civil de Israel, pero los palestinos viven en todos en todos lados y muchos israelíes ahora viven en área C, que el gobierno extremista actual quiere que más lleguen al área C, lo que es un gran peligro para un futuro estado palestino”, sostuvo Marcus.
[4] A partir de enero el gobierno de Israel impide a 37 organizaciones humanitarias internacionales como Médicos Sin Fronteras, Oxfam, Amnistía Internacional y Action Aid a operar en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este.