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EL ÚNICO FUE EL CHARRÚA EN 1984

Uruguay: En 52 años sólo se construyó un Estadio

Después de la construcción del Troccoli en 1964 y hasta la inauguración del escenario de Peñarol en 2016 transcurrieron 52 años en los que en Uruguay apenas se construyó un estadio, el Charrúa.

El inminente estreno del majestuoso estadio aurinegro nos despertó una inquietud: ¿cuánto tiempo hacía que no se construía un verdadero estadio en este país?

El fútbol uruguayo es el más precario de América en cuanto a infraestructura. Apenas cuenta con un estadio capaz de albergar más de 30 mil personas, el Centenario, y fue construido hace más de 85 años. Por entonces Uruguay era un país pionero, ya que contaba con el escenario más grande del continente y además tenía otras canchas importantes, como el Parque Central y el Estadio de Pocitos, utilizados ambos en varios partidos del primer Mundial, en 1930.

De los escenarios futboleros que actualmente siguen en pie, apenas seis ya existían cuando Uruguay albergó la primera Copa del Mundo: el Parque Central, inaugurado en 1900; el de Belvedere, en 1909; Las Acacias, en 1916; el Olímpico de Rampla Juniors, en 1923; el Abraham Paladino, en 1926; y el Parque Federico Saroldi, en 1928.

En 1930 se levantó el coloso de cemento en el Parque Batlle y años más tarde fueron apareciendo otros escenarios pequeños, como el Alfredo Viera en 1933, el Parque Fossa en 1935, el Palermo en 1937, el Roberto en 1941. Luego se construyó Jardines del Hipódromo, en 1957, el Luis Franzini en 1963 y el Monumental Luis Troccoli en 1964.

El de Cerro se convirtió desde ese momento en el estadio privado más grande de Uruguay, distinción que mantuvo hasta hace pocos años, cuando las ampliaciones del Parque Central lo relevaron al segundo puesto.

El Troccoli tiene capacidad para 25.000 personas, pero durante mucho tiempo su aforo fue menor, debido a que la tribuna Paraguay (la cabecera ubicada a la izquierda de la oficial) estuvo inhabilitada por peligro de derrumbe. El 14 de febrero de 2015 fue rehabilitada.

Dos décadas después, el Charrúa

Después del Troccoli, en 1964, recién volvió a construirse un estadio en 1984, cuando los militares, en su retirada del poder, nos dejaron el Estadio Municipal “de alternativa” Charrúa. La idea no era mala: tener un “estadio de alternativa” (así se lo mencionaba). Pero finalmente no cumpliría tal propósito.

Construido en 1984 en el predio del Parque Rivera, lo de “estadio alternativo” fue una misión escasamente cumplida: se convirtió en un lugar de entrenamiento y concentración para las selecciones, y también fue reducto de algunos equipos que no tenían cancha propia.

Jamás la selección jugó allí un partido oficial y tampoco los dos grandes lo usaron para partidos de copa.

En la década del 90 comenzaron los problemas estructurales; las rajaduras se veían a simple vista y el estadio fue cerrado. En 2006 comenzaron las obras de reacondicionamiento, gracias al proyecto Gol de FIFA. Actualmente tiene una capacidad de 14.000 espectadores sentados.

En 2012 se firmó un contrato de concesión de uso por 10 años entre la Intendencia y la Unión de Rugby del Uruguay.

Uruguay sede de torneos internacionales

Cuando un país es elegido como sede de un campeonato internacional de importancia, es común que se edifiquen o remodelen estadios para tal acontecimiento. Pero como en tantos casos, Uruguay ha sido una excepción.

La primera vez que Uruguay fue organizador de un evento fue en la Copa América de 1917, utilizándose entonces el Parque Pereira, con capacidad para 40.000 personas. Ese escenario existió desde 1917 hasta 1920, y estaba ubicado donde hoy está la Pista de Atletismo.

En las copas de 1923 y 1924 se utilizó el Parque Central.

Para el Mundial de 1930 se construyó el Centenario. Las otras sedes ya existentes fueron el Parque Central y el Estadio de Pocitos, cancha de Peñarol entre 1921 y 1933, cuya ubicación precisa estaba en el actual cruce de las calles Charrúa y Coronel Alegre.

En las ediciones de Copa América de 1942, 1956 y 1967 el único estadio que albergó partidos fue el Centenario.

En el Sudamericano Juvenil de 1979 se jugó en el Centenario, y también algunos encuentros en el Troccoli y otros en Paysandú (la mayor promoción de la época recaía en el magnífico puente que unía desde el 10 de diciembre de 1975 ese departamento con la ciudad argentina de Colón).

Al año siguiente, la Copa de Oro (Mundialito) se disputó íntegramente en el Centenario.

Fue recién para la Copa América de 1995 que se dio un salto importante en infraestructura, debido a las exigencias de un fútbol altamente profesionalizado. Hubo remodelaciones de gran importancia en el Campus de Maldonado, en el Artigas de Paysandú y en el Atilio Paiva de Rivera, pero se trataba de estadios ya existentes, es decir que no se construyó ningún estadio para ese evento.

El Paiva fue inaugurado en 1927 y reformado dos veces: en 1966 y en 1994-1995. Esta última reforma representó un cambio sustancial, al crearse tres nuevas tribunas que lo dejaron con un aforo para 27.135 personas sentadas.

El Artigas sanducero fue inaugurado en 1916 y reconstruido en 1995. Tiene capacidad para 25.000 personas, pero actualmente la Tribuna Oeste se encuentra inhabilitada por peligro de derrumbe.

El Campus fue construido en 1944 y para la copa de 1995 se reconstruyó un estadio con capacidad para 22.000 espectadores sobre una cancha ya existente. En 2010 la Intendencia de Maldonado decidió contratar un ingeniero para estudiar “una patología estructural que afecta el uso normal de las reparticiones” ubicadas debajo de la tribuna Sur. “Se presume, dado el deterioro permanente y avanzado de la misma, que ésta pueda extenderse, afectando la resistencia frente a cargas estáticas y/o dinámicas de público en eventos deportivos”, indicaba el primer punto de la resolución municipal.

La Copa América de 1995 nos dejaba como herencia tres estadios renovados y ampliados, en tres puntos del interior del país. Y así fue que varios clubes escenificaron allí partidos internacionales por copas oficiales. Peñarol utilizó el Campus de Maldonado y el Paiva de Rivera en algunos juegos de Copa Libertadores y Supercopa, entre 1995 y 1998. Nacional sólo se movió de la capital para jugar un par de veces en el Campus, en 1999. Danubio, Bella Vista y Fénix jugaron copas en Maldonado; Huracán Buceo y Sud América eligieron Paysandú; Cerro recibió en Rivera al Gremio y a miles de hinchas brasileños cuando jugó la Libertadores 2010.

Además, en 1996 hubo clásicos amistosos en Paysandú y Rivera, en tanto el Campus fue elegido para los torneos de verano entre 2004 y 2006.

Nuevos torneos en Uruguay

Ocho años después de la Copa América 1995, la AUF fue encargada de organizar el Sudamericano Sub-20 de 2003, ocasión para la cual decidió utilizar el Centenario, el Alberto Suppici de Colonia y el Campus de Maldonado. No se gastó un dólar en obras.

En 2011 Uruguay fue sede del Sudamericano Sub-15, jugándose la fase inicial en el Paiva de Rivera y el Municipal Parque Liebig’s de Fray Bentos, con capacidad para 6.000 personas. Allí Uruguay jugó sus partidos de primera fase. El cuadrangular final se escenificó en Trinidad, en el Estadio Juan Antonio Lavalleja, donde caben 6.000 espectadores.

En enero de 2015 se disputó el Sudamericano Sub-20 y nuevamente la AUF prefirió utilizar lo que ya tenía: se jugó en el Centenario, en el Parque Central, el Campus y el Suppici.

En cada uno de los eventos reseñados, cuando se utilizaron estadios en el interior del país, como por ejemplo Trinidad y Fray Bentos, las mejoras en esos escenarios fueron mínimas y corrieron por cuenta de las intendencias locales.

Ampliaciones del Parque Central
Construido en 1900, reconstruido en 1923 y 1944, el Parque Central es el estadio más antiguo de América y el 15° de todo el mundo. Hasta 1930, cuando se construyó el Centenario, fue el principal escenario de Uruguay, reducto de la selección y sede de los Sudamericanos de 1923 y 24. El 5 de marzo de 1923 un incendio destruyó casi por completo las gradas de madera. Se reconstruyó rápidamente para la Copa América del mismo año. Para 1939 se tenía pensado hacer una gran reforma, pero las tribunas de madera se incendiaron nuevamente en 1941. Tres años más tarde, Nacional, que ya había comprado el predio, levantó tribunas de cemento y el Parque fue reinaugurado con una nueva tribuna principal con doble bandeja, una tribuna lateral de 19 filas (la Atilio García) y dos taludes escalonados. El Parque quedó en desuso y estaba deteriorado, hasta que en 2005 comenzó a ser remodelado, ampliado y modernizado. Se construyeron palcos, se colocaron butacas y desaparecieron los taludes, dando paso a tribunas de dos bandejas. Así, pasó de una capacidad de 10.000 personas en 2005 a una de 26.500 en la actualidad. Se proyecta una gran ampliación que lo llevará a un aforo total de 40.000.

¿Qué cambios tuvo el Centenario en 85 años?
El Estadio Centenario fue inaugurado en 1930. Contaba entonces con dos bandejas en cada tribuna, salvo en la Olímpica, donde había tres. En 1955 se agregó un tercer anillo en la Ámsterdam y en la Colombes, y así quedó hasta nuestros días. Es decir que desde 1955 el estadio tiene dos bandejas en la América y tres en las restantes tribunas. En estos últimos 60 años las ampliaciones que se hicieron fueron menores: para la Copa de Oro de 1980 se agregó un par de filas de asientos prefabricados (como las tribunas del Franzini, del Viera y de tantas canchas) en los sectores más altos de cada tribuna y se instalaron asientos de similares características en los taludes, que hasta ese momento eran para mirar el partido de pie. En 1993, luego de algunos hechos de violencia, se inhabilitaron los taludes y fueron retirados los bancos de hormigón. Hubo otras mejoras, como la instalación del tablero electrónico en 1980 (destruido por una tormenta en 2005; luego se instaló una pantalla gigante), la construcción de palcos vip en los años 90, la readecuación de la zona de palcos y cabinas de prensa. Pero a grandes rasgos, el Estadio Centenario no ha cambiado demasiado su fisonomía en tantas décadas.
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