El documento leído durante la asamblea retomaba cuestionamientos que las organizaciones ya habían expresado con anterioridad, particularmente sobre las afirmaciones del jerarca vínculadas a Palestina y la conformación de un grupo de trabajo sobre antisemitismo dentro de la institución. Mota explicó que no acompañó con su voto la creación de ese grupo porque "no estaba de acuerdo" con su conformación, aunque su posición quedó en minoría dentro del Consejo Directivo.
Con respecto a las declaraciones que Israel realizó públicamente en relación con el genocidio en Palestina, Mota consideró que "no fueron adecuadas" para un integrante del Consejo Directivo. "La institución no opina sobre conflictos internacionales porque no es su ámbito de competencia. Los integrantes tienen vedado emitir opiniones personales cuando puede ser algo que sea objeto de análisis del Consejo".
Por otro lado, reconoció la libertad que tienen las organizaciones para fijar posición sobre asuntos que consideran relevantes. “Lo que las organizaciones emitan y digan tienen la libertad de hacerlo, como todas las organizaciones, nos guste o no nos guste”, sostuvo.
Para Mota, esta polémica "generó una situación realmente de fricción y realmente preocupante por la imagen de la institución, que es lo que a mí me preocupa que se sostenga”, señaló.
La directora planteó que quienes ocupan actualmente los cargos "son circunstanciales" y que este tipo de episodios terminan perjudicando la imagen de una institución que, a su entender, cumple una función necesaria. “Es triste que estas cosas pasen porque cae de alguna manera esa imagen”, sostuvo.
Los riesgos de una institución que controla al Estado
Consultada sobre los distintos cuestionamientos que la INDDHH ha recibido desde su creación, Mota señaló que ese tipo de situaciones forman parte de los riesgos que enfrentan las instituciones nacionales de derechos humanos en distintos países, por tratarse de un "mecanismo que controla y mira y observa al Estado en el correcto cumplimiento de su obligación de protección de los derechos humanos”.
“Muchas veces [la INDDHH] es mirada con recelo desde los diferentes sectores del Estado, que puedan sentir que son observados o que son señalados porque no cumplen bien sus funciones”, agregó.
La directora también mencionó otras formas en las que, a su entender, puede debilitarse el funcionamiento de estos organismos, entre ellas "dejarla sin presupuesto". "Son formas también de horadar una función”, aseguró.
Frente a esas situaciones, Mota planteó que el vínculo con una institución de derechos humanos debería ser entendido desde otra perspectiva. “Es mucho mejor ponerse el premio encima de que cumplo con los derechos humanos porque la institución me lo reconoce, que perseguirla”, señaló.
Por eso, consideró que limitar o desprestigiar el papel de la INDDHH constituye un camino equivocado. “Me parece que es como un camino equivocado el que a veces se transita en esa forma de limitarla o de despreciarla”, afirmó.
La renovación del Consejo
Mota también puso el foco en la próxima renovación del Consejo Directivo de la INDDHH, prevista para el año próximo. En ese proceso, consideró relevante que "se retome el protagonismo de las organizaciones en la proposición de candidatos”, sostuvo.
La directora se refirió además al perfil que deberían tener las personas que se postulen: “Que sean realmente personas que han transitado en defensa de los derechos humanos, que tengan condiciones y calidades para poder ejercer esa tarea que sin duda es muy noble, pero con mucho laburo”, afirmó.
Motta vinculó esa participación con la necesidad de evitar que vuelva a repetirse lo ocurrido durante el proceso de designación del actual Consejo Directivo. “Pensarlo y posicionarse para que esa situación que pasó en la designación inicial de este Consejo no vuelva a ocurrir, porque queda como, en cierta forma, en descrédito”.