Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
Luis Lacalle Pou |

ASSE falta investigar

Investigación en ASSE: Cipriani dice que quieren ensuciar el gobierno de Lacalle Pou

Leonardo Cipriani, exdirector de ASSE, cuestiona la denuncia penal sobre presuntas irregularidades en la gestión, sugiriendo intenciones políticas.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

La decisión del Directorio de Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) de presentar una denuncia penal contra la gestión anterior (2020–2025), encabezada por Leonardo Cipriani, abrió un nuevo frente de confrontación política y administrativa en torno al manejo de los recursos públicos en el sistema de salud.

Auditoría en ASSE

El punto de partida de la resolución fue una auditoría interna que detectó posibles irregularidades en compras y contrataciones del servicio de emergencias móviles SAME 105. Según la investigación, se habrían realizado contrataciones directas con la empresa de traslados ITHG, en condiciones que fueron observadas por el Tribunal de Cuentas.

El informe sugiere la existencia de un eventual perjuicio económico para el Estado, lo que motivó al actual Directorio a avanzar en el plano judicial. Las observaciones se concentran en el período 2022–2024 e incluyen no solo los contratos de traslados médicos, sino también convenios con instituciones privadas, además de aspectos vinculados a la gestión del Hospital de Treinta y Tres.

Uno de los elementos más llamativos que surgió de la auditoría —y que fue difundido públicamente este sábado por El Observador— refiere a la utilización de ambulancias destinadas al Ministerio de Desarrollo Social. Según la información, no existían controles adecuados sobre su operativa, y se llegó a pagar alrededor de 800 mil dólares por una unidad que realizaba, en promedio, un traslado cada dos días, lo que refuerza las sospechas sobre ineficiencia o mala gestión de los recursos.

Gobierno de Lacalle Pou

La decisión de ASSE tuvo un impacto inmediato en el escenario político. Desde el oficialismo se defendió la denuncia como una obligación institucional frente a hechos que ya habían sido observados por organismos de contralor. En esa línea, se sostiene que la judicialización del caso responde a la necesidad de esclarecer responsabilidades y garantizar transparencia en la administración pública.

En contraste, desde la oposición y los involucrados se cuestionó con dureza la medida, calificándola como un “ataque político y personal” sin sustento jurídico sólido. La denuncia, sostienen, estaría motivada más por intereses políticos que por evidencia concluyente de irregularidades.

El propio Cipriani rechazó las acusaciones y planteó que la ofensiva en su contra busca trascender su figura para impactar en la imagen del gobierno de Luis Lacalle Pou. “Están queriendo generar un humo de que hubo irregularidades y corrupción”, afirmó, al tiempo que aseguró enfrentar la situación con “tranquilidad” y confianza en que no se comprobarán ilícitos.

La denuncia penal marca el inicio de una nueva etapa en este proceso, que pasará ahora al ámbito judicial. Allí deberá determinarse si las observaciones administrativas y contables detectadas configuran efectivamente delitos o si se trata de decisiones de gestión cuestionables pero no punibles.