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Delgado | Partido Nacional | Roberto Lafluf

Interna blanca

Álvaro Delgado, entre rubias y pajarracos

Delgado juega al límite con algunas incorporaciones. Es inexplicable su anuncio de que ‘es probable’ que incorpore a su equipo de campaña al publicista Roberto Lafluf

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Caras y Caretas Diario

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Es hora de movidas y enroques; de compras y traiciones; de zancadillas al de al lado con tal de avanzar una posición; hora de carrera desenfrenada, alocada; hora de prometer nuevamente lo que no se va a cumplir; hora de reflotar viejas mentiras y apelar más a la emoción que a la razón… las internas arrancaron con todo.

Los candidatos derechistas apelarán a la fragilidad de la memoria popular, porque el pasado y el presente los condenan. Tratarán de despertar la emoción, porque si despiertan la razón estarán en problemas.

Algunos oportunistas no solo están dispuestos a cambiar de agrupación dentro del mismo partido; también están dispuestos a cambiar de partido si les pagan por el cambio lo que el cambio vale. Justo es decir que no todos los cambios son por intereses mezquinos; algunos se dan por diferencias insalvables.

En los primeros días de febrero, la diputada Inés Monzillo anunció su salida de Cabildo Abierto y se unió al Espacio 40 del Partido Nacional para apoyar la precandidatura de Álvaro Delgado. Pocos días después, la diputada Elsa Capillera también abandonó a Manini Ríos y adhirió a la precandidatura del colorado Andrés Ojeda. El partido militar ya había perdido al diputado Eduardo Lust y a incontables dirigentes civiles.

En medio del frenesí por captar grupos, líderes o personas públicas, se negocia con frenesí y a la ética la dejan esperando en la puerta.

Álvaro Delgado ha cobijado a la exsecretaria general de ADEOM Valeria Ripoll, catapultada por el canal 12, aunque con no pocas resistencias en el mismo Partido Nacional. Con varios años menos, apunta a ocupar la trinchera de Graciela Bianchi.

Brecha ha informado que Ripoll, como presidente de la Federación de Sindicatos Municipales, es cuestionada por promover “sindicatos amarillos” (léase blancos), cuidar la espalda a los intendentes nacionalistas y “neutralizar las medidas de ADEOM Tacuarembó contra la administración de Wilson Ezquerra”.

En Montevideo, muchos dirigentes de su agrupación gremial la abandonaron debido a sus críticas al movimiento sindical. Muy diferente parece ser la actitud de Patricia Rodríguez, expresidente del sindicato policial (Sifpom), quien pese a integrarse a las filas de Álvaro Delgado (lista 400, de Canelones) advirtió que no debían esperar de ella que hable mal de los trabajadores.

Ahora, ¿dónde queda la crítica a Fernando Pereira por haber pasado de la actividad sindical a la política? Además, la incorporación de ambas militantes deja al Partido Nacional atragantado con el apodo puesto a la oposición: FaPit. Hace unos días le comenté a Marcelo Abdala que eso, que la derecha lanza como un descalificativo, para mí es un elogio. ¡Qué bueno que la inmensa mayoría de las organizaciones sindicales vean en el Frente Amplio a su más fuerte y leal aliado y hasta la derecha lo reconozca! A veces hemos discrepado (cada organización con su independencia); pero los sueños y las luchas son los mismos. El Partido Nacional jamás ha representado ni representará a los trabajadores; se lo impide su odio e intereses de clase.

¿Qué ha hecho el Partido Nacional por los policías, más allá de endulzarles el oído? Si Patricia Rodríguez busca al partido que les permitió sindicalizarse, que multiplicó sus salarios, que eliminó las sanciones privativas de libertad y los abusos de los oficiales con los subalternos, que mejoró sus equipos y tecnología… no lo encontrará en la derecha.

Tras su designación al frente del Centro de Atención a las Víctimas de la Violencia y el Delito del Ministerio del Interior, Patricia Rodríguez ha sido acusada de haber ocultado pruebas de abusos sexuales, acosos y chantajes presentadas contra Fabricio Ríos, su expareja, cuando ella presidía el Sindicato de Funcionarios Policiales de Montevideo y él era secretario general. Las pruebas fueron presentadas por varias mujeres; pero el sindicato presidido por Patricia Rodríguez decidió archivar las denuncias.

Delgado juega al límite con algunas incorporaciones. Es inexplicable su anuncio de que “es probable” que incorpore a su equipo de campaña al publicista Roberto Lafluf, el creador de “Luis”. Lafluf está ahora bajo la lupa de la Justicia por haber confesado (en un audio hecho público por Carolina Ache) que destruyó un acta notarial que comprometía al Gobierno.

El 20 de diciembre, Delgado apadrinó a Carlos Albisu en un acto donde anunció que sería candidato a intendente de Salto en 2025. Albisu tuvo que abandonar la CTMSG en medio de un escándalo de corrupción. Hay sumas que restan; pero Delgado parece correr desesperado por las encuestas que lo dan perdiendo la elección nacional, tanto contra Yamandú Orsi como contra Carolina Cosse. Quizá eso explique que le permitiera al embajador Carlos “Pájaro” Enciso participar de una actividad política en su apoyo, lo cual está expresamente prohibido por la ley 19.841.

Sin embargo, es peor lo de la precandidata nacionalista Laura Raffo, al incorporar a Gabriela Fossati, quien protagonizó el mayor escándalo de la década al actuar como fiscal con evidente, indiscutible y confesada intención de no destapar cosas que perjudicaran al Gobierno, renunciando luego a la Fiscalía y pasando a los pocos días a militar para el partido de los involucrados en el caso Astesiano. Considerando que Raffo no tiene la menor posibilidad de ganar la interna nacionalista, con ella y Fossati Delgado sumará dos rubias más a su cuestionable elenco, y aún no sabemos si la senadora Graciela Bianchi será candidata nuevamente.

Por su parte, Jorge Gandini se ha dejado fotografiar, junto a un reducido grupo de apoyo a su candidatura, con el exalcalde Juan Andrés Oronoz, condenado en Soriano, en marzo de 2021, por ciberacoso contra un menor de edad.

Sin dudas, siguen la línea de Luis Lacalle Pou, que nombró a Alejandro Astesiano al frente del SSP y a José Reyes Segade como encargado de Comercio en la embajada de Argentina, pese a los antecedentes de ambos. El líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, no se quedó atrás cuando integró a su equipo al teniente coronel (r) Eduardo Radaelli, condenado en Chile por el secuestro y asesinato del bioquímico Eugenio Berríos.

Volviendo a Valeria Ripoll, es muy hábil para generar noticias. Si no encuentra otro modo, sale a la calle y muerde a un perro. Hace pocos días fue entrevistada por varios medios porque una o más personas desconocidas habían intentado forzar la puerta de su domicilio. Vaya… pensar que hace tres meses atrás, en el marco de un debate en el programa “Esta boca es mía”, me dijo que la inseguridad había dejado de ser un problema. En esta ocasión, fiel a su estilo, no dejó pasar la oportunidad de sembrar dudas en contra de sus adversarios políticos y, al referirse al episodio, publicó en la red X: “No denuncié intento de robo, sino que intentaron entrar a mi casa en la madrugada, no descarto nada... No creo en las casualidades. Gracias por los mensajes a quienes se preocuparon, estamos todos bien!!”.

A ver… no fue intento de robo y no cree en las casualidades…

Fernando… ¡Debería darte vergüenza!

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