La presencia de mascotas en centros médicos, es una práctica que gana terreno en instituciones de todo el mundo. Diversas investigaciones coinciden en que el contacto entre pacientes y sus animales tiene efectos positivos concretos en la salud física y emocional. Casmu lo entendió y abrió una puerta que conecta con lo más esencial del cuidado, el amor.
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El primer gran beneficio documentado es la reducción del estrés. Estudios internacionales demuestran que el contacto con animales disminuye los niveles de cortisol y aumenta la oxitocina, asociada con el placer, la calma y la conexión afectiva. Estos efectos se reflejan en parámetros fisiológicos como la presión arterial y la frecuencia cardíaca, que tienden a estabilizarse tras las visitas. Investigaciones publicadas en BMC Psychiatry y Anthrozoös señalan que la interacción con animales ayuda a mitigar síntomas depresivos, especialmente en personas con enfermedades crónicas o en tratamientos prolongados.
La presencia de mascotas también actúa como estímulo físico. Algunos pacientes se movilizan más —aunque sea para acariciar o acercarse al animal—, lo que en ciertos casos ha favorecido la adherencia a programas de rehabilitación. En personas mayores o con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, se ha observado que estas visitas reactivan la memoria y la comunicación.
En nuestro país, Casmu se convirtió en la primera mutualista en permitir visitas de mascotas a personas internadas. La medida apuesta a humanizar la asistencia, teniendo en cuenta el impacto positivo del vínculo emocional con los animales en el proceso de recuperación. Nicolás Maseiro, director técnico de la institución, explicó a Caras y Caretas cómo nació esta iniciativa, en qué consiste el protocolo y qué impacto ha tenido hasta ahora.
Nicolás, ¿cómo surgió esta nueva iniciativa que permite la visita de mascotas a pacientes internados en el Casmu?
En realidad, es algo en lo que venimos trabajando desde hace tiempo, impulsado por el presidente de Casmu, Raúl Rodríguez, quien es un gran amante de los animales y también muy comprometido con el cuidado del medioambiente. Bajo su liderazgo, la institución ha impulsado varias iniciativas que apuntan a brindar una atención de calidad desde una mirada más amplia de la salud.
En este sentido, comenzamos en 2019 a trabajar con una ONG llamada IAPUy, que tiene perros adiestrados y realiza visitas terapéuticas a niños internados. La respuesta ha sido muy positiva, y eso nos animó a dar un paso más. Yo propuse avanzar con una idea que ya estaba siendo aplicada en otros países, la de permitir que los propios animales de compañía visiten a sus dueños hospitalizados. Vimos que tenía fundamentos sólidos y beneficios claros, así que comenzamos a trabajar en ello.
¿Podría explicar en qué consiste específicamente el protocolo?
Claro. El protocolo fue elaborado junto a nuestra directora técnica veterinaria, la Dra. Martina Landó. En esta primera etapa se permite el ingreso de perros, de cualquier tamaño, siempre que cumplan con una serie de requisitos.
Primero, el animal debe tener al menos un año de edad y haber convivido con su dueño por lo menos durante los últimos seis meses. Luego, se realiza una evaluación veterinaria que incluye desparasitación interna y externa, limpieza del pelaje, control de uñas y dientes, y una revisión del comportamiento del animal para asegurarse de que no sufra ansiedad o estrés durante la visita.
Además, se requiere una constancia emitida por un veterinario de confianza (puede ser externo a Casmu) que certifique que el animal está en condiciones de ingresar al sanatorio, en términos similares a los que se exigen cuando un animal viaja al exterior. Esta habilitación tiene una validez aproximada de 15 días.
¿Qué tipo de pacientes pueden recibir este tipo de visitas?
Prefiero responderte que por el momento, no pueden acceder aquellos pacientes que estén inmunocomprometidos, que tengan enfermedades que requieran aislamiento o estén cursando infecciones contagiosas, como tuberculosis, por ejemplo. Tampoco está habilitado para quienes se encuentran en cuidados intensivos.
Sí pueden recibir visitas quienes estén internados en lo que denominamos “cuidados moderados”, es decir, pacientes comunes en sanatorio. Puede tratarse de personas que están por ser operadas, ya se operaron o cursan alguna infección no contagiosa.
¿Cómo debe proceder una persona interesada en gestionar la visita de su mascota?
Todo está centralizado en el sector de habitaciones privadas y venta de servicios. A través del 092 144 144, opción 7, el usuario puede comunicarse y se le explican todos los requisitos. El encuentro está pensado como un espacio exclusivo entre la persona y su mascota.
Usted mencionó los beneficios que esta medida tiene para la salud de los pacientes. ¿Podría detallarlos?
Claro. Hay evidencia científica que respalda los efectos positivos del contacto con animales en la salud emocional y mental. La visita de una mascota puede mejorar el estado de ánimo, reducir la ansiedad y favorecer la liberación de hormonas vinculadas al bienestar. Todo esto puede repercutir positivamente en la recuperación física, acelerando procesos y mejorando la respuesta a los tratamientos, ya sean analgésicos, antibióticos u otros.
Además, no hay que olvidar que muchas veces las mascotas son parte fundamental del entorno afectivo del paciente. El reencuentro es beneficioso para ambos.
¿Ya se realizaron algunas visitas desde que se implementó el protocolo?
Sí, hemos recibido muchas consultas y ya tuvimos dos experiencias concretas este mes, con dos mascotas llamadas Kimba y Che. En ambos casos, las visitas fueron una sorpresa para los pacientes, lo que generó una emoción muy especial. El personal médico, las familias y los propios pacientes lo vivieron con enorme entusiasmo.
Tuvimos la oportunidad de registrar esos momentos en imágenes, y realmente se nota en los rostros de las personas y en el comportamiento de los animales lo significativo que fue. Eso solo ya nos indica que estamos en el camino correcto.
¿Está previsto evaluar el impacto de esta medida a mediano o largo plazo?
Sí, en una primera etapa nos centraremos en la difusión y en observar la respuesta de los usuarios. Pero ya estamos pensando en generar algún tipo de estudio que nos permita medir objetivamente los beneficios, desde una perspectiva científica.
Eso también nos podría permitir ampliar el alcance, por ejemplo, habilitar las visitas en cuidados intensivos o permitir que los pacientes que vienen a consultas de urgencia puedan estar acompañados de su mascota durante el tiempo que permanezcan en el sanatorio.
¿Casmu es la única institución que lleva adelante una iniciativa de este tipo en el país?
Así es. En Uruguay somos los primeros, y en la región hay muy pocas instituciones que lo estén haciendo. Conocemos algunos casos en Argentina, Brasil y Chile, pero somos parte de un grupo muy reducido.
Esto no es menor, al ser una propuesta innovadora, también enfrenta resistencias. Cuando comenzamos a desarrollarla, supimos que había habido intentos a nivel político para establecer este derecho por ley, pero no prosperaron por falta de apoyo. Nosotros decidimos avanzar de todos modos, con profesionalismo y cuidados, porque estamos convencidos de que es una mejora real para la atención.
Casmu viene innovando desde hace años en varios aspectos. Esta es una muestra más de nuestro compromiso con una salud centrada en la persona, sus emociones y vínculos.
Sin duda, un mensaje importante también para otras instituciones que podrían considerar medidas similares.
Exactamente. Incluso ya hemos recibido mensajes y comentarios de personas que nos dicen que estarían dispuestas a cambiarse de institución solo por esta posibilidad. Eso nos motiva mucho.

