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Editorial

ACLARÁ QUE OSCURECE

Y si hablamos del precio de las vacunas

Por Alberto Grille.

Leyendo la nota que en esta edición escribe Enrique Ortega Salinas, pienso que algunas cosas que suceden en este gobierno resultan fuertemente sospechosas, máxime que el propio Lacalle Pou ha dicho que la fruta no puede sino caer cerca del árbol y que durante el gobierno de su padre se investigaron y se comprobaron numerosos actos de corrupción en los que participaron varios jerarcas gubernamentales algunos de los cuales fueron procesados por la Justicia y otros que no lo fueron porque, según declarara a la prensa oportunamente el juez José Balcaldi, aún no existían las leyes sobre enriquecimiento ilícito que rigen en la legislación actual.

Hay muchas cosas que se suceden en esta corta gestión de gobierno que preside Luis Lacalle Pou que resultan, al menos, curiosas, particularmente por el secretismo que las rodea y los volúmenes de dinero que se manejan.

La compra de las vacunas, por ejemplo, deja muchos cabos sueltos que no resultan claros cuando uno se detiene a pensar un poco.

La forma en que se compraron las vacunas chinas, el anuncio realizado por el presidente en conferencia de prensa y ante las cámaras de todos los canales de televisión hablando de que había actuado un intermediario, la noticia divulgada extraoficialmente de que se le habrían adelantado 20.000.000 de dólares, la desautorización que la empresa China hiciera de cualquier intermediación informando que se habían falsificado firmas en los documentos de representación, las declaraciones del director del instituto Butantan de Brasil, el agradecimiento no explicado por el mandatario a la participación desinteresada del Dr. Nicolás Herrera, principal del estudio Guyer y Regules, la intervención que se solicitara a la Embajada China en Uruguay para que ayudara a gestionar la llegada de la vacunas, el desplazamiento que se hiciera de cualquier intervención del ministro Daniel Salinas en la adquisición de las mismas  y la confidencialidad de todos los acuerdos firmados con los laboratorios proveedores, incluyendo el precio que se pagó por las vacunas adquiridas son, por lo menos, raras.

Más me llama la atención que se haya solicitado al Tribunal de Cuentas la autorización para gastar en la compra de vacunas 120.000.000 de dólares y luego 60.000.000 más, lo que sumaría 180.000.000 de dólares en cualquier escuela del país y que no se informara de los montos y los detalles de las operaciones mencionadas.

Si el propósito es vacunar al 70% de la población con dos inoculaciones, estaríamos hablando de algo menos de 5.000.000 de dosis. Esto quiere decir que se estaría pagando un promedio de 36 dólares por cada dosis, lo cual parece coincidir con lo informado por Búsqueda a partir de las primeros pagos realizados por el MEF de que se estarían comprando vacunas con un precio de entre 10 y 50 dólares, sin poder precisar una cierta lógica porque los precios por unidad variarían según los embarques recibidos.

Es verdad que tal vez se compren algunas vacunas más o que se prevea administrar una tercera dosis y en ese caso estaríamos hablando de que se pagarán por cada dosis 24 dólares, un precio bastante más elevado del que, según las informaciones de prensa, han pagado los otros países y casi el doble del precio por el que está siendo investigado el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

Por ejemplo, a partir de publicaciones oficiales, la prensa chilena ha informado que el gobierno de Chile ha transferido 172,9 millones de dólares por 15 millones de dosis de vacunas Sinovac, lo que evidencia que se pagó por cada dosis US$ 11,50.

También es cierto que solo estoy especulando porque el precio que se paga por las vacunas es variable y la confidencialidad es hermética.

Tampoco se puede afirmar ahora si lo que se paga es mucho o es poco, aunque sí podemos confirmar que por el primer embarque de 192.000 vacunas chinas el MEF pagó a Sinovac Life Science la suma de 9.750.000 de dólares, lo que significa 50 dólares por unidad.

Noticias que provienen de los diarios de mayor circulación de Brasil afirman que la investigación que se abrió sobre la actuación del Ministerio de Salud del gobierno de Bolsonaro se originó en que las vacunas Covaxin que comprara el mencionado ministerio se pagaron a un laboratorio que ofició de intermediario a 15 dólares la dosis cuando el precio de mercado era de US$ 1,5.

También fuentes parlamentarias brasileñas afirman que el gobierno rechazó un ofrecimiento de Pfizer para vender vacunas a Brasil a 10 dólares la dosis y publicaciones médicas informan que las vacunas de Pfizer se venden a aproximadamente 19 dólares por unidad.

Por otra parte, los antecedentes de corrupción del laboratorio Pfizer, que ha sido condenado en Estados Unidos a pagar indemnizaciones y multas por cientos de millones de dólares, y la accidentada negociación con Sinovac generan interrogantes que el gobierno no se ha ocupado de despejar, evitando contestar los pedidos de informes que se han solicitado al respecto, como el que fue presentado por el diputado Gustavo Olmos del Frente Amplio, quien solicitó información sobre los contratos firmados, las gestiones realizadas, los precios pagados y las condiciones establecidas en los mencionados documentos, recibiendo la respuesta del Ministerio de Salud Pública de que la mencionada información está amparada en las disposiciones de confidencialidad adoptadas por la Presidencia de la República.

En suma, el misterio es grande, el círculo estrecho que ha manejado las compras es chico y el círculo de amigos que rodea al presidente parece sentirse muy cómodo en el terreno de la confidencialidad.

El tiempo irá aclarando las cosas, pero, mientras tanto, hay bastante margen para hacerse preguntas que por ahora no tienen respuestas.

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