Los mejores resultados de este año se concentraron en destinos como las termas, Colonia y las propuestas vinculadas al turismo rural y de naturaleza, donde la demanda fue sostenida y en varios casos se alcanzaron niveles de ocupación completa. Estos destinos lograron capitalizar una preferencia creciente por experiencias más tranquilas y de cercanía.
En contraste, la zona costera —especialmente Maldonado y Rocha— mostró un desempeño más estable pero sin el dinamismo de temporadas anteriores. Operadores turísticos señalaron que, si bien hubo presencia de visitantes, el nivel de gasto fue menor. La frase que se repitió en el sector fue clara: “hay turistas, pero consumen poco”, reflejando un comportamiento más cauteloso.
A esto se suma la fuerte competencia de destinos internacionales, en particular Brasil, que continúa captando una parte importante del turismo uruguayo. Durante este período se registró un incremento cercano al 20% en los viajes al exterior, impulsado en gran medida por diferencias de precios.
En el plano interno, se mantuvo la tendencia a las reservas de último momento, el llamado “minuto cero”, lo que agrega incertidumbre a la planificación de los operadores y confirma cambios en los hábitos de consumo.
En términos generales, la evaluación del sector indica que, pese a un contexto económico más exigente, la Semana de Turismo logró sostener la actividad y aportar un último impulso antes de la temporada baja. Sin embargo, también dejó planteados desafíos claros en materia de competitividad y en la necesidad de seguir trabajando en la desestacionalización del turismo como eje estratégico para el país.