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¿Por qué visitó Yamandú Orsi el portaaviones de Estados Unidos?

Yamandú Orsi fue invitado por el embajador de Estados Unidos, Lou Rinaldi, el comandante del portaaviones, Cassidy Norman.

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Caras y Caretas Diario

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El presidente Yamandú Orsi realizó este viernes una visita poco habitual en la agenda diplomática uruguaya: abordó el portaaviones USS Nimitz, que se encuentra navegando en aguas cercanas a la costa del país. La invitación partió del embajador estadounidense Lou Rinaldi y del comandante de la nave, Cassidy Norman.

La recorrida, que incluyó el acceso a distintas áreas operativas del buque insignia de la Armada de Estados Unidos, tiene un fuerte componente simbólico, pero también responde a una agenda más amplia de bilaterales que viene tomando forma en los últimos meses.

El USS Nimitz, en servicio desde 1975, es uno de los principales activos estratégicos de la flota estadounidense. Con antecedentes en operaciones en el Golfo Pérsico a comienzos de los años 2000 —incluyendo misiones vinculadas a Irak y Afganistán—, su presencia en la región no pasa desapercibida. La visita de Orsi se inscribe, en ese marco, como un gesto de acercamiento y confianza entre ambos países.

Yamandú Orsi con Lou Rinaldi

El movimiento no es aislado. A mediados de enero, Yamandú Orsi había recibido a Rinaldi en la residencia de Suárez y Reyes, en un encuentro en el que participaron figuras clave del gabinete, como la vicecanciller Valeria Csukasi, el prosecretario Jorge Díaz y autoridades de las áreas de seguridad, economía e inteligencia. Allí se abordaron temas sensibles de la agenda bilateral: comercio, cooperación en seguridad y restricciones en materia de visados.

En ese momento, el presidente expresó preocupación por las limitaciones impuestas por Estados Unidos a ciertos tipos de visas para Uruguay y otros países, aunque señaló que el tema estaba en vías de negociación. Por su parte, Rinaldi puso el foco en dos ejes: profundizar la cooperación en seguridad e inteligencia, y ampliar el intercambio comercial, especialmente en productos como la carne y los cítricos uruguayos.

Más allá de lo protocolar, el mensaje es claro: la relación bilateral atraviesa una etapa de reconfiguración, donde la seguridad, el comercio y la cooperación técnica empiezan a ocupar un lugar central.