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Editorial Botana | declaraciones | política

Fantochadas

Las declaraciones irresponsables del senador Botana

Las declaraciones de Botana deben ser rechazadas por todo el sistema político y, sobre todo, no deben ser desestimadas como declaraciones extravagantes de un político peculiar

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Las declaraciones del senador nacionalista Sergio Botana, exintendente de Cerro Largo, en el programa Cinco Sentidos, en las que cobardemente sugiere que el Frente Amplio adrede toma medidas que favorecen a los narcotraficantes, además de una barbaridad que roza la difamación, son de una gravedad inusitada, porque con ellas claramente intenta entregar un subterfugio a los Estados Unidos de Donald Trump para que ponga su mirada criminal sobre el Gobierno y sobre Uruguay, justo en un momento de la historia donde el descaro imperial ha llegado a un punto donde ya casi ni se gastan en construir excusas para sus tropelías.

En este marco, las declaraciones de Botana son fantochadas antinacionales porque pueden ser utilizadas por los piratas para inmiscuirse en nuestras aguas bajo la hipótesis de que en Uruguay los narcos tienen influencias en decisiones políticas al más alto nivel, cuando todo sabemos que eso no es cierto y que, en todo caso, el Gobierno que sí tuvo responsabilidad en entregarle un pasaporte en mano que permitió fugarse al capo narco pesado y peligroso Sebastian Marset, cuando estaba encarcelado en Dubái, fue el Gobierno de su propio partido, y no uno del Frente Amplio.

Botana hizo estas declaraciones para cuestionar que Uruguay no se haya integrado al Escudo de las Américas, esta iniciativa privada de Trump que juntó a un grupo de presidentes latinoamericanos sin honor que fueron a besarle la mano en su residencia particular de Mar-a-Lago para decirles que no iba a aprender su idioma de porquería y que desde ahora eran una colonia para que su ejército, el de los Estados Unidos, ingresara e hiciera lo que deseara en sus territorios. Las autoridades uruguayas, desde el presidente hasta el ministro del Interior, Carlos Negro, y el canciller, Mario Lubetkin, informaron que Uruguay no había sido invitado, pero el problema central acá no está en la existencia de la invitación, sino en que, por un lado, la oposición parece dispuesta a presionar para que Uruguay se cuadre como un milico frente a Trump declaraciones como las de Botana eso indican, y el Gobierno parece presionable; las declaraciones de Orsi sobre la disposición de Uruguay a participar si lo invitaran, como si esto fuera un foro de lucha contra las drogas, así lo sugieren.

En cualquier caso, la actitud de Botana es extremadamente preocupante porque sube la apuesta al sembrar una suspicacia sin fundamento contra el Gobierno que sólo puede tener como propósito reducir su margen de acción; vale decir, reducir la soberanía nacional en relación con los Estados Unidos. Nadie puede sorprenderse ahora si, señalados como un blanco de tiro por un senador que funciona de ortiba, el embajador de Estados Unidos o su secretario de Estado o la ex perseguidora de inmigrantes, y ahora secretaria del tal Escudo, Kristi Noem, conocida por su posiciones supremacistas, xenófobas, imperialistas y desvergonzadas, disponga acciones o alertas sobre Uruguay, alentadas por la derecha local que muestra un tremendo deseo de subordinación y no hesita en sostener discursos que habilitan el injerencismo.

Las declaraciones de Botana deben ser rechazadas por todo el sistema político y, sobre todo, no deben ser desestimadas como declaraciones extravagantes de un político peculiar, porque en este momento los políticos “peculiares”, como podemos ver en la región y el mundo, terminan siendo protagonistas o instrumentos de verdaderos avances de dominación global, y nadie quiere que un zapallo de semejante naturaleza se utilice de excusa para que le inventen a Uruguay vinculaciones con organizaciones narcos, y le quieran atribuir a nuestro sistema político su ficticio Cártel de los Soles con el propósito de robarnos lo que se le pueda robar a Uruguay, que en eso los Estados Unidos muestran tener vocación e imaginación para el arrebato y para la justificación.

Es mejor avisarle a Botana de estas cosas, aunque le suene mal, porque es mejor hacer esto a tiempo a que a ese escudo de fanáticos y cipayos se le dé por entrar en Uruguay amparado en sus dichos infelices, y luego andemos todos como en Sexto Sentido viendo gente muerta.