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Alinearse con potencias hostiles como Rusia y China.
Albergar capacidades militares y de inteligencia sofisticadas de terceros países.
Colaborar con grupos considerados terroristas por Washington.
Como parte de la estrategia "América Primero", la administración estadounidense anunció la imposición de aranceles punitivos a cualquier nación que suministre petróleo a la isla, reforzando el bloqueo económico que persiste desde hace seis décadas.
Reacción de La Habana
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, respondió tajantemente a través de sus canales oficiales, calificando las medidas como un "brutal bloqueo genocida". Díaz-Canel denunció que la orden ejecutiva evidencia la "pobreza moral" de la administración Trump y acusó a la Casa Blanca de actuar bajo una ideología de "naturaleza fascista" que secuestra los intereses del pueblo estadounidense para fines personales.
Contexto de una crisis en ascenso
Esta nueva ofensiva se suma a las declaraciones realizadas por Trump el pasado 7 de marzo, donde vaticinó que "un gran cambio pronto llegará a Cuba" y que el actual sistema está "llegando al final del camino". El anuncio de abrir un posible frente de conflicto en el Caribe, en paralelo a las tensiones en Irán, marca uno de los puntos más críticos en las relaciones bilaterales entre ambos países en la historia reciente.