Conocida como la gran red azul, Facebook se encuentra sumida en una batalla contra grandes empresas quienes han ido retirando sus anuncios de la red social de Mark Zuckeberg.
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Señalada, en reiteradas oportunidades, por permitir la difusión de discursos de odio y racistas, las grandes empresas anunciadoras se han propuesto poner un fin a tal posibilidad ante la cercanía de las próximas elecciones en los Estados Unidos.
El pasado 17 de junio, comenzó la campaña Stop Hate for Profit, donde se pide el boicot a Facebook mediante el retiro de los grandes anunciantes de la red social.
El viernes pasado, Unilever, uno de los mayores anunciantes del mundo, decidió retirar toda su publicidad de la plataforma elevando así el tono de la campaña Stop Hate for Profit.
No se trata de una acción aislada ya que se han ido produciendo manifestaciones similares por parte de otras anunciadoras, señalando de esta forma el denunciado compromiso que la red social tenía con los discursos de odio y especialmente, con el del actual presidente de la Casa Blanca, Donald Trump.
Entre las anunciadoras, que han seguido el camino de Unilever, se destacan Coca-Cola, Honda, Verizon y Levi Strauss. El pasado domingo, se sumó al retiro, el gigante de las cafeterías Starbucks, quien había sido el sexto mayor anunciante de Facebook el pasado año.
Como efecto de ello, las acciones de la red social han caído en el entorno del 1% durante la jornada del pasado lunes, según señala el diario europeo El País, un deslizamiento que se suma al 8,3 % del pasado viernes, cuando se empezó a hacerse fuerte la presión de la campaña.
Las pérdidas, producto de estas caídas, se traducen en unos 60 mil millones de dólares en el mercado de valores.
La petición de la campaña es sencilla: que Facebook retire o no haga lugar a discursos racistas y violentos como los que en las pasadas elecciones permitió publicar.
En una carta pública, varios de los anunciantes señalaron “que su retiro se debe a hechos tan graves como la recomendación automática de Facebook a grupos extremistas, tan solo porque estos pagan sus anuncios”.
Ante estos hechos, Mark Zuckerberg, quien durante años “se ha negado a aplicar controles para evitar el uso de su plataforma para la intoxicación política y la propagación de conspiraciones y discursos de odio tras el argumento de la libertad de expresión” ha reaccionado.
Según consigna el diario Juventud Rebelde, el pasado viernes, Zuckerberg “anunció una nueva política por la que va a prohibir cualquier mensaje relacionado con el llamado discurso de odio en su plataforma, es decir, mensajes con contenido que, según los editores de Facebook, promueva la discriminación (…) etiquetará los contenidos que considere de especial valor periodístico para el público”.
Mientras tanto, la red social Twitter, señala el medio de prensa caribeño, “decidió este mes empezar a etiquetar como peligroso el contenido del presidente estadounidense, Donald Trump”.
Y agrega “el pasado 18 de junio marcó un momento crucial en medio de este debate, en la relación de Facebook con Donald Trump, cuando la plataforma retiró un anuncio de campaña del presidente por contener un símbolo que podía confundirse con uno utilizado por los nazis”, un mensaje que fuera denunciado por la Liga Antidifamación judía.
Para los analistas, esta decisión de Facebook “supuso un antes y un después en su política de no intervenir en el contenido político de su plataforma”.